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Hasan Mrad / Zuma Press / ContactoPhoto

La Corte Internacional de Justicia y la manipulación mediática

Aunque el alto el fuego no haya sido incluido de manera formal entre las medidas cautelares dictadas, ha sido incluido de manera material


En el punto 54 de la orden emitida ayer, 26 de enero de 2024, por la Corte Internacional de Justicia en la Haya, el tribunal de la ONU concluye que resulta plausible que se puedan estar llevando a cabo acciones de genocidio por parte de Israel contra la población palestina en la Franja de Gaza. Esta conclusión es muy importante por dos motivos. En primer lugar, porque, desde el inicio de los brutales ataques del ejército de Netanyahu, hemos tenido que escuchar a innumerables actores políticos y mediáticos negándose a pronunciar la palabra «genocidio». No han tenido ningún problema para hablar del «derecho de Israel a defenderse», de la existencia de una «guerra» e incluso de la necesidad de un alto el fuego, pero llamar «genocidio» al genocidio es algo que la inmensa mayoría ha evitado hacer. Por eso, que ayer la Corte Internacional de Justicia sentenciase que hay suficientes pruebas de que justo eso —un genocidio, es decir, el exterminio sistemático de un determinado grupo humano— está teniendo lugar en Gaza retrata a los equidistantes como cómplices y da herramientas políticas a los que están intentando parar la matanza. En segundo lugar, la afirmación de que es plausible que existan acciones de carácter genocida es también importante desde el punto de vista jurídico, ya que es esta constatación la que permite a la Corte dictar medidas cautelares; es decir, medidas destinadas a evitar un daño mayor que deberían ponerse en pie de forma inmediata mientras el tribunal lleva a cabo el conjunto de las investigaciones para producir una sentencia firme sobre el fondo del asunto.

En la orden emitida ayer, queda claro cuáles son estas medidas cautelares que la Corte Internacional de Justicia exige implementar inmediatamente: que (punto 78 de la orden) Israel «tome todas las medidas que estén en su poder para evitar la comisión de todo acto» incluido en el artículo II de la Convención para la Prevención y el Castigo del Crimen de Genocidio, suscrita —entre otros muchos países— por Israel (el demandado) y por Sudáfrica (el demandante). Entre esos actos, se incluyen «(a) matar miembros del grupo [siendo «el grupo» el pueblo palestino]; (b) causar graves daños físicos o mentales a miembros del grupo; (c) infligir deliberadamente sobre el grupo condiciones de vida calculadas para producir su destrucción física total o parcial; y (d) imponer medidas que persigan impedir los nacimientos en el grupo». En su orden, la Corte también dicta como medidas cautelares que Israel impida los incitamientos públicos y directos a cometer actos de genocidio o que facilite la asistencia humanitaria en la Franja de Gaza. Pero centrémonos en el primer conjunto de medidas por su enorme relevancia sobre la posible evolución de la situación y también por el injustificable tratamiento mediático que la orden dictada ha recibido a la luz del tenor literal de su punto 78.

Por supuesto que la Corte Internacional de Justicia ha dictado un alto el fuego porque solamente mediante un alto el fuego se puede dar cumplimiento a las medidas cautelares exigidas en el apartado 78

Es absolutamente evidente que todos y cada uno de los días en los que el ejército israelí ha estado atacando la Franja de Gaza ha llevado a cabo acciones que (a) han matado palestinos —nótese, además, que la orden utiliza el verbo ‘to kill’ (matar) en lugar de ‘to murder’ (asesinar)—; (b) les han causado graves daños físicos y materiales; (c) les han impuesto condiciones de vida calculadas para destruirles físicamente —cortes de energía, gas, agua y de suministros alimentarios—; y (d) han perseguido evitar nacimientos mediante la destrucción de los hospitales. Por lo tanto y siendo esto así, es irrelevante —por inmaterial— que la Corte no haya decidido dictar una suspensión cautelar de todas las operaciones militares —es decir, un alto el fuego—, ya que es absolutamente imposible que se dejen de cometer las acciones genocidas (a), (b), (c) y (d) si dicho alto el fuego no se produce. Expresado con otras palabras, aunque el alto el fuego no haya sido incluido de manera formal entre las medidas cautelares dictadas, ha sido incluido de manera material.

A pesar de que esto es completamente evidente, la inmensa mayoría de los medios de comunicación han decidido omitir en sus piezas informativas el hecho de que la Corte ha exigido a Israel que pare inmediatamente de matar palestinos y, sin embargo, todas esas piezas han puesto el foco en que «no se ha dictado un alto el fuego como medida cautelar». En este contexto, enfocar la «noticia» de esta manera es simple y llanamente desinformar, y es además hacerlo en una dirección política concreta: la de facilitar que el gobierno de Netanyahu continúe perpetrando el exterminio sistemático de palestinos en la Franja de Gaza. Por supuesto que la Corte Internacional de Justicia ha dictado un alto el fuego porque solamente mediante un alto el fuego se puede dar cumplimiento a las medidas cautelares exigidas en el apartado 78. Sugerir lo contrario —o decirlo explícitamente— es, como poco, comprar el argumentario sionista que dice que los más de 26.000 seres humanos asesinados lo han sido «sin querer» como «daños colaterales», o es directamente mentir.

Ahora queda por ver cuáles son las consecuencias políticas y operativas de la decisión tomada ayer. Israel ya ha anunciado que no va acatar las medidas cautelares dictadas y es posible que Sudáfrica intente convertir la decisión en vinculante mediante una apelación al Consejo de Seguridad de la ONU. Todo ello, sin embargo, difícilmente tendrá efectos materiales si Estados Unidos y sus países aliados de la OTAN y de la Unión Europea no se comprometen con un curso de acción contundente contra Netanyahu y su cúpula; algo que no han hecho hasta ahora. Para parar el genocidio es indispensable que la sociedad civil mantenga sus movilizaciones, que las pocas voces políticas que están hablando claro lo sigan haciendo y, también, que la mayoría de los medios de comunicación se comprometan de una vez con los derechos humanos y dejen de mentir y de manipular para dar cobertura a los genocidas.


Aquí puedes leer el dictamen de la Corte Internacional de Justicia:


Madrid –

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