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Derek French / Zuma Press / ContactoPhoto

Desde Casa Presidencial a una cárcel de New York: el caso del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández

Todo un pueblo celebra, el veredicto de culpabilidad de quien, durante 8 años, les oprimió, torturó, y los llevo a la extrema pobreza, utilizando la institucionalidad que lo protegió en lugar de estar al servicio del pueblo


En el Distrito sur de New York se celebró el juicio contra el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, pudiendo tener más relevancia internacional que el juicio contra Joaquín Guzmán Loera, pero no fue así, supongo que al juzgarse a un expresidente que se reeligió de forma ilegal con la complicidad de la Embajada Americana en Honduras, quien también fue felicitado por la misma DEA en diferentes ocasiones por su lucha contra el narcotráfico y ser considerado un gran aliado estratégico para los Estados Unidos o ser un político de derecha que estuvo al servicio de Washington no genera la relevancia internacional que el caso amerita. ¿Cómo el crimen organizado logra penetrar las instituciones políticas en Honduras, permitiendo la construcción de un Narco Estado en el Triángulo Norte de Centroamérica?

Lo interesante es pensar que hubiera pasado si, por el contrario, se juzgaran por vínculos con el narcotráfico en los Estados Unidos a un líder de izquierda latinoamericano. La cobertura mediática habría tenido más relevancia que el juicio del exmandatario hondureño, quien tuvo una carrera política desde la década 1990s hasta el día que fue encarcelado y llevado preso a New York.

El caso del expresidente Hernández es paradójico porque en su mandato legislativo se aprobó una Ley de extradición con los Estados Unidos para combatir el narcotráfico y migración en Centroamérica. El expresidente Hernández fue considerado un aliado estratégico en la lucha contra el narcotráfico y migración en el Triángulo Norte de Centroamérica, reconocido por el jefe del Comando Sur de EE. UU., el almirante Craig S.

Juan Orlando Hernández llega a la presidencia de Honduras en enero de 2014, el segundo gobierno del Partido Nacional tras el golpe de estado en Honduras en el 2009. La carrera política del quien fue presidente de Honduras durante dos periodos comienza en la década de 1990s, cuando fue elegido diputado por el Partido Nacional representando al Departamento de Lempira en el periodo de 1998 – 2002.

Durante su paso en el poder legislativo fungió como secretario del Congreso Nacional, en el periodo 2002 – 2006, llegando alcanzar la Presidencia del Congreso Nacional en el periodo 2010 – 2014, cargo que lo catapultó hasta la silla Presidencial en Honduras.

En ese periodo el expresidente consolidó su liderazgo a lo interno del partido, pero también al margen de la institucionalidad del Estado, logrando el control absoluto de los Tres Poderes del Estado que lo protegieron de ser requerido en Honduras por sus vínculos con el narcotráfico, el caso de su reelección ilegal, y los escándalos de corrupción que se dieron en su gobierno y a posteriori.

Como el intento de manipulación el 21 de enero de 2022, cuando intentando derogar la Ley de extradición que él mismo aprobó unos años antes, utilizando algunos sectores del Partido Libertad y Refundación (Libre) que no estaban muy a favor del acuerdo bicentenario firmado por la actual presidenta del país, Xiomara Castro y otros lideres políticos que encabezan la oposición en Honduras, acuerdo que establecía que el Partido Libre iba a respaldar al Partido Salvador de Honduras (PSH) para que la presidencia del Congreso Nacional de Honduras estuviese a cargo por unos de sus miembros.

Esto provocó una crisis al inicio del Gobierno de la presidenta Xiomara Castro, puesto que se intentó constituir una Junta Directiva que le permitía introducir al orden del día la derogación de la Ley de Extradición, impidiendo así que él fuese extraditado y juzgado en New York.

Pero gracias a lo que se conoce hoy en Honduras Como el Rescate del Congreso Nacional, liderado por el actual vicepresidente del Legislativo Rasel Tomé, hoy el pueblo hondureño ha tenido la satisfacción de escuchar el veredicto de culpabilidad con el exmandatario hondureño. El patriotismo, la valentía y la determinación de los que rescataron el Congreso Nacional en enero del 2022, ha permitido la estabilidad del Gobierno del Partido Libre que hoy gobierna el país.

Doble Moral

Quien ahora fue encontrado culpable por los delitos de conspirar para importar drogas, el delito tráfico de armas y el delito de portar y usar armas destructivas como ser ametralladoras, también fue un aliado estratégico de Washington en su lucha contra el narcotráfico y migración en la región centroamericana.

El juicio del exmandatario hondureño lleva consigo la verdadera esencia de la política norteamericana, de utilizar y tirar en función de sus propios intereses. Porque según los mismos EE. UU. el vínculo del expresidente hondureño con el narcotráfico se remonta al inicio de las décadas de los 2000, cuando por entonces inicia su carrera política el expresidente hondureño. Existen algunos antecedentes históricos donde se anteponen los intereses geoestratégicos de los Estados Unidos, quien permite que los países de América Latina sean dirigidos por personas con vínculos con el narcotráfico, dando lugar a una estructura criminal transnacional que se apodera de la política y de las instituciones del Estado.

¿Por qué fue elegido presidente y posteriormente reelegido?

La doble moral de los Estados Unidos y la propia Unión Europea, que avalaron los resultados fraudulentos en las elecciones generales del 2013 y 2017 en Honduras, donde Juan Orlando Hernández fue electo y posteriormente reelegido como presidente en Honduras, bajos muchos vicios de ilegalidad a nivel constitucional y electoral, permitió que se llevara al país hacia una época oscura, a tal punto de estar considerado como un Narco Estado, donde la institucionalidad del Estado prestaba protección a aquellos que conspiraban y transportaban drogas hacia los Estados Unidos.

Su reelección fue respaldada por la Embajada Americana en Honduras y el Comando Sur, aún cuando el ordenamiento jurídico hondureño prohíbe de forma explícita la posibilidad de una reelección a nivel presidencial. No obstante, el expresidente Hernández, mediante la manipulación del Sistema Judicial, construye las condiciones para que la Corte Suprema de Justicia en la Sala de lo Constitucional dictamine que existe la posibilidad de reelección presidencial en Honduras.

Hoy todo un pueblo celebra el veredicto de culpabilidad de quien, durante 8 años, les oprimió, torturó, y los llevó a la extrema pobreza, utilizando la institucionalidad que lo protegió en lugar de estar al servicio del pueblo, el uso desmedido de la violencia, las desapariciones y los asesinatos como mecanismo de control y miedo para un pueblo, que en más de dos ocasiones lo venció en las urnas de forma democrática, pero por intereses geopolíticos oscuros fue respaldado por el mismísimo Gobierno de los Estados Unidos de la época.


Madrid –

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