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Gabriel Boric en el acto con motivo del triunfo — Vanessa Rubilar / Zuma Press / ContactoPhoto

Las derechas de Chile resienten el impacto de la derrota electoral

Hernán Larraín Matte dijo que fue “un grave error poner en duda los derechos de las mujeres”, ya que estas votantes y las personas menores de 40 años son las que dieron el triunfo a las fuerzas de izquierda y el progresismo


Pocas horas antes del conteo de votos del plebiscito sobre la Constitución de Chile, los máximos dirigentes de los partidos derechistas se comunicaron ese domingo 17 de diciembre a través de un compartido canal de mensajería para acordar un discurso común en caso de perder la elección, sobre todo evitar las recriminaciones mutuas y la atribución de responsabilidades.  Pero el contundente casi 56 por ciento del electorado que rechazó la propuesta de la ultraderecha a poco andar dio paso a las diferencias de apreciación, las que se fueron agudizando con el pasar de los días.

El texto constitucional votado el domingo 17 fue elaborado por un consejo integrado en su mayoría por el Partido Republicano que lidera el ex candidato presidencial, José Antonio Kast, quien supo subordinar a la derecha tradicional e incluso a sectores desgajados de Democracia Cristiana y la ex Concertación que gobernó Chile por más de veinte años. Ese amplio acuerdo de colectividades conservadoras que contó con el fuerte apoyo del empresariado, sufrió una derrota que puso en duda su capacidad de recuperarse para el nuevo ciclo electoral que se desarrollará el año entrante cuando se elijan gobernadores regionales, alcaldes y concejales, una antesala de la elección parlamentaria y presidencial de 2025.

Por lo pronto, las dos figuras derechistas con mejor posicionamiento para la carrera presidencial anotaron una merma en su adhesión en la semana inmediata tras la elección. La encuestadora Cadem —cuyos propietarios son de derechas— informaron que Kast cayó tres puntos en su adhesión, mientras la actual alcaldesa Evelyn Matthei (del partido Unión Demócrata Independiente) cayó cinco puntos. Ambos marcan catorce puntos y continúan liderando los sondeos, en los que también aparecen la ministra Camila Vallejo (comunista, con 4 puntos), el expresidente Sebastián Piñera (empresario derechista con 4 puntos), y la ex presidenta Michelle Bachelet (socialista con tres puntos).

Si bien los partidos de derechas aceptaron los resultados del plebiscito el mismo día de la elección, pusieron en marcha una estrategia de fuerte bloqueo al gobierno de Gabriel Boric. Apenas 24 horas después de la derrota, los principales líderes opositores anunciaron que no darían sus votos para aprobar una reforma al sistema de pensiones y que tampoco hay “agua en la piscina” para dar curso a un pacto fiscal que permita recaudar recursos frescos para financiar el alza de pensiones, la reforma al sistema de salud y el financiamiento de otros derechos sociales comprometidos en el programa de gobierno de la izquierda.

Con la idea de que la ofensiva contra el gobierno podría mantener la unidad opositora y superar la derrota, 48 horas después del plebiscito todas las bancadas parlamentarias de derechas anunciaron una acusación constitucional para destituir al ministro de Vivienda, Carlos Montes. El militante del Partido Socialista y respetado ex senador ha sido acusado de no tener el control de su ministerio en el que fue descubierto un foco de corrupción que está siendo investigado por la justicia y en el que están involucrados militantes de Revolución Democrática, integrante del Frete Amplio.

Parecía un acuerdo cerrado, pero llamó la atención que la acusación constitucional fuera presentada sin las firmas y presencia de los principales líderes opositores en el Congreso. Con el correr de los días aparecieron las primeras discrepancias, hay quienes plantean que la iniciativa no tiene destino y está condenada al fracaso, por lo que la derecha sufrirá un nuevo revés. El conservador diario El Mercurio, un faro ideológico de la derecha, puso en su editorial de este domingo —a una semana del pasado plebiscito— que el libelo acusatorio “no contribuye al respeto de las instituciones” y que  “las deficiencias” en la gestión del ministro Montes “son un problema político cuya decisión final le corresponde al Presidente” y no cabe el Congreso involucrase “forzando la concurrencia de una causal de destitución”. 

De otra parte, sacando las cuentas de los votos necesarios para dar curso a la destitución del ministro, a la derecha no les alcanza.

La ofensiva “unitaria” contra el gobierno de Boric también recibió un frenazo con la adelantada auto-proclamación de José Antonio Kast a la carrera presidencial: “Si Dios me da vida y salud me encantaría estar en la papeleta. Tendrá que ser el Partido Republicano el que defina, pero si me piden a mí, yo siempre listo”, dijo el fundador y líder de partido ultraderechista sobre su eventual tercera incursión por llegar a La Moneda.

Pero no fue lo único que incomodó a sus aliados de derecha tradicional y a los grupos centro derechistas. En la misma entrevista Kast dijo que, tal como ha sido en sus postulaciones anteriores, no está disponible para conseguir la nominación a través de elecciones primarias. “Que Chile Vamos (la alianza electoral de la derecha tradicional) tenga sus primarias (…)  después podemos encontrarnos” en la segunda vuelta, como ya lo hizo antes.

La postulación adelantada de Kast, su negativa a una elección primaria, la hegemonía que ejerció en el Consejo Constitucional, el empeño por destituir a un miembro del gabinete presidencial y la radicalidad de sus propuestas parece haber saturado a sus aliados.

Al menos 30 nombres tiene una carta pública firmada por dirigentes de la derecha tradicional, incluidos algunos exministros de los gobiernos de Piñera, en la que califican de “lógica maximalista” las propuestas del Partido Republicano levantadas en el proceso constitucional, que apoyaron sin críticas. Hasta ahora.

En la misiva difundida este fin de semana, los personeros llaman a los partidos de la derecha a “no plegarse ni mimetizarse con las propuestas de los partidarios de Kast”. El diputado de Renovación Nacional, Diego Schalper, dijo que si se repite la estrategia de los republicanos “seguramente la izquierda vuelve a ganar”.

Las recriminaciones no terminan ahí. El ex convencional Hernán Larraín Matte dijo que fue “un grave error poner en duda los derechos de las mujeres”, ya que estas votantes y las personas menores de 40 años son las que dieron el triunfo a las fuerzas de izquierda y el progresismo.

Kast y los republicanos se han puesto en la boleta que la derecha está usando para pasar la cuenta de una derrota de la que quiere levantarse, pues los tiempos políticos se acercan porque dentro de cuatro meses se inscriben los pactos para competir en las elecciones municipales. Y por ahora no se sabe si será posible reconstruir una alianza amplia de derechas como la que actuó en el proceso constitucional.


Madrid –

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Editorial

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