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‘Si mañana no regreso, quémalo todo’ de Bernardo Fuster: una reinvidicación de la memoria

Pocas novelas tan susceptibles de ser adaptadas para el cine he leído en los últimos años. Se nota que su autor, Bernardo Fuster, ha trabajado para el audiovisual con gente como José Luis Cuerda o Luís García Berlanga


Existe una suerte de ley no escrita en el mundo de la literatura, que mucha gente perteneciente a ese mundo y que yo suscribo por experiencia propia, ha definido frecuentemente como la “ley de hierro de las diez páginas”. Si tras la lectura de las diez primeras páginas el relato no engancha, no seduce, e incluso produce un consciente o inconsciente bostezo, el libro se queda eternamente en la mesilla de noche o en la estantería con la página 10 doblada por si algún día se retoma.

Con “Si mañana no regreso, quémalo todo”, sucede todo lo contrario. De hecho el comienzo de la original y fascinante historia que se narra en esta novela es tan impactante y nos sitúa en un escenario tan interesante que pasadas las diez primeras páginas, quieres leer otras diez, otras veinte, otras treinta… hasta que si vas leyendo en el metro o en el autobús llegas a tu parada de destino o si estás en casa, suena el puto móvil y tienes que atender la llamada. Diré más; el comienzo de esta historia tiene una descripción tan sorprendente y tan bien elaborada que según la leía, la situaba en un marco cinematográfico. Pocas novelas tan susceptibles de ser adaptadas para el cine he leído en los últimos años. Se nota que su autor, Bernardo Fuster, ha trabajado para el audiovisual con gente como José Luis Cuerda o Luís García Berlanga y de hecho, de ellos adquiere y adopta en muchos pasajes de la novela un tono satírico y humorístico que añade si cabe mayor atractivo a la historia. El ritmo ágil de la narración, de un estilo que por momentos adquiere el de una novela policiaca, es otro de los elementos que confieren a ‘Si mañana no regreso, quémalo todo’ otro aliciente para adentrarse en su historia.

Un hombre que ha sufrido un fortísimo ataque de amnesia y que ha perdido por completo la memoria, despierta en pleno parque del retiro de Madrid en los años 50, en pleno apogeo del régimen terrorista establecido en 1939. A partir de ese momento, tiene que reconstruir su vida, una vida en ese momento sin memoria y que a través de diversas experiencias, le lleva a involucrarse en la lucha contra ese régimen, aunque de una manera diferente a como lo hizo por ejemplo, mucha de la gente que integró las filas del antifranquismo en aquellos años, a través del PCE. Nuestro protagonista, en gran medida un personaje libérrimo y que tal vez por no tener memoria, se guía por instintos muy fundamentales y elige el anarquismo y los movimientos libertarios, a pesar de ser ya muy débiles en aquel momento, como su campo de acción de lucha antifranquista.

Más allá del argumento de la novela, de su relato y del desarrollo de la historia de su protagonista, no sé si deliberadamente o no –tiendo a creer que sí, por lo que conozco al autor- que el hecho de que la esencia de la historia se focalice en un personaje sin memoria individual es una inteligente metáfora de la sociedad española: una sociedad cuya memoria histórica y democrática, borrada a sangre y fuego por la brutalidad criminal del régimen franquista y difuminada por una derecha cobarde y cómplice de aquel régimen junto a la tibieza de una izquierda “socialdemócrata” temerosa, complaciente y conciliadora, estamos reconstruyendo paso a paso, con todo el trabajo de las asociaciones memorialistas, con los movimientos por la reivindicación de la memoria histórica y democrática y con la propia conciencia colectiva de nuestro pueblo, esa memoria y esa historia que se nos ha pretendido negar. Por ello entiendo que además de su calidad literaria y del interés que despierta su lectura, en esta novela subyacen una serie de elementos para esa reflexión colectiva sobre nuestro pasado y nuestra historia reciente que aún sigue siendo necesaria para elevar el muy a menudo mediocre estado de nuestra democracia.

Me parece muy pertinente para todo aquel al que no le diga demasiado el nombre de Bernardo Fuster, proporcionar algunos datos significativos. A pesar de que en los últimos tiempos su inquietud creativa se está desarrollando más en el campo de la literatura, Bernardo es un músico de larga y rica trayectoria, al que muchos recordarán por su aportación a una de las formaciones de folk-rock más brillantes que ha tenido nuestra música, los legendarios Suburbano que integró junto a Luis Mendo, otro inmenso músico, como Bernardo, íntimamente ligado a la historia de Luis Eduardo Aute. Algún día me detendré en este quizá olvidado pero excelente grupo, cuyo disco ‘Danzas rotas’ de 1982 guardo como una verdadera joya entre mis vinilos. Como compositor, es autor de canciones tan conocidas como “La puerta de Alcalá”, “Arde París” – para Ana Belén –  “Makinavaja” y la que le encargó Luis García Berlanga para su última cinta, ‘París –Tumbuctú’.

Aunque para mucha, muchísima gente, en especial de la generación antifranquista más combativa y verdaderamente revolucionaria de los años 70, Bernardo será en cierto modo siempre Pedro Faura, seudónimo que adoptó durante sus años de militancia clandestina en el PCE (m-l) y el F.R.A.P. y bajo el cual editó a finales de 1974 el histórico disco ‘Manifiesto’, una colección de himnos antifranquistas que se reeditó con motivo de los actos de recuerdo y conmemoración del 40 aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo el 27 de septiembre de 1975.  

Volviendo a la faceta literaria de Bernardo, quiero recomendar también en este sentido el resto de lo más destacable de su producción: Por un lado, su libro-disco ‘Piratería libertaria en el Caribe’ acerca de la Cofradía pirata de la Isla de la Tortuga’, una excelente investigación histórica y musical sobre aquel desconocido mundo, su autobiografía ‘El contador de abejas muertas’ y en cierta manera en conexión con esta reciente obra su primera novela publicada en  2018, ‘Si me ves, no se lo digas a nadie’, editadas ambas por el Garaje Ediciones.


El propio autor nos amplía detalles sobre su obra en este video:


Madrid –

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