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No sabría cómo describirte… “Ten” (Pearl Jam)

Un buen amigo me enseñó un vinilo color rojizo, donde se veía un grupo de chicos con los brazos unidos en alto. Pearl Jam. Comenzaba la fiebre del grunge


Madre mía, no sé ni por dónde empezar. La música, ese maravilloso arte creado entre otras cosas para ponerte en el sitio del mundo que crees merecer. Hay momentos en tu vida en el que necesitas un guía, una luz, una señal… algo que te ayude a comprender el momento en el que vives y aprovecharlo hasta el último momento. Esta necesidad de reafirmarte en tus ideas, creencias e ideología aparece con más intensidad en la juventud, en el paso definitivo a convertirte en un adulto lleno de obligaciones, deseos frustrados y resilencia obligada. Te agarras a lo que tienes a tu alrededor para pasar ese trance lo mejor que puedas. Entrar en una disparatada montaña rusa y salir indemne, ese el objetivo a conseguir en los años en los que te tienes que formar como persona, aunque no tengas todavía los mimbres necesarios para tomar decisiones que te marcarán para toda la vida.

La gente utiliza disparidad de herramientas para poder desarrollar su libre personalidad, en mi caso fue la música. Y de manera más concreta: “Ten” de Pearl Jam. Un disco que me lleva acompañando décadas como un viejo amigo que siempre está para darme consejos, reñirme si cometo una cagada, y consolarme cuando me siento herido.

“Ten” llegó a mi vida cuando más necesitaba una guía, una señal. Un álbum que empezó a enseñarme a tomar decisiones, a saber lo que quería o esperaba de lo que me rodeaba, y a construir sueños y anhelos de los que muchos se han podido cumplir. Voy a hablar aquí de lo que ha significado este disco para mí a nivel emocional. No se me ocurre otra manera mejor de hablar de él, del DISCO. Podría haber escrito un articulo convencional lleno de datos, fechas, etc… pero eso lo dejo para el resto. “Ten” es especial. “Ten” soy yo, lo que significo como persona y en lo que me he convertido… y todo esto solo se puede contar desde el corazón.

El primer álbum de Pearl se lanzó un 27 de agosto de 1991, yo no lo descubriría hasta un año después en el maravilloso verano del 92. Recién cumplidos los 18 años, me disponía a comerme el mundo en el año en el que en este país todo fue posible. La Expo de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona. Un verano especial, un verano que siempre recordaré. Posiblemente estás efemérides hayan influido en que sienta este álbum como algo especial en mi vida. Si juntas todos esos acontecimientos, a tu mayoría de edad, un verano loco y “Ten”, es la bomba perfecta para sentir que en este disco están las mejores canciones que te puedes echar a la cara.

En ese verano seguía buscando mi camino, mi dirección. Con mis amigos nos pasábamos las tardes enteras escuchando discos, discutiendo sobre ellos, decidiendo cuál sería la banda sonora del día siguiente. Un buen amigo me enseñó un vinilo color rojizo, donde se veía un grupo de chicos con los brazos unidos en alto. Pearl Jam. Comenzaba la fiebre del grunge. Nirvana ya había hecho de las suyas también editando “Nevermind”. Menudo año el 91. No recuerdo unos doce meses con discos tan increíbles. El mundo no estaba preparado para esta nueva revolución musical. Nosotros tampoco, pero supimos desde el principio  que estábamos viviendo algo histórico y que queríamos ser parte de ello.

Volvamos a esa tarde de agosto cuando descubro a Pearl Jam. La verdad es que al principio me dejó algo frío el disco. No me llenaba mucho, hasta que llegamos a “Black”. Todo cambió. Nunca antes una canción me había emocionado tanto en tan poco tiempo. No sabía en ese momento lo importante que sería esa canción en mi vida.

Mi amigo en un alarde de buen rollo, aunque veía que no me convencía el disco, me lo grabó en una cinta. Y así comenzó todo. Noches tórridas de calor, en la cama, pensando en mis sueños, amores, e ilusiones me acompañaba en el walkman Eddie Vedder y cía. Desde esa primera noche no me he vuelto a separar de ellos. No hay día en la que no escuche al menos un tema de Pearl Jam.

Os propongo un juego. Voy a describir el disco, canción a canción, como si cada una de ellas fuera un personaje de un musical, ópera/rock. Os describiré lo que me hacen e hicieron sentir o pensar cada uno de los temas. No necesariamente tendrán que ver con lo que realmente dicen las canciones. Es un ejercicio de abrir mis sentimientos por medio de cada uno de los cortes que componen esta obra maestra. Perdonadme la ocurrencia, pero creo que es una bonita manera de hacer el homenaje que merece el disco.

Comienza el espectáculo. Se abre el telón, aparece un chicho echado en una cama. Es verano, hace calor, la luna en todo lo alto, la puede ver desde la ventana. Lleva auriculares, coge su walkman, le da al play, y entra en escena “Once”:

La ensoñación, la entrada en otro mundo. Sonidos extraños dan pie a una catarata de riffs que te llevan a otra dimensión. Es el comienzo de todo, es un nuevo camino que se abre a tus pies. Las baldosas amarillas que te llevan a Oz se van iluminando a cada paso que das. Eddie Vedder te mira, grita y grita la canción para que no les pierdas de vista. Tu visión del mundo empieza a cambiar, quieres ser como ellos. De repente te ves llevando pantalones vaqueros rotos, camisas de franela, el pelo te ha crecido y tu mirada ha cambiado. La transformación es completa. Ya eres otro, ya nada será igual. Comienzas a ver luces de colores, sonidos envolventes que te hacen sentir que has entrado ya. Es otra dimensión en toda regla… entra en escena “Even Flow”.

