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¡Aquí huele a Litio!

Sabemos que Argentina, Bolivia y Chile conforman el llamado triángulo del litio que concentra más del 85% de las reservas mundiales del codiciado mineral


El Tribunal Constitucional boliviano inhabilitó a Evo Morales como candidato presidencial para el 2025. Es una violación flagrante a la regla de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, que especifica explícitamente en su artículo 168 que la prohibición de doble reelección es para mandatos continuos, no para mandatos discontinuos.

Esa misma semana, la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina definió prorrogar para febrero el tratamiento de la constitucionalidad de un Decreto de Necesidad y Urgencia, claramente ilegal e ilegítimo, que entró en vigor el 29 de diciembre. Tenían que tomarse vacaciones. Tan urgente no será.

Como explicamos en el artículo anterior, el Decreto de Necesidad y Urgencia es una pieza escrita por los estudios jurídicos de las grandes corporaciones. En estos días se están cerrando negocios bajo esa norma en perjuicio del pueblo. Luego, serán derechos adquiridos.

Paralelamente, el presidente Javier Milei envió un proyecto de ley al Congreso Nacional que es prácticamente la absolución de la constitución y el régimen republicano. Implica la delegación de una serie de facultades legislativas al ejecutivo, que lo convertirían en una suerte de autarquía al servicio de las corporaciones económicas, con la suma del poder público en el bolígrafo de su escribano mayor.

En ese contexto, Javier Milei recibió una nueva felicitación de Elon Musk, con quien ya parece haber establecido una próspera sociedad. Con un “Wow”, el hombre más rico del planeta refrendó las medidas de ajuste dictadas por decreto. Nuestro presidente, exultante por el respaldo del magnate, lo interpretó cómo otra señal de los cielos: “Argentinos de bien, estamos por el buen camino…!!!” y remató con su clásico “Viva la libertad carajo”.

Debemos seguir con atención qué hay detrás del apoyo recíproco entre el tecnócrata trillonario y un presidente con vocación de colonia. Cuánto de esta sociedad es interés económico, cuánto de proyección político-ideológica, y cómo se retroalimentan estos dos carriles. Por ahora, vemos los hechos.

Sabemos que Argentina, Bolivia y Chile conforman el llamado triángulo del litio que concentra más del 85% de las reservas mundiales del codiciado mineral. Sabemos que Elon Musk y el Estado profundo norteamericano —al igual que otras empresas multinacionales y estados, como la República Popular China— tienen intereses en la región. Lo sabemos, no por meras interpretaciones geopolíticas, sino por las propias declaraciones de los protagonistas y los documentos oficiales revelados.

Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos, afirmó en diversas ocasiones, con sinceridad brutal, que los bienes comunes latinoamericanos son de interés estratégico para la gran potencia del norte y su alianza militar. Frente al mayor desarrollo chino en este rubro y la primacía de sus inversiones en el triángulo, Richardson declaró “tenemos que empezar nuestro juego”. Elon Musk, cuyas relaciones tensas con el gobierno de Biden no han hecho mella alguna en su sociedad permanente con el complejo militar-industrial-tecnológico norteamericano, afirmó sin tapujos que, por el litio, respaldaría golpes de estado dónde fuera necesario.  Quien respalda golpes de estado o juega con la soberanía de otras naciones, no va a tener grandes dilemas éticos con el lawfare o los decretos inconstitucionales.

No es de extrañar, entonces, que los organismos dependientes de los EE. UU. como el Fondo Monetario Internacional, las cámaras empresarias como  la American Chamber, o magnates como el propio Elon Musk, festeje un decreto inconstitucional que habilita la depredación y el saqueo en función de sus intereses corporativos y coloniales. En ese sentido hay que leer los múltiples gestos de respaldo del dueño de Tesla o el comunicado oficial de la AmCham, donde califica el decreto como la “conversión de la Argentina en un país viable”.

Del mismo modo se pronunció la Directora Gerente del Fondo, organismo responsable del endeudamiento criminal de la Argentina que carga sobre sus espaldas un pasivo de 45 mil millones de dólares tras un crédito fraudulento otorgado al gobierno de Mauricio Macri para darle salida a los capitales extranjeros (fuga de capitales):

Evo cometió el pecado de contestarle a Musk y a Richardson que Latinoamérica “no es patio trasero ni su hacienda para explotar recursos naturales. Ante la nueva amenaza intervencionista yanqui, reiteramos que los pueblos libres de la Patria Grande defenderán su soberanía”. También había denunciado el factor litio en el golpe de estado de 2020. Está claro que no es el candidato de estos intereses y su proscripción es una necesidad estratégica para ellos.

Con relación a la Argentina, las dos piezas normativas inconstitucionales impulsadas por Milei —el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU 70) y el proyecto enviado al Congreso denominado pomposamente “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”— son una pornográfica demostración del más obsceno totalitarismo corporativo que beneficia a distintos actores del gran capital transnacional. Y en particular, aunque no exclusivamente, al conglomerado “público-privado” que lidera Musk.

En efecto, el propio presidente Javier Milei, en un acto sin precedentes de convivencia carnal, mencionó uno de sus dictados como la puerta de entrada a los satélites de Musk en el país, anunciando en cadena nacional la “desregulación de los servicios de internet satelital para permitir el ingreso de empresas como Starlink” (arts. 327-329, DNU 70).

Por otro lado, sus medidas eliminan todo tipo de restricciones ambientales a la minería —exponiendo bosques y glaciares a la total devastación— y mantiene en un miserable 3% a las regalías mineras (art. 204). Asimismo, crea el “Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones” (art. 641) que otorga mayores beneficios al extractivismo primarizante. Corona la estrategia antinacional el remate de las empresas públicas o mixtas que compiten contra los intereses trasnacionales como Arsat (satélites) e YPF (hidrocarburos y minerales), sujetas a privatización por el artículo 8.

La comunión económica e ideológica de Milei y Musk podría haber entrado en conflicto cuando el magnate publicó un tweet en respaldo a la teoría conspirativa filonazi, según la cual los judíos están apoyando a “hordas de minorías” que están “inundando” el país para reemplazar a los blancos. Aunque Milei hace alarde de una ardiente devoción por el Estado de Israel, las recientes declaraciones antisemitas de Musk no afectaron su convicción de que la fortuna incalculable del magnate es un signo de infalibilidad en los juicios políticos que emite. El respaldo de Musk —nuestro Henry Ford contemporáneo — es la prueba irrefutable de que “los argentinos de bien” van por buen camino.

Latinoamérica es objeto de una estrategia de dominación evidente, orientada a la captura de sus bienes naturales, en particular agua, litio, combustibles y alimentos. Un nuevo ALCA. La presencia de movimientos populares, organizaciones ambientales y gobiernos soberanos que promuevan la unidad continental para la defensa de sus territorios e intereses comunes son un obstáculo que aprendieron a temer tras la derrota infringida al viejo ALCA en 2005.

En este contexto, la libertad, la república, la democracia y los derechos humanos son adornos discursivos en la retórica político-corporativa cuando la ocasión lo requiere. La vocación de colonia en gran parte de la clase gobernante la convierte en socios menores del saqueo. No importa cuánto se achiquen las libertades ciudadanas, las garantías democráticas y los derechos constitucionales. Las cadenas que pretenden ajustarse sobre nuestros pueblos son loadas como la máxima expresión de Libertad.  


Madrid –

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