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El presidente, Gabriel Boric en un mensaje por cadena nacional y José Antonio Kast, de la oposición, votando — Twitter / X

Chile rechaza la Constitución elaborada por las derechas

Dos plebiscitos y dos textos rechazados que “polarizaron al país”, produjeron cansancio y “hasta hastío”, dijo Boric anoche en un mensaje por cadena nacional


El electorado chileno rechazó este domingo la Constitución elaborada y propuesta por la extrema derecha con el 55,76% de los votos en contra del 44,24%, con lo que quedó cerrado el proceso constitucional iniciado hace cuatro años como salida a la crisis social que se tomó las calles con la rebelión social de 2019. Los casi once puntos de diferencia ofrecen al gobierno del presidente Gabriel Boric un nuevo aire para sacar adelante parte de su programa, bloqueado por la oposición que tiene mayoría en el Congreso. “Durante nuestro mandato se cierra el proceso constitucional, las urgencias son otras”, dijo el gobernante.

A las urnas concurrieron unos 12 millones 500 mil electores para desechar a través de un nuevo plebiscito la segunda propuesta de Constitución; la primera fue descartada el 7 de septiembre de 2022, elaborada por un Convención paritaria integrada mayoritariamente por delegados vinculados a las izquierdas. Un acuerdo en el Congreso habilitó este nuevo proceso a través de un Consejo que tuvo mayoría de la extrema derecha aliada con sectores conservadores tradicionales y que propuso un texto con notorios retrocesos en derechos sociales. Dos plebiscitos y dos textos rechazados que “polarizaron al país”, produjeron cansancio y “hasta hastío”, dijo Boric anoche en un mensaje por cadena nacional.

En su discurso, el gobernante pidió avanzar “en los problemas urgentes” de la ciudadanía, los que puntualizó en una reforma del sistema de pensiones, un pacto fiscal para recaudar financiamiento para derechos sociales como los de salud, vivienda y educación, así como para hacer frente a los problemas de seguridad pública. El fracaso de los procesos constitucionales “no lograron canalizar las esperanzas de tener una Constitución redactada para todos”, por lo que “la política ha quedado en deuda con el pueblo de Chile”, recalcó Boric. “El cierre del proceso constitucional debiera generar un mejor clima para este entendimiento y a eso convoco a todas las fuerzas políticas, pero hoy, sin más dilaciones”, remató.

La derrota de la extrema derecha ha golpeado directamente al ex candidato presidencial José Antonio Kast, fundador del Partido Republicano que retuvo la mayoría en el Consejo Constitucional, y que lideró la campaña a favor del texto que fue plebiscitado. “Fracasamos en el esfuerzo por convencer a los chilenos que esta era una mejor Constitución que la vigente”, dijo el dirigente, para enseguida añadir que tiene “la esperanza que se cierre esta etapa triste de nuestra historia”.

Kast, que fue parlamentario y cuya familia participó en el régimen dictatorial de Augusto Pinochet e incluso en acciones represivas en los campos chilenos, atribuyó a la izquierda “un profundo daño” durante los últimos cuatro años a partir del “estallido delictual que desestabilizó” al país, por lo que llamó al gobierno a trabajar y hacerse cargo de sus responsabilidades. “Este resultado da al Presidente Boric un mandato claro: trabaje, gobierne y hágase cargo de los problemas urgentes de los chilenos. Quedó claro que la mayoría de los chilenos están cansados de estos procesos, estas discusiones que no dan soluciones a los problemas reales”, enfatizó.

La derrota de la Constitución de los republicanos de Kast también ha salpicado a la derecha tradicional, sobre todo a su eventual candidata presidencial Evelyn Matthei, alcaldesa de la acomodada comuna de Providencia —donde también ganó el rechazo a la propuesta constitucional— quien se inicialmente se había distanciado del texto, pero que luego se sumó a la campaña. La también exsenadora de la Unión Demócrata Independiente (UDI) e hija del general Fernando Matthei, exintegrante de la Junta Militar de la dictadura de Pinochet, se enfrascó en una dura polémica con la ex presidenta Michelle Bachelet, por la defensa de esta a los derechos de las mujeres amenazados por la propuesta constitucional.

Rechazada la propuesta de las derechas continuará vigente la Constitución de la dictadura militar de 1980, que ha tenido casi un centenar de reformas, las más profundas realizadas en 2006 cuando el entonces presidente socialdemócrata Ricardo Lagos le puso su firma y terminó con algunos de sus principales enclaves autoritarios, como la reposición de la facultad presidencial para remover a los jefes militares, el cambio de objetivos del Consejo de Seguridad Nacional, el término de los senadores designados y vitalicios, entre otras medidas democratizadoras.

Los resultados del plebiscito de este domingo mantienen la fuerza de las derechas que bordea el 44%, una cifra que ya recibió el general Pinochet en el plebiscito de 1988 —que puso fin a su régimen—, la misma que recibió el contrincante de Patricio Aylwin —el primer gobernante civil posdictadura— e incluso el propio Kast cuando perdió la elección presidencial ante Gabriel Boric. Tal fuerza le permite circunstancialmente tener una mayoría eventual en el Congreso y desde ahí atrincherarse para bloquear reformas progresistas.

En ese escenario consolidado, en el corto plazo el campo conservador podría impedir que el gobierno actual avance en su programa, empuje acusaciones constitucionales contra algunos ministros de Boric y obligarlo a hacer modificaciones en su gabinete, y busque avanzar en los gobiernos locales en la próxima elección municipal de octubre del año entrante. Y desde ahí proponerse volver a La Moneda en las presidenciales de 2025.

Las fuerzas de izquierda, sin embargo, tienen posibilidades similares con sus mayorías circunstanciales y tiene opciones de ganar el ciclo electoral que se abre en pocos meses más. Los resultados de este plebiscito pueden significar un freno a la ultraderecha y recuperar los espacios políticos y territoriales perdidos.


Madrid –

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