Imagen de un desahucio — Twitter @SVCarabanchel

Sindicato de vivienda de Carabanchel: «El crimen es organizarse»

«No es solo una oleada de desahucios, no son solo las actuaciones de Desokupa, es que además nos dejan sin armas políticas para defendernos en la calle. Nos están atando de pies y manos. Y no hay ninguna señal que dé a pensar que se va a derogar la Ley Mordaza»


El pasado martes 28 de noviembre, el Sindicato de Vivienda de Carabanchel convocó a diferentes medios en una rueda de prensa de urgencia para denunciar el creciente número de desahucios que se vienen sufriendo en el distrito madrileño de un tiempo a esta parte. Acudimos a las 10:30 a la Pista de Baloncesto Tercio Terol, en la calle Chindasvisto.

Mientras preparan la mesa, los carteles, los micrófonos y las cámaras, van llegando cada vez más miembros del Sindicato. Nos ofrecen mandarinas y café, para paliar el frío de la mañana. Hablamos con algunas de ellas. Javi, militante de 23 años, nos comenta: “en uno de los últimos desahucios, la policía municipal llegó a multarnos a mí y a otra compañera solo por intentar hablar con el SAMUR, para saber si había alternativa para la persona desahuciada, y nos amenazaron con denunciarnos también por concentración ilegal”. María, militante de 61 años: “hace por lo menos tres años que no veíamos tantos desahucios en el barrio. Las cosas están peor que nunca y los gobiernos no hacen nada. Vamos a dos o tres por semana, y eso solo en Carabanchel.»  

Con una veintena de personas detrás, respaldándola en silencio, bajo un cartel que reza “EL CRIMEN ES ORGANIZARSE”, Lucía, una de las portavoces, arranca el comunicado colectivo constatando el hecho de que, sin contar los otros muchos que han conseguido paralizar ellas mismas, o bien en juzgados, o bien presionando directamente a la propiedad, solo desde septiembre hasta ahora han sido ejecutados ya 8 desahucios a familias del barrio organizadas en el Sindicato. Continúa denunciando las actuaciones desproporcionadas sistemáticas de la Policía Nacional en los desalojos que se vienen repitiendo estos meses, cerrando horas antes el acceso a la zona para que no pueda llevarse a cabo la convocatoria pública del Sindicato, sacando a la fuerza a las militantes que se encuentran en las puertas e identificándolas para multarlas, o prohibiendo el paso, con burlas y bajo amenaza de multa, a las compañeras que tratan de mediar con la comisión judicial o simplemente acompañar a las personas desahuciadas.

“Nos han dejado claro que Madrid no es ciudad para pobres. Que si no tenemos para pagar el alquiler o si hemos tenido que okupar para no dormir en la calle, van a actuar con mano dura, y que aún tendrás peores consecuencias si tratas de organizarte para defenderte”, dice, antes de señalar que esta oleada de desahucios es la peor que se ha vivido desde los momentos previos a la pandemia, lo que para el Sindicato deja en evidencia que la supuesta moratoria de desahucios del Gobierno progresista, así como la Ley de Vivienda, son una cortina de humo que no ha impedido que la clase trabajadora siga sufriendo desalojos a diario. Todo con la necesaria colaboración de unos juzgados que ejecutan lanzamientos aún en casos acogidos a dicha moratoria y con una Policía que reprime los derechos políticos de las organizaciones de clase.

“El contexto que vivimos en Carabanchel es especialmente llamativo. Hace escasas semanas aparecía en todos los telediarios que éramos el tercer mejor barrio del mundo según la revista Time Out. El tercer mejor barrio, sí, para el capital y los inversores. Mientras, la clase trabajadora sufre las consecuencias en forma de decenas de desahucios, de colas del hambre, de maltrato por parte de la Policía y de las empresas de desokupación, de centros sanitarios abandonados por las instituciones del Estado y un largo etcétera.”

