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La ultraderecha mata el festival de Periferias de Huesca, «un nido de rojos»

Una vez más, si el sector cultural no toma plena conciencia de la amenaza que supone que el fascismo esté en las instituciones, las consecuencias pueden ser verdaderamente trágicas


“¡¡Muera la inteligencia!! ¡¡Viva la muerte!!” gritó aquel salvaje vestido de militar llamado Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936 en uno de los más bochornosos actos de exaltación fascista que se vivieron en aquella atormentada España herida de muerte por el odio, la violencia y la ignorancia envuelta en el capote rojigualda. Al mismo estilo de los energúmenos con un rosario en la mano congregados en los aquelarres de Ferraz de las últimas semanas. Un episodio perfectamente reflejado en la magnífica película de Alejandro Amenábar Mientras dure la guerra.

Ese mismo odio psicótico, esa misma devoción por la ignorancia, esa ceguera cebada de irracionalidad que de manera tan optimista creíamos hace pocos años erradicada de nuestra sociedad y por ende, de las prácticas políticas, en estos días ha vuelto a dejar clara constancia de hasta que punto está todavía arraigada en la derecha de este país y como forma parte del ADN de la derecha más extrema, del nuevo fascismo heredero de los que quemaban libros en Alemania en 1933 y que aquí ha adoptado el nombre de Vox. Una agresión tan brutal como incomprensible a uno de los eventos culturales de mayor entidad no solamente de Aragón, sino de la práctica totalidad del estado español: la cancelación, tras más de 20 años de trayectoria, del Festival Periferias de Huesca.

Esta ha sido la secuencia de los hechos: Ya antes de las pasadas elecciones autonómicas y municipales, la cuadrilla de Abascal en Aragón había dejado meridianamente claras sus intenciones en estas declaraciones: “Vox Huesca no tiene líneas rojas, pero sí líneas verdes. Una de ellas es el Festival Periferias, que solo sirve para regar a culturetas progres con cientos de miles de euros. Quien quiera gobernar con nosotros, deberá poner fin a este despilfarro”. Constituido el gobierno municipal oscense por el PP y Vox, el principal abanderado de este atropello, el ultraderechista portavoz de los cuñados verdes en Huesca José Luis Rubio condicionó todo apoyo y colaboración al nuevo gobierno, en especial a la aprobación de sus presupuestos, a que el Festival Periferias no se celebrase más, so pretexto de que solo participaban artistas de “extrema izquierda y filoetarras”.

Cabe señalar para poner en contexto el carácter y el alcance de esta decisión, proporcionar algunos datos básicos sobre el Festival Periferias y como se había convertido en un referente cultural fundamental para Aragón en general y para Huesca en particular. Periferias nació en 2000 de la mano de Luis Lles y Juanjo Javierre, este último miembro de uno de los grupos más conocidos de Huesca en ese momento, Mestizos. En palabras del propio Luis Lles, lo idearon “como el festival al que a nosotros nos gustaría ir como público, como espectadores”.

Se concibió desde sus primeras ediciones como un festival multidisciplinar, que englobaba música, literatura, artes plásticas, artes escénicas, audiovisual, danza o circo y temático, es decir, que cada año elegía un tema determinado, bien fuera el agua, la tecnología, la tierra, la cultura gitana o el mundo del terror en torno al cual giraban todas las manifestaciones artísticas y culturales que se daban cita allí. Esto hacia de Periferias un festival cuya organización entrañaba siempre un alto volumen de riesgo en tanto se reinventaba en cada nueva edición por cuanto al cambiar de eje temático, todo su planteamiento también cambiaba. Si la mayoría de festivales siembre buscan fidelizar su clientela, una seña de identidad característica al máximo de Periferias era justo quizá la contraria, buscando siempre la innovación sin importar el riesgo.

La lista de nombres que a lo largo de más de 20 años han participado en esta iniciativa sería interminable, pero baste alguno de los mas conocidos para mostrar el nivel que la cita había adquirido: The Waterboys, José Antonio Labordeta, Lagartija Nick o Derby Motoretta Burrito Cachimba entre los artistas musicales más conocidos, pero más allá de los nombres más populares, Periferias se convirtió en una plataforma de difusión de todas las nuevas propuestas y todo el talento emergente existente en Aragón. Su apuesta por el apoyo a la escena local en todas sus manifestaciones fue otra de sus características esenciales. Compañeros y compañeras del mundo del periodismo como Silvia Grijalba, Jaime Gonzalo o Patricia Godes, otros de los habituales de las charlas y ciclos de conferencias que se daba en cada edición de Periferias.

Al habla con Luis Lles, director de Periferias, nos explica: “Hay dos cuestiones fundamentales en este ataque por parte de Vox, la primera es que no tienen ni idea de lo que es el festival, jamás han venido por aquí, no saben lo que es Periferias y solamente hablan de oídas. Para empezar eso demuestra lo malos políticos que son y el desconocimiento tan enrome que tienen de lo que es la verdadera naturaleza del festival.  La segunda cuestión es que Vox tiene auténtica aversión por la cultura, cualquier actividad cultural les produce sarpullidos. Si se juntan ambas cuestiones, ahí tienes el motivo de su afán por cargarse Periferias”.

No en vano, personajes de ideología claramente conservadora e incluso cercana a los postulados de Vox como Fernando Savater, Fernando Sánchez-Dragó, Antonio Escohotado o Fernando Márquez “El Zurdo” han intervenido en anteriores ediciones de este evento. “Habría que ver que pensaría Sánchez-Dragó si levantara la cabeza y se enterase que Vox le han llamado filoetarra y que actuaba en un nido de rojos”, concluye Luis Lles.

En todo el sector cultural se ha producido una reacción de indignación contra este despreciable acto de sectarismo perpetrado por Vox y PP, así como de solidaridad y de apoyo a la organización del festival, del que quiero destacar el comunicado de prensa de la Asociación Rock contra el fascismo, que podéis leer completo aquí y que además de unirse a ese sentimiento de solidaridad, señala en su parte final algo que es muy importante tener en cuenta. “Es imprescindible que todo el mundo de la cultura en general y de la música en particular se movilice y no ceda ni un paso atrás ante la ola reaccionaria que los enemigos de la libertad y la convivencia. Hoy ha sido el festival Periferias, como antes lo fueron Los Chikos del Maíz, Berri Txarrak, S.A., Su Ta Gar, Cesar Strawberry o tantos otros nombres. Mañana puedes ser tú, tu grupo, tu música. Evitémoslo trabajando unid@s y organizad@s”.

Una vez más, si el sector cultural no toma plena conciencia de la amenaza que supone que el fascismo esté en las instituciones, las consecuencias pueden ser verdaderamente trágicas.


Madrid –

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