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Francho Aijón, padre de uno de los 6 detenidos de Zaragoza: “Ningún gobierno parece dispuesto a derogar la maldita ley mordaza”

En el año 2019 seis antifascistas fueron detenidos en Zaragoza por participar en una protesta contra la extrema derecha. Se enfrentan a una condena de casi cinco años de prisión. Hablamos con Francho Aijón, actor y padre de uno de los jóvenes detenidos


Javier Quero: El caso de los 6 detenidos de Zaragoza representa un auténtico atropello a la libertad de expresión, a la democracia y al antifascismo. Para que nuestras lectoras y lectores conozcan este tema en profundidad, me gustaría comenzar la entrevista con la presentación de ¿quién es Javitxu?, y ¿quién es Francho?

Francho: Javitxu es un joven estudiante de Filosofía que tuvo la mala suerte de ser educado en valores de progreso y adquirirlos como suyos, y que decidió ir a manifestarse contra el odio de la extrema derecha en el contexto de las elecciones generales de 2019. También es músico, escritor, pensador. Lo que nunca ha sido es un ser violento. Pero quizá, si su madre y yo le hubiéramos enseñado a cantar el Cara el Sol y a culpar de todo lo que nos pasa al que es distinto y viene de otro país a ganarse la vida, a ser machista o a colgar de una piñata al presidente del gobierno o a reírse de cientos de miles de víctimas de la dictadura franquista, ahora no se enfrentaría a una próxima entrada en prisión. Yo, Francho, es su padre. Orgulloso de ver en quien se ha convertido Javitxu.

J.Q: El 17 de enero de 2019, se celebraba en Zaragoza un acto del partido de extrema derecha, Vox. ¿Qué es lo que pasó para que seis personas fueran detenidas, entre ellas tu hijo Javitxu? ¿Consideras que fue una maniobra del partido de extrema derecha para evitar futuras concentraciones contra estos?

F: A lo primero te responderé con los hechos. Se les detuvo horas después de que sucedieran incidentes dentro de la Ciudad Universitaria de Zaragoza y obedecían una orden que estos días nos ha relatado un policía que no ha querido declarar ni dar su nombre, este policía escuchó a un mando decir: «id a la Universidad que esta furgona venga llena». Habían salido los disturbios en la televisión, estarían nerviosos, la ley les permite este tipo de acciones indiscriminadas, mi hijo, en ese momento, se tomaba un café con leche —imagina tú, lo culpable que se sentía— y los policías le vieron a él y a los otros cinco y por un claro sesgo estético decidieron que ellos habían sido los que protagonizaron los hechos violentos.

Por otro lado, a tu segunda pregunta. Mi consideración sobre si hay connivencia entre un partido de tintes antidemocráticos, la policía y la judicatura en España no es relevante, pero el que tenga ojos que vea y saque sus conclusiones.

J.Q: ¿Cómo fueron las horas y los días desde la detención hasta que conocéis la sentencia? ¿Cómo lo viviste? ¿Y tu hijo?

F: Angustiosas. Sabíamos que estaba detenido, porque así nos llegó por parte de amigos suyos, pero no sabíamos en qué comisaria. Yo vivo en Madrid, y lo viví como si tuviera un grillete con una de esas bolas de 500kg que no te dejan mover del todo. Mi hijo quiso llamar a su madre, pero comunicaba, cuando quiso hacerme la llamada a mí, le dijeron que ya había gastado su derecho a hacer una llamada y no supimos nada de él en 24 horas. Hay personas a las que les falta la humanidad. Que además tengan el uso de la fuerza autorizado, da mucho más miedo. Para mi hijo fue un calvario, por el trato, por la barbaridad de las acusaciones y porque, cuando eres inocente, no concibes que todo el Estado de Derecho se ponga a maquinar contra ti.

J.Q: Las únicas pruebas que se presentaron en el juicio fueron: las declaraciones de los policías, que durante el juicio entraron en contradicción como sentenció el juez, y un video que presentó la Fiscalía, como prueba para la identificación de las personas que se encontraban en el recinto universitario. ¿Qué lectura hacéis sobre el juicio? ¿Consideras que hubo presiones políticas detrás la sentencia judicial?

