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Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

La PAC: origen, desarrollo y crisis

La Política Agrícola Común de la UE se diseñó para garantizar a los europeos alimentos sanos y baratos y a los campesinos un buen nivel de vida, pero el neoliberalismo ha traído productos de calidad dudosa y precariedad


Los padres fundadores de lo que ahora es la Unión Europea (Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi y Paul-Henri Spaak) crearon la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) en 1951 para garantizar que la guerra no volviera al continente. Su objetivo era avanzar hasta lograr una Europa política. El siguiente paso fue constituir la Comunidad Económica Europea (CEE) y el Euratom en 1957. En 1962 se puso en marcha la primera política común, la PAC, con el objetivo de proporcionar alimentos asequibles y de calidad a los consumidores y garantizar el nivel de vida de los agricultores de los seis países miembros de entonces (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo). Si, casi tres cuartos de siglo después, los cinco levantaran la cabeza, se encontrarían con 27 países entregados al belicismo y con los agricultores sometidos a los dictados de las grandes empresas y a los preceptos del neoliberalismo.

Para conocer la PAC y en qué se ha convertido es necesario ver el marco histórico de su nacimiento. La construcción europea se inicia tras la II Guerra Mundial al tiempo que se monta el Estado del Bienestar en los países occidentales. Ese periodo, desde la década de los 50 a la de los 80 del siglo XX, es el que Thomas Piketty define como “la edad de oro de la socialdemocracia”, cuando la desigualdad se situó en los menores niveles de la historia.

Con la firma del Tratado de Roma los dirigentes europeos diseñaron para el continente un futuro de Arcadia feliz, con instrumentos como la PAC o el Fondo de Desarrollo Regional (FEDER), creado en 1975 para reducir las diferencias entre las regiones y mejorar el nivel de vida en las menos favorecidas. Hasta la tercera ampliación, cuando entraron España y Portugal (1986) y se llegó a doce estados miembros, los objetivos de cohesión se mantuvieron, pero la globalización, fruto de las ideas ultraliberales y del establecimiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, acabaron con ellos.

En España las grandes empresas se comen a las pequeñas explotaciones ganaderas y agrícolas y el cambio climático comienza a reducir las cosechas.

Desarrollo de la PAC. Un 50% del presupuesto de la UE

—Para garantizar el suministro de alimentos a precios asequibles se fomentó la producción. Un sistema de subvenciones logró que los agricultores obtuvieran rentabilidad de su trabajo sin subir precios a los consumidores.

—La agricultura se modernizó con subsidios a las inversiones, que lograron un mayor tamaño de las explotaciones. Se dio formación profesional y se establecieron jubilaciones anticipadas o ayudas a fondo perdido en las zonas más desfavorecidas.

—Los precios subvencionados eran muy altos respecto al mercado mundial, la CEE era casi una isla comercial que imponía sus aranceles (Tarifa Exterior Común) a todas las importaciones, también las agrarias. La garantía de compra ilimitada llevó a una acumulación de excedentes. Fue la época en que se almacenaban y posteriormente se destruían toneladas de alimentos.

—En 1992 se reforma la PAC para controlar el gasto agrícola —un 50% del presupuesto comunitario— y el aumento de los excedentes. Se pasó del sistema de protección de precios al de ayudas a la renta de los agricultores y se establecieron cuotas de producción.

—Aunque España había entrado en la CEE en 1986, su plena incorporación a la PAC, especialmente en frutas y hortalizas, no tuvo lugar hasta siete años después. Los agricultores españoles no se beneficiaron de los precios garantizados y se adaptaron al sistema de ayudas por hectárea. En la ganadería, las bajadas de precios se compensaron con primas por cabeza.

El campo europeo se abre al comercio mundial

—La llamada Agenda 2000 de la UE —nada que ver con la moderna Agenda 2030 de la ONU— llevó a cabo una reforma crucial de la PAC. Su objetivo fue “incrementar la conexión de la agricultura europea con los mercados mundiales”, siguiendo las directrices de la recién creada OMC, sometiéndose en realidad a los intereses de terceros países, encabezados por Estados Unidos y su gran industria alimentaria.

