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Laura Itandehui: «López Obrador es un símbolo muy importante. Alguien que ha cambiado muchas cosas para la sociedad mexicana»

«En cuanto a lo que necesitamos, de primeras me viene a la mente la palabra ‘empatía’. Siento que todo el mundo está muy ensimismado. Estamos todos un poco alienados del otro»


Ojalá me olvides, me dijiste, en aquellos días de tristeza. Pero es imposible, mi amor. Cuido tu recuerdo de rancherita y fresas en lo más hondo. Trataré de darle tiempo al tiempo al tiempo al tiempo Yo no necesito de mucho para seguir queriéndote en silencio.

En palabras de Ángel Soto: La tercera llamada encauza las miradas hacia la única silla que permanece vacía, la que está al centro del escenario. El silencio se alarga y desde el trasmundo llega el sonido del marcapasos del Caribe: la clave. Mientras los maderos percuten a ritmo de son, Laura entona un himno a la frugalidad: “Yo no necesito de mucho, tan poquito necesito yo”. Avanza hacia el escenario con el paso ligero de quien olvidó las congojas en el camerino. Se planta sobre las tablas y termina la canción con un llamado al convite —“Dos copitas de vino pa’ brindar / Y jicaritas pa’ cuando haya mezcal”— y un jocoso ultimátum al estilo del Negrito sandía: “O ya verá”.

Estuviste en España hace poco, presentando tu álbum homónimo, ‘Laura Itandehui’. ¿Qué tal te trató el público a este lado del Atlántico?

L.I.: Increíble. Fue muy bonito. Genuinamente estuve muy apapachada, muy feliz de poder encontrarme con el público de por allá. Yo había estado ya tocando por España anteriormente, pero con otro tipo de proyecto. Poder hacerlo ahora con la música que yo compuse fue muy especial. El público estuvo maravilloso.

Cuando uno escucha tus canciones, tiene la impresión de estar lidiando con una compositora que cuenta ya con una discografía extensa, con una carrera consagradísima, o directamente con temas clásicos de la canción popular. Sin embargo, todas las canciones disponibles pertenecen a tu álbum debut. Dado que éste ha sido tu carta de presentación oficial al mundo y además lleva tu nombre por título, se me ocurre que contar un poco la historia de este álbum puede ser también una manera interesante de adentrarnos en tu historia. Te doy una palabra, como posible pie: “Cantinazo”. ¿Qué es el Cantinazo y qué tiene que ver con este disco?

L.I: El ‘Cantinazo’ tiene todo que ver con este disco.Sonrío, porque me viene toda la historia, que me da mucha alegría. Son esos puntos pivote en la vida, que me han tocado y que ahora me han llevado por caminos que yo no me esperaba en absoluto.

El ‘Cantinazo’ fue un evento, un espectáculo, organizado por el artista Augusto Bracho, un personaje cantautor venezolano misterioso que ha estado muy activo dentro de la escena musical de la Ciudad de México en particular. Él organizaba este evento un miércoles al mes en una cantina, en ‘El puerto de Veracruz’, que desafortunadamente ya cerró. Invitaba a un o una artista cada mes. El concepto era hacer música acústica en este ambiente de cantina, de bohemia. Las reglas eran muy simples: tenía que ser música original, ser acústico el concierto y tenías que ser tú solo o tú sola presentando las canciones. Mínimo ocho canciones, para que pudieran ser un par de pases bien distribuidos.

Yo conocí a Augusto y me invitó a escuchar uno de los ‘Cantinazos’. En esa ocasión estaba cantando Juan Pablo Vega. Y me quedé completamente loca. Al final de la noche, Augusto me propuso a mí armar una fecha. Yo le dije que yo no tenía canciones y que no actuaba en ese formato. Pero él me dijo que si yo le decía que podía hacerlo, confiaba en mí. Nos dimos la mano y acordamos un concierto cuatro meses después. Durante ese tiempo, estuve tratando de componer y no podía, no daba una, y ya me empecé a poner muy nerviosa cuando faltaba un mes. Me había comprometido y tenía que hacerlo. Entonces me hice una cuadrícula y me organicé. Si quería llegar a ocho, tenía que escribir sí o sí una canción cada cierto tiempo.Fui tachando los días. La última rola la escribí una semana antes del ‘Cantinazo’.

