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Milei en su viaje a Estados Unidos, febrero 2024 — Annabelle Gordon / Zuma Press / ContactoPhoto

El abismo de Milei

El presidente ve en Diputados y el Senado una amenaza latente. Su idea de gobernar por decreto no sería posible. «Tiene las facultades mentales alteradas» declaraba el senador José Mayans


En la Argentina de Javier Milei la inflación va camino a superar el 65% en solo tres meses, la pobreza alcanza al 60% de la población, con dolarización de los alimentos, los servicios básicos para sobrevivir, los medicamentos y la medicina, los alquileres, y la depreciación de la moneda con recesión y un capitalismo que promueve el hambre generalizado y el consumo cero.

Como si todo eso fuera poco, el Presidente se pelea con los gobernadores y los amenaza con la cárcel. Dispuso no girar los fondos que subsidian al transporte público en todo el país, desfinanció el Fondo Docente, va contra las Universidades Nacionales, los docentes, las mujeres, los trabajadores, las organizaciones sociales, la clase media y los caídos del sistema, cuyas familias enteras deambulan por la ciudad más rica y desigual del país durmiendo en colchones ante la mirada absorta de turistas europeos, brasileños, y estadounidenses en los barrios de San Telmo, Monserrat y Balvanera.

En la fuente del Parque Lezama donde alguna vez se encontraron Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato duermen decenas de chicos en situación de calle que la Policía no puede echar por aquello de la desesperación del hambre y la marginación.

En la Argentina de Milei aumentan las plagas bíblicas: hay más de un millar de casos de dengue en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 17 municipios de la Provincia. Pese a ello, el Gobierno Nacional se niega a dar la vacuna que cuesta 142.000 pesos en laboratorios privados. Para cubrir la canasta básica una familia tipo de la C.A.B.A. necesitó 600 mil pesos en enero y el salario mínimo fue decretado en apenas 202.800 pesos, que alcanza para seis días.

Son condiciones de desguace de la vida cotidiana, producto de la implementación sistemática de un plan de exterminio social centrado en un anarquismo capitalista que busca abolir el Estado, los derechos humanos, la educación pública, y los demás poderes de la República. Milei está realizando una regresión histórica que supera su ambición de la generación de 1880. De facto y por decretos retrocede cada día hacia una sociedad caníbal que resulta anterior a la Revolución Francesa de 1789.

Milei ni siquiera ha leído el concepto de soberanía monetaria como bien jurídico de la Nación, que completó Jean Bodin en el siglo XVI y que después retomaron como Ley las Constituciones de EE UU (1787), Argentina (1853 con la reforma de 1994), y México (1917).

La idea de “pueblo” arraigada en la Constitución estadounidense no tiene el mismo sentido en la mente dislocada del anarquismo de Milei.

Según él, el cotidiano de las personas sería en base a bienes de intercambio, sin la regulación del Estado, por lo que los seres humanos se convierten —siguiendo esa lógica de normalización de la locura en la práctica de la gobernanza mediante contratos— en simples mercancías de un sistema criminal que las oprime. Lo que sucede es que existe un contrato que Milei está totalmente obligado a cumplir y se llama Constitución Nacional. Los artículos 29 y 75, inciso 19, determinan claramente el delito de traición a la patria y la obligación de asegurar las libertades, los bienes, el valor de la moneda, y la vida de las habitantes de la República. La pena por el delito de traición a la patria es de prisión perpetua, según el Código Penal. Quienes sostengan el avance de Milei por encima de otros poderes podrían ser imputados como autores materiales y el Presidente como el principal instigador.

Mucho cuidado con cosas que no tienen recambio.

El alza de los precios del transporte público por la quita de subsidios, la imposibilidad de comer lo que uno quiere, sino lo que uno puede, y la creciente imposición cultural del ajuste en nombre de la libertad de mercado, fermenta en el país una conflictividad creciente que se expresa en el salto de molinetes de jóvenes trabajadores en las terminales ferroviarias, y las sucesivas huelgas de los conductores de trenes, las y los docentes nacionales, los empleados del Estado y de la Sanidad que ven amenazadas sus vidas de forma diaria desde el 10 de diciembre de 2023.

