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Un barbero en la guerra: viñetas cargadas de memoria histórica y de rechazo a la violencia y el odio

Un comic de 224 páginas, encuadernado en tapa dura y publicado por la editorial Lumen que es una obra de una extraordinaria calidad tanto en su guión como en sus ilustraciones y que tiene una historia detrás que merece ser conocida para poner más todavía en valor las cualidades que hacen de este trabajo toda una obra de arte y un documento histórico


La autora valenciana María Herreros es una ilustradora e historietista de larga y reconocida trayectoria cuyo último trabajo publicado ha sido la biografía en comic de la pintora Georgia O’Keeffe, publicado por la editorial Astiberri. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, su labor como ilustradora y diseñadora le ha permitido trabajar en el mundo de la publicidad y protagonizar en los últimos años exposiciones de su obra en diversas galerías de ciudades como Santiago de Chile, Oporto, Berlín, Madrid o Barcelona, en donde reside en la actualidad.

Ahora sacude todo el panorama editorial de la novela gráfica gracias a la puesta en circulación de este comic titulado ‘Un barbero en la guerra’, relato ilustrado de una emocionante e impactante historia que como tantas otras, es un ejemplo de memoria histórica de un inmenso valor documental y testimonial sobre lo que significó la lucha de los combatientes republicanos en la guerra provocada por el golpe de estado franquista de 1936. En alguna de las numerosas reseñas de prensa que ya se han publicado inmediatamente después de la publicación del comic, ya se ha definido este trabajo como una valiosa reivindicación de la memoria y el amor de nuestros abuelos por una de las 100 ilustradoras más influyentes del mundo.

El proyecto nace en el verano de 2019, tras participar en una residencia artística en la que se la invitó a pintar un mural basado en las experiencias de su abuelo, Domingo Evangelio Guatia, combatiente republicano en la guerra de España que fue movilizado a la edad de 19 años cuando se encontraba haciendo el servicio militar y le faltaban tan solo unas pocas semanas para regresar al pueblo y casarse con su novia. La experiencia de la elaboración de este mural animó a María Herreros a convertir en un comic la historia de su abuelo, tomando como fuente de inspiración fundamental los diarios de guerra que Domingo escribió a lo largo de sus años de servicio en los diferentes frentes en los que combatió y en los que describió de manera veraz y sincera tanto el horror de la guerra, la crueldad y la miseria, tanto material como moral que provoca, pero también muchos esperanzados testimonios sobre como incluso en esa situación límite, también puede aflorar del corazón y del cerebro de quienes viven y sufren esa tragedia la bondad, la solidaridad y la compasión. El compañerismo entre los jóvenes soldados que comparten el ideal de derrotar al fascismo, la vida de un joven soldado republicano arrastrado a una guerra cruel y genocida.

Afirma la propia María Herreros: “Yo siempre me había hecho la pregunta de por qué era tan reservado. Hasta que un día encontré una caja: en ella guardaba el diario de su paso por la guerra, donde contaba sus vivencias como miembro de un ejército formado por cientos de adolescentes que tuvieron que enfrentarse a las experiencias más aterradoras. También describía como era la vida cotidiana en el frente: comer ratones, afeitar a los compañeros, cuidar de las gallinas Libertad y Pasionaria, celebrar bailes al llegar a los pueblos y escribir cartas de amor a Rosa, mi abuela. Él siempre me cantaba María de la O y todavía hoy, al recordar la letra, oigo su débil voz, una voz que no quisiera que se perdiera en el olvido”.

Las vivencias recogidas en ese diario, que el abuelo de María guardó escondido muchísimos años, así como la correspondencia que mantuvo durante los años de guerra con su novia y abuela de María, Rosa, y que le proporcionó su madre han sido la base a partir de la cual la autora ha estructurado este comic. Años antes de empezar a trabajar en la adaptación de los diarios a este relato inició múltiples gestiones para que este documento se incorporase a los archivos históricos nacionales en tanto que en sus páginas se proporcionaban datos sumamente precisos sobre las circunstancias en las que se produjeron determinadas ejecuciones perpetradas por las fuerzas franquistas y la localización de fosas comunes. Pero como ya es conocido, cuando en 2011 el PP ganó las elecciones generales y se hizo con el poder, una de las primeras medidas que puso en práctica fue la paralización y la retirada de fondos económicos y de toda clase de ayuda a las investigaciones relacionadas con la memoria histórica.

El hilo argumental entremezcla los fragmentos del diario con las cartas que escribía a Rosa, construyendo así un relato en el que dentro del desarrollo de la trama encontramos algunas elipsis y giros de la historia que le otorgan mayor verosimilitud y que ayudan a explicar mejor el contexto histórico y social en el que se desarrolla el relato. La fuerza no solo de la historia en sí, que aúna amor y esperanza con desgarro y crudeza, impacta por las imágenes, el trazo, la veracidad de las ilustraciones y por como transmiten tanto ese horror de la muerte y la sangre como la ternura, incluso la ingenuidad de ese joven que pese a todo, sigue recordando a la mujer que ama. Sin dejar por ello de ser en ningún momento un alegato antibelicista formidable, en el que se rechaza de manera radical e inequívoca cualquier visión o concepción épica de la guerra, cualquier concepción en la que la guerra pueda tener ninguna grandeza, honor o heroísmo. El carácter de su protagonista, que a pesar de lo que está viviendo no deja que el rencor o el odio se apodere de él, no edulcora ni relativiza la realidad de todos los horrores de la guerra.

Debo señalar en cualquier caso que me llamó la atención que no se cuente más que de manera muy velada como siguió la historia toda vez acabada la contienda en los duros años de posguerra, algo que según he sabido posteriormente María Herreros prefirió no relatar aunque lo conoció tiempo más tarde dado que su abuelo no narró esas experiencias en su diario.

Paco Roca, otro relevante nombre dentro del mundo del comic y del que en este mismo espacio nos ocupamos de su novela gráfica “El abismo del miedo” se ha referido a este trabajo de María Herreros en los siguientes términos: “Cada nueva generación en España encuentra en los horrores de la guerra civil un tema para reflexionar sobre el comportamiento humano, que matiza, añade y nos hace comprender lo que supuso el conflicto. La visión de María Herreros es emotiva y contundente. A través de la memoria de su abuelo nos deja un relato sensible, de amor y desesperación, con imágenes potentísimas que se quedan en nuestra memoria y para recordarnos el horror que supuso la guerra”.


Madrid –

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