Con el tiempo, me he preguntado, ¿Cómo fue todo esto? Yo estudié la carrera de canto jazz, y no me esperaba que mis canciones fueran a ser algo tan conectado con la canción tradicional latinoamericana. Pues fue lo primero que salió, bajo presión.

Después de hacer este concierto, el ‘Cantinazo’, me vi con este puñadito de canciones. Había que hacer algo con eso. Y se me abrió una brecha. Jamás me había atrevido a pensar que pudiera haber algo por ahí. Ahora es lo que hago, a lo que me dedico. Esas canciones son este primer disco.

Tanto el disco como buena parte de tus conciertos empiezan con una canción muy especial. Ha sido tu primer single de amplio recorrido, a través del cual hemos tenido muchos la suerte de conocerte. Se trata de un son interpretado y grabado únicamente por tu voz, al ritmo de los golpes una clave, sin más acompañamiento. En un momento en el que impera la música cada vez más postproducida, más sampleada, informatizada, más comprimida, es sin duda toda una declaración de intenciones de partida por tu parte, una apuesta valiente. “Yo no necesito de mucho”, se titula el himno en cuestión. ¿Crees que se viene quizás cierto renacimiento de un enfoque más orgánico, más acústico, menos ultraprocesado, de la música popular, en respuesta a la tendencia mainstream de la actualidad?

L.I.: Yo creo que todo es cíclico. Así como en la moda de ropa, de pronto viene de nuevo lo retro, igual vienen modas en torno a la estética de la música, de las grabaciones. Creo que estamos pasando por un momento dentro de este ciclo en donde hay mucho de saturación, mucha tecnología en las producciones. El público muchas veces está acostumbrado a escuchar ese tipo de volúmenes, ese tipo de ritmos, ese tipo de pulsos. Porque es lo que hay, es una industria. Es lo que vende, porque lo ponen. En fin, ese es un tema muy amplio. Pero creo que las cosas dan vueltas y para un momento particular como este, va a haber una contrapropuesta, va a haber gente que necesite respirar de todo eso. 

Aunque también es cierto que dentro de esa industria llena de recursos tecnológicos hay artistas como Billie Eilish, una de las más punteras dentro de esa industria, que juegan con el minimalismo y con otro tipo de propuestas también con esas herramientas. Hay un poco de todo.

Lo que sí pienso es que estamos volviendo bastante a las raíces, buscando lo que sucedió antes para ver cómo podemos incorporarlo ahora. Está sucediendo en muchas partes. Yo puedo hablar desde mi trinchera de música independiente, de cantautora. En mi gremio lo veo mucho.

Ahora me llevo el concepto de tu canción, “Yo no necesito de mucho”, de lo individual a lo colectivo, si te parece: ¿Qué dirías que necesitamos para mejorar nuestras sociedades y qué no?

L.I.: En cuanto a lo que necesitamos, de primeras me viene a la mente la palabra ‘empatía’. Siento que todo el mundo está muy ensimismado. Estamos todos un poco alienados del otro. Tiene que ver con estas cuestiones de redes sociales, del consumismo, ese “todo es para mí, todo soy yo, yo tengo que ser mejor que tú’. Si tuviéramos menos de eso y nos ocupáramos más de formar comunidad, nos ayudaría. Son proyectos culturales de poblaciones masivas, que llevan décadas y décadas, si es que nos ponemos las pilas y comenzamos a implementarlos.

Me viene a la mente un espacio en el que estuve cantando en España, que se llama ‘Arca de Noé’. Está en Vilar de Santos, un pueblo un poco perdido en la carretera, de la Galicia rural. Me sorprendió de ese lugar, además de que la gente fue preciosa y fue un concierto muy especial, que se ha encargado muy bien de formar comunidad y de ser una propuesta de oferta cultural que enriquece a su entorno. Hubo gente que viajó dos horas, no porque me conociera, sino porque confían que ahí van a escuchar algo interesante. Ese tipo de cosas son las que necesitamos más. Más Arca de Noé por todas partes, por favor.

¿Dirías que tus canciones son políticas, o que tienen algo de político?

L.I.: Puede que no directamente, pero ya se torna en algo político tener un proyecto, existir. De ‘Yo no necesito de mucho’ me preguntan: “oye, ¿será una canción feminista?” Quizás sí. Es mi perspectiva, es mi experiencia, y en el mundo de hoy soy una mujer independiente que saca sus canciones, que saca adelante su proyecto, que va a contracorriente de muchas cosas de esta industria.