La devaluación del peso que liquidó Milei con su ministro de Economía Luis Caputo ya está arriba del 140% en tiempo récord. Con su accionar, el Gobierno de Milei está dañando como ninguno en la historia el tejido social, la convivencia democrática, y el pacto de no agresión con las fuerzas políticas de 1983.

En la semana que pasó, el Presidente firmó un decreto especial para poder viajar a una Junta de ultraderecha en EE UU siendo Presidente de todas y todos los argentinos y no de una facción percibida libertaria, neofascista, o conservadora.

A ese escándalo se suma la turbia composición de una falsaria mayoría en la Comisión Bicameral que trata los decretos presidenciales de necesidad y urgencia (DNU). Con la complicidad de lo que queda de Juntos por el Cambio, el bloque mayoritario de Unión por la Patria fue relegado de los puestos principales de la mencionada Comisión. El bloque se opuso a votar las autoridades y asumió como presidente un sujeto denunciado por negar los derechos humanos y actuar como abogado defensor de un ex federal designado por el dictador Videla, y un policía de La Rioja, acusado de violar derechos humanos en la última dictadura.

Sin inmutarse, el legislador Juan Carlos Pagotto musitó su tonada riojana con sorna y se reía no se sabe de qué cosa en la sesión que lo puso por la ventana, violando de forma flagrante el voto ciudadano de octubre de 2023.

Pero ese tampoco sería el peor de los escándalos inconstitucionales del engendro gubernamental. Fuentes del macrismo deslizan que entre marzo y abril asumirían nuevos ministros y ministras y en la Cámara de Diputados sucedería un enroque de roles. Detrás de esa conspiración dentro del propio Gobierno aparece la figura omnipresente de Mauricio Macri, quien busca designar a María Eugenia Vidal en el área social, a Cristian Ritondo en reemplazo de Martín Menem en el Congreso, y lo más inquietante: empoderar a la vicepresidente, Victoria Villarruel por encima de la figura de Milei.

Rápida para los mandados y la supresión de los otros con gestos de propaganda, Villarruel quitó un busto del ex Presidente Néstor Kirchner del Senado. “No soy su viuda”, soltó. La Cámpora respondió con un comunicado lapidario. La calificó como “perversa” y “viuda de Videla” por las sucesivas visitas al dictador que murió preso en 2013 con CFK en la Presidencia.

Gestos encriptados

El pasado 23 de febrero, Milei se reunió durante 90 minutos con el jefe de la diplomacia de EE UU, Antony Blinken. Las frases que derrapó el Presidente son dignas de análisis. Dijo que la Argentina volvía a “Occidente”, “al progreso” y a “la libertad”.

¿La Argentina no pertenece a América del Sur o alguien está tan mal de la cabeza y la encuadra en Asia? ¿Por qué la idea de progreso está solo puesta en la antigua y vetusta Doctrina Monroe, cuando los BRICS, la alianza económica de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica mueven 45 billones de dólares y ponen en severa cuestión el liderazgo de EE UU?

¿Cuál sería la libertad que promueve Milei con EE UU? ¿La de buscar encarcelar a Julián Assange por publicar verdades y ejercer la libertad de prensa garantizada en la carta magna norteamericana?

La imagen de Blinken con Milei en la Rosada saludando a la nada en el balcón en el balcón puede tener múltiples lecturas por la coyuntura ardiente de Argentina.

¿Blinken avala la explosión social del tercer país más grande de América, con la segunda reserva de gas y petróleo no convencional más importante del mundo?  ¿Apoya que dentro de semanas la pobreza supere la cifra del 60% de la población?

¿Desde cuándo Argentina ha dejado de lado su histórica línea diplomática de no intervención en países y conflictos ajenos?

