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Entre risas y resistencia: El ingenio cinematográfico ante la censura franquista

Un análisis de cómo directores españoles desafiaron la opresión de Franco utilizando el humor y la astucia, revelando las historias inéditas de la pantalla y la lucha detrás de las cámaras


En el telón de fondo del franquismo, la censura se cernía sobre la creatividad artística, pero los cineastas españoles no se amedrentaron. Surgió así un submundo de ingenio y sátira que desafió abiertamente la dictadura de Franco, convirtiendo el cine en un espacio de resistencia.

El periodista madrileño Vicente Romero, en su obra «Los señores de las tijeras», revela anécdotas fascinantes sobre cómo el humor se convirtió en un arma tanto dentro como fuera de la pantalla. Desde apodos burlones como «el cerillita» hasta la astucia de directores como Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem, quienes tejieron críticas sociales en historias aparentemente inocentes.

El caudillo, Francisco Franco, se volvió una tentación para la ironía cinematográfica. Apodos como «Paco el rana» o referencias humorísticas a su nombre completo, Francisco Hermenegildo Teódulo, se volvieron moneda corriente, desafiando la figura intocable del líder.

El humor, sin embargo, no era solo una herramienta de burla personal. Las escenas eróticas, aunque sutiles, se convirtieron en estrategias para desviar la atención de los censores. La carne descubierta se volvía una distracción para que el subtexto crítico con la dictadura pasara desapercibido.

Películas como «Bienvenido, Míster Marshall» (1953) se erigieron como ejemplos de ingenio cinematográfico. Lo que aparentaba ser una comedia sobre la llegada de ayuda estadounidense escondía críticas más profundas al régimen, aprovechando la coyuntura política y social de la época.

La lucha contra la censura también se reflejó en obras como «Viridiana» (1961), donde el director Luis Buñuel desafió las expectativas morales de la época. La modificación de la escena final, aunque buscaba ser «moral», terminó añadiendo capas de ironía y provocación.

También directores como Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga lograron llevar a la pantalla películas como «Muerte de un ciclista» (1955) y «Calle Mayor» (1956), que, desde distintas perspectivas, encerraban críticas a la represión policial y la doble moral burguesa.

Además, Carlos Saura y Marco Ferreri se sumaron a la resistencia creativa, retratando la España franquista con toques de humor en películas como «El pisito» (1958) y «El verdugo» (1963), a pesar de lidiar con cortes impuestos por la censura.

La historia tras las cámaras durante el franquismo revela una lucha constante entre la creatividad de los cineastas y la implacable censura. El ingenio, la astucia y el humor se convirtieron en armas poderosas que permitieron a estos artistas desafiar las restricciones y dejar una marca indeleble en la cinematografía de una época marcada por la represión.


Madrid –

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