Me siento bien, embriagado por las sensaciones. Todo da vueltas, pero sin marearte. El secreto es acostumbrarse a tu nuevo estado. Eres poco a poco otra persona. Todo empieza a fluir, a funcionar, a cobrar sentido. EL mundo te mira de otra manera, ellos y ellas te miran de otra manera. Te sientes cómodo ante esta nueva realidad, pero no todo es bueno. Necesitas estar a salvo, sentirte seguro. Necesitas un lugar donde sentirte fuerte… entra en escena “Alive”.

Es una época en tu vida en la que te sientes fuerte y a la vez muy frágil. Hay cosas que no entiendes todavía y hay otras de las que te acabas de enterar de que son así. Vives tormentas emocionales, tempestades que te barren. Necesitas ese campamento base en el que descansar, estar cómodo y recobrar fuerzas. Tras experimentar estar a salvo estás preparado para hacer preguntas al mundo y asaltar el cielo por las bravas… aparece en escena “Why Go”.

Me siento con una gran autoestima. Empiezo a saber lo que quiero, hacía dónde debo dirigirme, y sobre todo con quién. Furia, rock, riffs, todo estalla alrededor de mí. Lo mejor es que domino la situación, me siento partícipe de ella… llevo las riendas. No todo es fácil en este camino. Las incertidumbres, errores y dudas me acechan, he de saber convivir con ellas, he de saber mirarlas a la cara… entra en escena “Black”.

He reído, llorado, sentido y amado con esta canción. Posiblemente sea el tema que querría oír, escuchar, sentir antes de dejar este mundo. Me trae recuerdos de amigos que ya no están. En especial uno de esa época: Fale. Nos dejó muy joven debido a una terrible enfermedad. Me grababa música, compartía sus gustos conmigo. Era un fan de los The Beatles, me hizo sentir también que John, Paul, George y Ringo eran mis colegas. Se perdió tantas cosas. ¿Sabes, Fale? España ganó un Mundial en 2010. Se hubiera vuelto loco al ver esta gesta deportiva. Muchas veces lo vemos todo negro, pero debemos seguir. Como si tuviéramos al Flautista de Hamelin delante, debemos seguir la melodía y tirar… aparece en escena “Jeremy”.

Jeremy representa el muchacho/a que alguna vez hemos sido. Tímido, fuera de lugar, buscando su sitio, objeto de mofa por parte de los demás, llorando en un rincón porque nos han rechazado, no nos han comprendido o simplemente porque nos han hecho sentir mal. Jeremy huele a instituto, a clase de matemáticas, a tiempo libre fuera de las aulas buscando un lugar seguro para que no te agredan. Puto bullying. No lo sufrí mucho, pero sí vi a mucha gente pasarlo mal. La vida sí me ha regalado ver a algunos de esos matones ser unos mierdas, y ver a sus víctimas como personas que han podido superar sus inseguridades y construir una vida que les ayude… aparece en escena “Oceans”.

Después de la tristeza quiero volver a los momentos agradables. A sentir el verano, la playa, el mar, las olas. Nada puede superar el olor a mar. Sumergirte en él, y sentirte Neptuno, capaz de llegar al fin del mundo con una sola brazada. Contemplar a la chica/o que te gusta jugando con las olas e invitándote a compartir ese momento con ella. Escuchar música tirado en la arena, mientras el sol te abraza y amodorra en un sueño infinito. Sencillamente estar en el paraíso… aparece en escena “Porch”.

Y llegan las ganas de pasarlo bien. Desbarrar. Salir por la noche, ir a la feria de agosto de tu ciudad de veraneo y creerte el rey de ese momento. Risas, abrazos, besos, la compañía perfecta, el momento perfecto. Pasar la noche entera sin parar, sin sentir ni en un momento que las energías te fallan, al revés, cada momento que vives lo haces con más intensidad. Es el tiempo perfecto para el amor, para adentrarte en él de pleno… aparece en escena “Garden”.

El jardín prohibido. Los primeros amores. El amor de verano. Ese amor tan fugaz y a la vez tan penetrante que te dejará huella para toda la vida. No por ser el mejor, ni por asomo, si no por haber sentido por primera vez, por haberte adentrado en jardines antes prohibidos, vetados, y que ahora se abren ante ti de par en par. Sentirse amado y correspondido. Poder amar y que te amen… aparece en escena “Deep”.

Todo se acaba. No todo es fiesta y alegría. No todo son momentos alegres. Llega la enseñanza más importante cuando te vas a convertir en adulto… asimilar los golpes de la vida. Al principio cuesta mucho, la depresión, la angustia, son signos ineludibles de que no estás bien, de que no te sientes bien. Son momentos duros, momentos en los que si no encuentras un salida, alguien debe tenderte esa mano para ayudarte a salir del pozo. Esa experiencia a veces, por desgracia no siempre, debe hacerte más fuerte, más capaz. Sacas fuerzas, sales, llega el final del camino… aparece en escena “Relesase”.

Llega la calma, la paz, el final del camino. Hemos llegado. Para bien o para mal somos ya adultos. Hemos conseguido la transformación total. Ha sido un camino complicado, pero nada comparado con el que nos espera. Eso sí, con una gran diferencia: estamos preparados para ello. Eddie Vedder y cía te saludan con la cabeza en señal de aprobación. Están orgullosos de ti, de mí, de todos nosotros. El final de esta etapa es el principio de otra. Vuelven a sonar los sonidos extraños del principio. Todo ya será diferente, salvo una cosa: mi amor por “Ten”.

Amanece. Comienza una nueva vida. Baja el telón.

Gracias por querer compartir esta historia conmigo.


Madrid –

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