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La reina Letizia, junto a la ministra de Educación Pilar Alegría y el presidente de la Xunta Alfonso Rueda — Álvaro Ballesteros / Europa Press

La mala educación

Una de las últimas medidas anunciada por Feijóo antes de marcharse a Madrid para liderar el PP fue la gratuidad de las escuelas infantiles para el alumnado de 0 a 3 años. Esto deriva el dinero de todas y todos a empresas privadas, ya que es la Xunta quien paga directamente


En la semana del día internacional de la educación hemos conocido que los colegios concertados de Galicia vinculados al Opus Dei siguen con las aulas segregadas por sexo en todos los cursos de la enseñanza obligatoria, contraviniendo la ley educativa estatal que exige que sean colegios mixtos. Los centros en cuestión recurrieron a un subterfugio para mantener la subvención, ofertaron aulas mixtas solo en primero de primaria, pero según denuncia el sindicato CIG, las plazas se cubrieron finalmente por niñas o niños de un solo género. Mientras tanto la Xunta mira para otro lado.

La educación en Galicia es otro servicio esencial que el gobierno del Partido Popular de Galicia ha ido amoldando a su ideología y a la marca de agua de los gobiernos populares en general, adelgazar lo público para favorecer lo privado.

Lo primero que hizo Feijóo cuando llegó a la presidencia de la Xunta en 2009 fue eliminar la gratuidad de los libros de texto que había implantado el gobierno bipartito de PSOE y BNG. En Galicia había 31.375 docentes en ese año, en 2022, cuando Feijóo dejó la presidencia de la Xunta, eran 30.534, 841 menos. A 31 de diciembre de 2008 estaban en funcionamiento 1.246 centros escolares de titularidad pública, en julio de 2023 quedaban 1.082, un 13% menos.

Una de las últimas medidas anunciada por Feijóo antes de marcharse a Madrid para liderar el PP fue la gratuidad de las escuelas infantiles para el alumnado de 0 a 3 años. A su sucesor le correspondió ponerla en marcha el pasado curso 2022-2023. Aunque aparentemente pueda parecer una medida de carácter social, se sigue un principio claramente neoliberal, porque el gobierno gallego, en vez de ampliar las prestaciones del sistema público, deriva el dinero de todas y todos a empresas privadas, ya que es la Xunta quien paga directamente a las guarderías privadas, hasta 260 euros por niño al mes.

Con Alfonso Rueda no ha mejorado la situación, más bien al contrario. Las cifras de un estudio elaborado por el sindicato CIG señalan que las unidades de Educación Infantil y Primaria se rebajan para el curso lectivo 2023/2024, hasta 60 menos. Esto significa que se destruyen 89 plazas para docentes: 38 en Infantil y 51 en Primaria, de las cuales siete corresponden a centros de Educación Especial.

A esto hay que sumarle el deficiente servicio de transporte escolar prestado por la Xunta, donde en algunos casos los niños tienen que ir de pie por falta de plazas. La situación es especialmente sangrante en el rural, con alumnos que tardan media hora andando para desplazarse a la parada más próxima o líneas que tardan cuarenta minutos para cubrir dos kilómetros de recorrido.

Otro servicio público esencial gestionado de manera deficiente y en base a principios ajenos al interés general por parte de la Xunta de Galicia gobernada por el PP.

Hay motivos más que de sobra para mandarlos a la oposición el próximo 18 de febrero.


Madrid –

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Editorial

  • Florentino Pérez, ministro de Vivienda

    El problema de la vivienda en España es gravísimo y es urgente en términos sociales y económicos abordarlo de forma valiente. Pero habría que ser muy inocente para llevarse a engaño. Es obvio que el PSOE no va a hacer absolutamente nada significativo en esta materia