Concluye el comunicado con una reflexión de calado más amplio y profundo, recordando que no se trata solo de la ineficacia de unos gobiernos autonómicos determinados o de un gobierno central u otro, sino de una coordinación estructural entre los aparatos judicial y político para sostener y blindar un sistema económico capitalista despiadado, que es lo que en el fondo genera esta situación brutal de desahucios constantes, con su correlato de maquinaria de represión contra cualquier forma de organización en defensa de una vivienda digna, de una vida digna, represión que se sufre del mismo modo en Carabanchel, en Iruña, en el Raval y en el Casc Antic de Barcelona, en Valencia y en otros tantos lugares del Estado. Según el Sindicato de Vivienda de Carabanchel, esta coordinación de los poderes, esta simbiosis política, judicial y económica, deja en evidencia los límites de la socialdemocracia a la hora de aliviar las consecuencias de este orden social, cosa que se demuestra aún más después de la anterior legislatura, de cuatro años de un gobierno progresista que no ha sido capaz de ponerle solución a esta problemática esencial.

“Para colmo, al comenzar esta segunda legislatura, desde el Gobierno han nombrado como Ministra de Vivienda a una rentista como Isabel Rodríguez”.

Finalmente, hacen una llamada a la acción directa, en las organizaciones de barrio, a la organización de base de la clase trabajadora, con independencia de los aparatos y estructuras institucionales de perpetuación del capitalismo, con independencia de aquello que colabora de una forma u otra con la reproducción de la miseria.

“Ya no valen medias tintas, ya no aspiramos a las migajas, sino a construir un poder propio que nos permita acabar con este mundo en ruinas. Y deben tener claro que, antes o después, así lo haremos”.

Tras la desconvocatoria oficial de la rueda de prensa, Lucía, la portavoz, nos responde a unas preguntas en nombre del Sindicato de Vivienda de Carabanchel.

En el imaginario colectivo, se suele pensar a la persona desahuciada con un perfil específico. ¿Existe un perfil determinado entre los y las desahuciadas del barrio de Carabanchel?

SVC: El perfil de las personas que sufren los desahucios básicamente son todos. Los perfiles alrededor de la problemática de la vivienda no pueden ser más variables y heterogéneos. Existe un imaginario, no conformado de forma inocente, en el cual las personas con problemas de vivienda son personas con extrema vulnerabilidad social. Si bien esas situaciones existen, y no solo no hay que negarlas sino que hay que tenerlas muy en cuenta y conocerlas a fondo, y son los intereses de esas que peor se encuentran los que van a dirigir nuestra lucha, porque va a ser la única forma de resolver este problema de una forma general, para todas, es sumamente importante también que tengamos en cuenta que el problema de la vivienda es un problema que afecta a toda la clase trabajadora. Cualquier persona que necesita trabajar para sobrevivir, que no posee los medios de producción, está expuesta a tener un problema de vivienda, o mejor dicho, tiene un problema de vivienda. Ahora mismo, la vivienda se ha convertido en una parte abrumadora del sueldo, una de las principales vías por la que el capital está extrayendo ganancia a los trabajadores y las trabajadoras. Esto se corrobora en el día a día del Sindicato. En el Sindicato hay todo tipo de perfiles, gente joven, parejas jóvenes, parejas mayores, hay familias muy grandes, familias monoparentales… Y los problemas son múltiples también. Alquileres, personas que viven en precario, bloques de vivienda pública comprados por fondos buitre, personas que han tenido que okupar… Es una cuestión que no está garantizada para ninguna persona de clase trabajadora.

¿Cuál es vuestra opinión acerca de la Ley de Vivienda?