—Otra disculpa para la reforma fue preparar la gran ampliación hacia el Este, que sumó al club a doce países entre 2004 y 2013. Austria, Finlandia y Suecia se habían unido en 1995, en una operación que no supuso problemas de adaptación.

—La tercera excusa para derribar las barreras comerciales fue por primera vez proteger el medio ambiente y asegurar la calidad de los productos, en un momento donde, tras la crisis de las ‘vacas locas’ en 1996, la opinión pública estaba desorientada.

—La PAC se sumergió entonces en una reforma permanente, escondiendo en eufemismos la liberalización progresiva del mercado y el sometimiento de la política agraria a la “disciplina financiera”, es decir, a la congelación de su presupuesto.

—Se pasó de las antiguas ayudas por hectárea, a las ayudas por explotación y de éstas a un sistema complicado de subvenciones por una larga serie de variables, desde el compromiso ecológico a la edad del agricultor o el tamaño de las fincas. Toda esta burocracia es difícil de asumir para las pequeñas explotaciones, mientras que las empresas de cierto tamaño lo hacen sin problemas.

Nueva PAC. Guerra comercial y de distribución

—El presupuesto agrícola de la UE es actualmente un tercio del total. El 1 de enero de 2023 entró en vigor la nueva PAC, que se extenderá hasta 2027, una reforma que, con la excusa de potenciar la sostenibilidad del medio ambiente, reducir la burocracia y los precios, ha provocado el levantamiento de los productores, encabezados por los franceses, principales beneficiarios de la antigua PAC, hecha a su imagen y semejanza, y que, al menos en sus objetivos iniciales, está desmantelada.

—Los más de 40 acuerdos comerciales en vigor de los que se enorgullece la Comisión Europea se han convertido en una pesadilla para los agricultores, que asisten al desplome de los precios, provocado por la competencia desleal de terceros países. Las importaciones desde Mercosur, Marruecos, Ucrania y otros no cumplen a veces las llamadas “cláusulas espejo”, la exigencia de idénticas condiciones fitosanitarias a las europeas, especialmente en fertilizantes y pesticidas.

—Otra pesadilla es la provocada por las cadenas de distribución, que les fuerzan a vender a pérdida, mientras los precios a los consumidores no cesan de subir. En España, la aplicación estricta de la Ley de Cadena Alimentaria, que las grandes superficies incumplen sistemáticamente, impediría esta situación. Las enormes explotaciones intensivas y las macrogranjas, muchas en manos de multinacionales, no se ven afectadas por la crisis de precios.

—España recibirá de la nueva PAC 47.724 millones de euros hasta 2027. Será el tercer país más beneficiado, tras Francia y Alemania. Según el Ministerio de Agricultura (MAPA), los campesinos percibirán 7.150 millones de euros anuales. Las ayudas europeas son el 20% de los ingresos del campo.

—Frente a las cifras oficiales está la realidad. Hace décadas que las grandes empresas crecen en tamaño y beneficios, mientras pequeños y medianos agricultores resisten a duras penas, abrumados por la burocracia y la sequía, pese a las subvenciones comunitarias y las ayudas anti crisis españolas.

—Las explotaciones son cada vez más grandes y casi el 10% ha desaparecido en los últimos 15 años —un 37% en toda la UE—, aunque la superficie cultivada es la misma. Es decir, el producto agrario está en menos manos, en las que pueden invertir en maquinaria. La Renta Agraria, según el MAPA, está en niveles similares a los de 2016.

—Mientras, el cambio climático afecta las cosechas españolas. La producción se redujo en 2022 un 13,6% frente al 4,6% del conjunto de la UE, según un informe de CaixaBank Research. La mayor merma fue en cereales y frutas, más del 20%. En la campaña 2022-2023 la de aceite de oliva bajará un 55%. Rediseñar el sistema y el mapa de cultivos en nuestro país debería ser la tarea prioritaria.


Madrid –

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