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Alejandro Martínez Vélez / Europa Press / ContactoPhoto

La Comisión 8M se prepara para el 8 de marzo con Palestina en el centro

La Comisión 8M hace público el manifiesto para salir a la calle el 8 de marzo y reivindica un feminismo transincluyente, ecologista, antirracista, pacifista, de clase e internacionalista


Patriarcado, genocidios, privilegios… Las feministas gritamos: Se acabó. Nuestro mundo es otro”, bajo este lema, la Comisión 8M ha publicado el manifiesto con el que se da el pistoletazo de inicio para la movilización que se va a realizar en Madrid el viernes 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Un manifiesto que plantea las disputas políticas nacionales e internacionales donde el movimiento feminista debe estar presente y disputar la batalla ideológica, política y social. Abogan por un feminismo transincluyente, antirracista, pacifista… Un feminismo que pueda transformar verdaderamente la realidad de vida de todas las mujeres del mundo. Es decir, un feminismo internacionalista.

La Comisión 8M introduce en el texto las distintas problemáticas del mundo que afectan a todas y todes. En primer lugar, se centra en el aspecto ecologista, el cambio climático, la sequía y la contaminación, la pobreza energética, especificando el caso de la Cañada Real que lleva sin luz cuatro años, el extractivismo del Norte Global, el exterminio de los pueblos originarios… Todo ello deteriora las condiciones de vida de las mujeres.

Un feminismo antirracista que tenga presente a la población migrante desplazada y refugiada, a las mujeres de la nación mapuche asesinadas por defender su territorio, que reclama el cierre de los CIES, manifiesta su rechazo al señalamiento racista a menores, exige la regularización de las personas migrantes y la derogación de la Ley de Extranjería. Un feminismo que denuncia los privilegios de clase y al sistema que agota, enferma y asesina, que reclama una sanidad pública, universal, accesible, de calidad y que garantice el derecho al aborto. Que denuncia los recortes de las prestaciones sociales, el aumento de la brecha salarial y defiende una educación pública con valores en igualdad que educa en la afectividad sexual. Que señala al entorno laboral, educativo, familiar, social y en redes como espacios violentos para las mujeres. Un feminismo que recuerda a las 21 jornaleras secuestradas, a las dos jornaleras fallecidas en un accidente de autobús cuando acudían a un trabajo precario e ilegal y a la kelli fallecida en su puesto de trabajo.

Un feminismo internacionalista que abraza a las compañeras argentinas que padecen del retroceso feminista bajo el gobierno de Milei, a las compas ecuatorianas y demás feministas latinoamericanas que combaten y padecen los feminicidios. Un feminismo que tiene presente a todas esas mujeres que sufren por partida doble las guerras, a las palestinas, ucranianas, afganas e iraníes.

Un feminismo que señala a la extrema derecha, reaccionarios y neoliberales con la complicidad de los gobiernos locales, autonómicos, nacionales o supranacionales como la Unión Europea que, mimetizada con la extrema derecha, vulnera sistemáticamente los derechos humanos de la población migrante, la Comunidad de Madrid que deroga partes de las leyes trans y LGTBI y, añado, el actual Ministerio de Igualdad que a falta de dos días para el 8M quita la bandera trans del balcón del ministerio.

Este año más que nunca, un feminismo pacifista anticolonial, que exige el fin del genocidio en Palestina y alza la voz por todas las mujeres del mundo, sobre todo las palestinas, que actúan por la paz y la justicia y luchan contra la actuación israelí.

El feminismo es plural y diverso, defiende la justicia social y la igualdad radical. El feminismo se nutre de las luchas de todas las mujeres: de las mujeres cis y de las mujeres trans; transforma y emancipa desde la diversidad y las circunstancias de cada comunidad, de cada colectiva.

El viernes 8 de marzo hay una cita en las calles de Madrid, a las 19:00 de Atocha a Plaza Colón.


Madrid –

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Editorial

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