SVC: Es uno de los puntos principales que queríamos trasladar en esta rueda de prensa, el hecho de que las moratorias de desahucios no tuvieron efectos reales y que nunca ha dejado de haber desahucios para la clase trabajadora. Además resulta que, recién firmada la Ley de Vivienda, tenemos que salir a decir no solo que no ha habido ningún tipo de mejora para las personas que tenemos problemas para acceder a una vivienda, sino que se ha recrudecido el número de desahucios que sufrimos, la rapidez en que se producen, la falta de alternativas y la ofensiva represiva que vivimos las organizaciones de clase que tratamos de dar una respuesta organizada a esta situación. La lectura que sacamos de esto es que no es tanto una cuestión de voluntad política institucional. La socialdemocracia se ha demostrado totalmente ineficaz a la hora de resolver esta situación, de rebajar el número de desahucios, de aliviar las consecuencias del capitalismo, en este caso en el ámbito de la vivienda. A día de hoy, nos parece que la única opción es la organización de la clase trabajadora, con independencia de cualquier institución capitalista. Es la única manera de dar la vuelta necesaria para garantizar los derechos básicos y entre ellos el derecho a la vivienda.

¿Cómo os sentís cuando se legitiman públicamente organizaciones como Desokupa?

SVC: Dada la situación de miseria económica, que no se está consiguiendo frenar desde el Parlamento, a pesar de medidas propagandísticas que no llegan, que no acaban de hacerse reales, se dan las condiciones para que aumente el fascismo, tanto en las instituciones como en las calles. Eso se plasma en la legitimidad social que están recabando grupos paramilitares como Desokupa, que acosan diariamente en todo el Estado a compañeras organizadas en Sindicatos, y a quienes no también. Cada semana acuden a las casas, hacen controles de acceso, hay agresiones, coacciones a los menores en las casas. Las organizaciones de clase somos las únicas que estamos dando respuesta a los desahucios y a Desokupa realmente.

77 multas. 40000 euros. Represión Policial. Ley Mordaza

SVC: Estamos viendo un claro recrudecimiento de la represión policial. A cada paso que ha dado el Sindicato, ha recibido multas. En los desahucios, en las acciones a los bancos, a los fondos buitre, a las instituciones de vivienda pública. Acumulamos más de 40000 euros en multas. Queremos poner eso de relieve. No es solo una oleada de desahucios, no son solo las actuaciones de Desokupa, es que además nos dejan sin armas políticas para defendernos en la calle. Nos están atando de pies y manos. Y no hay ninguna señal que dé a pensar que se va a derogar la Ley Mordaza. La ofensiva es doble, tanto económica como política. A las organizaciones se las está dejando totalmente maniatadas a la hora de articular una defensa contra el capitalismo y contra el fascismo.

¿Cuál es vuestra relación y coordinación con otras organizaciones y sindicatos que luchan por una vivienda digna?

SVC: El Sindicato de Vivienda de Carabanchel ha sido testigo, ha sido parte y es heredero de multitud de plataformas de coordinación, ya sean plataformas que se asocian para convocatorias puntuales, para una acción, para reivindicar frente a un banco o un fondo buitre, para cuestiones como las hipotecas, alquileres más justos, alquileres sociales, etc. Lo que distintos grupos de vivienda de Madrid venimos poniendo sobre la mesa desde hace un par de años es que con este paradigma de la coordinación no es suficiente. Todos sabemos que internamente somos muy anticapitalistas, pero si lo que después vamos a decir en nuestras asambleas son cosas muy concretas, como ley de vivienda o alquileres más justos, al final la gente se asocia para eso y ya. No podemos seguir esperando que La ley de Vivienda, por poner un ejemplo, vaya a ser el primer paso que nos va a llevar al fin del capitalismo. Eso no ocurre. Creemos que es fundamental salir de barcos que planteen que los distintos colectivos de distintos ámbitos, luchas y lugares del planeta tienen que estar más juntos, mejor coordinados, y que es el momento más bien de apostar claramente por un tipo de unidad estratégica y política que solo puede conseguirse a través de proyectos organizativos más sólidos, proyectos organizativos que tengan un programa, y que no sea un programa de mínimos sino de máximos, con capacidad de asociarse para acabar con este orden social por entero. Nos parece que es el único horizonte que de verdad puede ser transformador y en base al cual sí se pueden dar los primeros pasos para generar estrategias realmente unitarias y realmente eficaces, que no se revelen fracasadas en cuanto termine un pico de movilización o termine esa convocatoria puntual para la que nos hayamos asociado en un determinado momento.


Madrid –

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