Milei sigue con ceguera los intereses de EE UU en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania, y para colmo apoya la matanza de niños y niñas palestinas en Gaza en beneficio de la ultraderecha israelí. Lo peor es que pone en riesgo a la Argentina con sus desopilantes decisiones. La canciller Diana Mondino no ejerce la diplomacia ni procura exigir la soberanía nacional en las Islas Malvinas. La llegada del británico, David Cameron, a nuestro Atlántico Sur produjo el repudio del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, y generó el inmediato malestar de los ex combatientes de 1982.

Primero el Reino Unido, luego EE UU realizan un movimiento de pinzas que se suma la enorme influencia de Israel en el Gobierno.

Por eso, fuentes de las Fuerzas Armadas deslizan que el Ejército no está dispuesto a seguir la nominación represiva de la población que busca Milei y la ministra Patricia Bullrich, con la excusa de la oscilante figura penal del “terrorismo”, “el narcotráfico”, y la “Seguridad Interior”.

Para hacer semejante delirio, el Gobierno debería anular tres leyes del pacto democrático que llevan 40 años de vigencia: Inteligencia, Defensa, y Seguridad Interior.

“El Ejército no será usado otra vez contra su pueblo, porque después el gobierno se va, y los oficiales y suboficiales son acusados por cometer delitos de lesa humanidad”, reveló un Teniente Coronel retirado en una cena.

Lo cual no significa que para ciertas mentes afiebradas del arraigado militarismo argento, el conflicto por tierras ancestrales con los pueblos originarios de la Patagonia, el cuidado estratégico de las fronteras, y el rol del narcotráfico con dominio territorial en Santa Fe no dejen de ser una preocupación.

Ahora bien, si Milei logra dolarizar la economía, la Argentina será el paraíso de los cárteles narcos y la situación social se agravaría con una violencia inusitada. El reino del caos que promueve Milei resulta tan peligroso que adoptar una moneda extranjera aumentará la tasa de homicidios y la criminalidad organizada con bases en el exterior como sucede en Ecuador y otros países de América Latina.

¿Qué tiene en la cabeza?

Según un análisis del programador llamado @estoesnulo, Milei tuvo su pico eufórico en la plataforma X el martes 20 de febrero. Ese día utilizó la aplicación del magnate Elon Musk durante cuatro horas y trece minutos.

En ese lapso, cliqueó 523 “likes” e hizo 212 retuits. Un día antes, el lunes 19, pasó una hora y veintidós minutos en línea. Dio 118 “me gusta” y 53 tuits compartidos.

¿Cuándo trabaja?

Los que lo conocen bien aseguran que su hermana Karina, secretaria de Estado, actúa como su verdadera asistente terapéutica y lo calma. Esa paz instantánea tiene sombras que la Oficina de Prensa del Presidente no aclara. ¿Consume medicación psiquiátrica?

El senador por Formosa, José Mayans aseguró que Milei “tiene las facultades mentales alteradas” y pidió un estudio por presunta “insania mental”.

Epílogo

Milei detesta al Congreso y deslegitima su función por una razón: la Constitución Nacional obliga al Parlamento a controlar al Poder Ejecutivo, cuidar la moneda vigente y su emisión, legislar, y promover medidas sancionatorias por mal desempeño.

El Presidente ve en Diputados y el Senado una amenaza latente. Su ideación de gobernar por decreto no sería posible.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación debe expedirse sobre la cuestión de fondo del DNU 70/23 que le está arruinando la existencia a más de 46 millones de argentinos. Al igual que las demandas legales de inconstitucionalidad promovidas por La Rioja y otras provincias.

La reciente pelea del Milei con el gobernador Ignacio Torres de Chubut no puede ser eludida por la Corte, porque si Torres no envía petróleo y gas desde el Sur el país se paralizaría.

De funcionar los resortes republicanos el futuro de Milei aparece tan sombrío como su sostén psicológico.


Buenos Aires –

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