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Pedro Sánchez y Albert Rivera en el Congreso en 2016 — Eduardo Parra / Europa Press

El que fue número dos de Errejón desvela que el portavoz de Sumar quiso apoyar un gobierno de Sánchez con Albert Rivera en 2016

Sergio Pascual, figura clave del errejonismo en los primeros años de Podemos, lo ha contado en un reportaje de El País


Con motivo del nombramiento de Errejón como portavoz parlamentario de Sumar, El País ha hecho una pieza, firmada por Antonio Jiménez Barca, que repasa la trayectoria de los últimos años del político madrileño. Sergio Pascual, que fue su mano derecha en Podemos en los primeros años, ha hablado sobre él y ha desvelado cómo a principios de 2016, cuando Iglesias apostaba por formar un gobierno de coalición con el PSOE, Errejón se inclinaba por aceptar el acuerdo entre Pedro Sánchez y Albert Rivera que llevaría a la parte más conservadora de los socialistas a la Moncloa junto al político predilecto del Ibex35. Entonces, el partido liderado por Pedro Sánchez tenía menos votos, cinco millones, que la suma de Podemos con las confluencias e Izquierda Unida, alrededor de seis millones de sufragios.

Según cuenta Pascual, Pablo Iglesias “no quería pactar bajo ningún concepto, con la idea de que facilitar un Gobierno del PSOE con Ciudadanos era dárselo a la derecha, a la segunda alma del PSOE y que eso iba en contra de nuestra naturaleza alternativa; Errejón postulaba que hiciéramos lo que quería la mayoría, que era echar al PP”. Según el exdiputado andaluz y primer secretario de organización de la formación morada, los dos tenían parte de razón pero señala que aunque “la gente nos castigó en las siguientes elecciones por no echar al PP”, tras lo que supuso el 2015 aceptar ese acuerdo hubiera sido “hacer algo en contra de nuestro espíritu fundacional”, además que la posibilidad de superar al PSOE en las urnas estaba cerca. Pese a que el debate no salió a la luz pública de manera clara, hay que recordar que el 88% de las bases de Podemos por aquellas fechas rechazó apoyar el acuerdo entre Rivera y Sánchez.

Más allá de describir el debate de posiciones en torno al acuerdo de PSOE y Ciudadanos, Pascual también intenta hacer una aproximación sobre las características de sus dos excompañeros de partido. “En términos clásicos, Pablo Iglesias estaba a la izquierda porque su objetivo era alterar la correlación de fuerzas del poder en el país, porque los ricos acumulan mucho más poder del que les corresponde. Errejón siempre fue más gradualista, más del tipo vamos a ir avanzando, convenciendo a la gente, y así a ver hasta dónde llegamos”, señala Pascual, que apunta que “Iglesias es más audaz y Errejón más, si se me permite la palabra, amarrategui. Iglesias se lanza a la piscina sin saber si hay agua y Errejón siempre mira antes”.

En este sentido también apunta Juan Carlos Monedero, que en la pieza describe al portavoz de Sumar y lo compara con Fouché. “Como Fouché, Errejón es inteligente, cobarde y oportunista. Nunca se presenta solo a nada, siempre va con Iglesias, con Manuela Carmena o con Yolanda Díaz. Y ese oportunismo te permite sobrevivir, pero no representar ya a la nueva política”.

Sobre su papel ahora como portavoz parlamentario, comparándolo con su rol de hace ya ocho años, Pascual señala la pérdida de peso específico del madrileño en la política española ya que “entonces era el portavoz de una corriente ideológica con muchos adeptos y ahora es un portavoz instrumental, designado por sus cualidades, por ser un genio con las palabras, pero no por su peso en la organización”. Monedero también lleva a cabo un análisis similar al del exdiputado andaluz y declara que “Está donde empezó, pero no tiene un movimiento social detrás. Aquí se aplica eso de que la energía no se crea ni se destruye, solo se degrada. Así que está en el mismo sitio, pero degradado. Además, buena parte de su partido no quería que fuera portavoz, siendo, como es, el más brillante del grupo”.

Por su parte, en la pieza de El País, Errejón también participa y define la política como “un maratón, no los 100 metros lisos”. El politólogo formado en Somosaguas señala que “no todo es para ya, a veces la conquista es más lenta; los cambios pequeños llevan a otros grandes. En fin: he aprendido que los combates políticos no son siempre a todo o nada”. Sobre dónde se ve dentro de diez años, el portavoz de Sumar no se atreve a mojarse y expresa que “cuando me han planteado preguntas parecidas en el pasado, siempre he fracasado al pronosticar”.


Madrid –

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