¿Cómo ves la situación política actual de México?

L.I.: Bueno. Va a haber pronto elecciones para el cambio de nuestro presidente y es un momento interesante, porque por primera vez se van a postular dos candidatas, dos mujeres. Entonces, es algo particular, que nadie había visto hasta ahora en México. Es valioso, porque nos demuestra que nuestra sociedad está cambiando, está evolucionando, pero también hay que tener mucho cuidado, porque se puede usar muy fácil esa carta del feminismo para hacer perder de vista las propuestas de fondo de cada una.

En México sigue habiendo una situación compleja, a nivel cultural, a nivel de violencia, en muchas cosas. Es un país muy vasto, muy diverso.  Pero creo que estamos un poco mejor que hace, por ejemplo, diez años. Ahora hay más capacidad de opinión, hay más libertad. La tecnología, aquí sí, nos ha permitido ser un poco más democráticos con la información, con la denuncia, con la expresión. En esos aspectos, estamos mejor.

“Uy no, olvídalo, tú no puedes cantar. Tienes un problema en las cuerdas”. ¿Dónde te lleva esa frase hoy en día?

L.I.: Eso fue un momento muy traumático de mi vida. Yo tenía quince años, cuando una maestra de canto a quien estuve viendo durante tres años me contestó eso al yo decirle que me quería dedicar a esto. Ahora canto, y lo hago, y todo está bien, pero hay una cosa ahí en el fondo del fondo de mi subconsciente que aún me dice: “no lo sé”. Entonces, igual iré adelante con mis proyectos, sin importar esa experiencia desafortunada, pero está presente. Y no solo en una forma negativa, un poco triste, sino que también me ha impulsado a tener otra perspectiva en torno a la educación. Cuando yo imparto clases, siempre pienso que no quiero que le pase a uno de mis alumnos esto que me pasó a mí. Voy a tratar de ser lo más clara, lo más directa, lo más franca posible, pero siempre apoyar, proponer, no cortar de tajo cuando algo no funciona. Me ha ayudado a crecer como educadora.

Pregunta de la periodista Inna Afinogenova: ¿Qué músicos latinoamericanos te han definido como artista, han influido en ti, han sido tus referentes?

L.I.: Hay infinidad. Lo que siento es que en este camino que tomé ahora de escribir canciones ha tenido mucho que ver con recordar esa música que escuché en la infancia, en lo cotidiano. Me acuerdo de escuchar música en los peceros, en el camión, en el metro, en todas partes. Ahora pienso mucho, por ejemplo, en José Alfredo Jiménez, en Ema Elena Valdelamar, una compositora a quien admiro mucho, más recientemente Caetano Veloso ha sido una influencia muy grande, más de lo que antes era, Arturo ‘Zambo’ Cavero… Puedo pensar en una gran lista de reproducción. Pero todos tienen que ver justamente con la canción popular, con la música tradicional de distintos países, porque siento que conecto mucho con esa poética, con esa parte más sencilla, directa.

Rueda de reconocimiento: Chava Flores / El jefe. Gran compositor, gran humorista. Mis respetos – José Alfredo Jiménez / El rey de las rancheras, el poeta de la canción –Jascha Heifetz / Excelente violinista. Me hizo reenamorarme de la música en un momento muy importante – Andrés Manuel López Obrador / Un símbolo muy importante. Alguien que ha cambiado muchas cosas para la sociedad mexicana – Xoxitl Gálvez / Una nueva era dentro de la sociedad mexicana – El David Aguilar / Un muy querido amigo – Héctor Infanzón / Mi maestro en la universidad. Me cambió en un momento muy importante el rumbo sobre la perspectiva de la música – Silvana Estrada / Colega de hace muchos años. Gran colaboradora. Gran artista – Clara Pampyn / Ser humano extraordinario. Excelente bailarina y coreógrafa. Aún mejor persona – Augusto Bracho / Maestro de muchos. Admirado y querido artista misterioso

¿Cómo ve Laura Itandehui nuestro ahora?

L.I.: Es un gran semillero para unos mejores futuros. Quiero ser optimista.

¿Qué diría Laura Itandehui que ahora es nuestro?

L.I.: Es nuestra la vida, y por lo tanto son nuestras las decisiones y las acciones. Puede parecer muy amplio y muy general, pero no es de gratis y a veces se nos olvida, lo importante, de estar, aquí.


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