F: En el juicio no se le consideró a mi hijo como una persona inocente, eso que prevalece o debería prevalecer en un tribunal. No fue necesario demostrar que era culpable, siempre ha sido al revés, siempre hemos tenido que tratar de demostrar su inocencia. Y la lectura es clara: hay una ley, más de una, que permiten una aplicación perversa del sentido de justicia por el que una persona puede ser vinculada a una acción violenta solo por encontrarse dentro de una manifestación, y esto no sucede en ningún otro ámbito de la sociedad. Si un aficionado lanza una botella a un futbolista, sancionarán al equipo, pero no a todos los aficionados que estaban animando pacíficamente, porque lo otro sería una barbaridad, ¿no? Pues a mi hijo, gracias a las leyes mordazas y similares, se le puede meter cuatro años y nueve meses por ir a manifestarse. No sé qué tipo de presiones pueden influenciar a un tipo de decisión así, desde luego, ninguna consideración humana que entienda la sociedad como un lugar de convivencia, puede sostener un mundo en el que un inocente pueda ir a la cárcel por manifestar su opinión.

J.Q: Sobre el apoyo que han recibido los 6 detenidos. Han sido muchos los gestos, manifestaciones, concentraciones que se han realizado a lo largo del territorio del estado español. ¿Qué más se podría hacer para poder pedir la libertad de los 6?

F: Sí, mi hijo siempre dice que el apoyo recibido le ha hecho darse cuenta de que él no es responsable de lo que se le quiere cargar sobre sus hombros. Tras momentos duros y de oscuridad como cuando le añadieron un año a la condena tras el recurso al TSJA, saberse respaldado, ir de la mano de compañeras y compañeros que nos han dado todo el amor del mundo, le ha servido para estar fuerte y entero… más de lo que estamos sus padres, pareja y abuela. Ahora toca pedir que el Gobierno de España mire hacia nosotros y repare estos cinco años que llevamos sufriendo la pena de banquillo concediendo un indulto.

J.Q: Después de ver los diferentes videos de las cargas que se produjeron hace unos meses en la Calle Ferraz por parte de grupos de extrema derecha, ¿Qué sensaciones te trasmiten ver dichas imágenes y ver que no han imputado a ninguna persona por los altercados?

F: Lo primero que veo es que la policía aguanta carros y carretas, y en la manifestación a la que acudió mi hijo no les dejaron ni terminar la primera consigna y ya estaban golpeándoles con dureza. No seré yo quien diga que no hay que permitir que se manifiesten, aunque estén en las antípodas de mi manera de ver el mundo. Lo que pasa es que sí, veo que las únicas personas que pagamos los platos rotos somos los de siempre. Los que venimos a defender valores que, en definitiva, buscan mejorar el lugar en el que vivimos y no dilapidar las conquistas sociales alcanzadas.

J.Q: ¿Crees que la libertad de expresión ha sido sentenciada después de ver casos como el de tu hijo y sus compañeros?

F: Sin duda. En este sentido, España es un país de segunda. Tenemos un Estado que nos invita a callar y ningún gobierno parece dispuesto a derogar la maldita ley mordaza y todos los artículos «potencialmente represivos». Y lo entrecomillo porque así lo expresó la Comisión Venecia de Derechos Humanos del Consejo de Europa cuando hizo un informe sobre estas leyes del Estado español.

J.Q: El movimiento antifascista ha sido perseguido, y a las pruebas me remito. ¿Qué pasos consideras necesarios para seguir avanzando?

F: No reblar, como dicen en mi tierra. Seguir dándole nombre a los problemas, mirar a la cara al fondo buitre y desearle que se vaya de nuestros barrios, decir bien alto que queremos a las gentes por igual vengan de donde vengan y que, si acaso, de los que menos nos fiamos son de los que vienen en sus Mercedes y sus pulseras de España a repartir carnés de decencia, que se oiga que el machismo está institucionalizado y que la lucha de la igualdad de las mujeres es de todas las personas, que el fascismo existe, y que de esa manera solo así se entiende el antifascismo, como un contrapeso necesario para frenar el avance de la barbarie retrógrada de estos niñatos de papá.

J.Q: Desde Canal Red te ofrecemos un espacio y un altavoz para poder reivindicar y expresarte libremente, ¿te gustaría añadir algo más que no se ha comentado?

F: Volver a dar las gracias a todas aquellas personas que se acercan a nuestras concentraciones, que se desviven por nuestro bienestar, que hacen de su amor un muro de contención contra ese odio reverdecido que es VOX, la extrema derecha con sus cómplices necesarios. Y que encarcelar a mi hijo es meter en prisión al ser humano más hermoso del mundo.


Madrid –

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