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informe PISA, Pablo Iglesias S.A., una muestra del lawfare

Qué hacer contra el lawfare

Aunque el presidente, en unas declaraciones indignas de su cargo, te haya pedido que te encargues tú de combatir el lawfare para que él se pueda lavar las manos, lo cierto es que sí hay una cosa que puedes hacer


Desde la mañana del lunes, la ciudadanía de nuestro país asiste atónita a un espectáculo político francamente bochornoso. El pasado miércoles, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, comunicó a toda España que él mismo y su mujer estaban bajo el ataque de una operativa golpista basada en la publicación masiva de bulos en determinados medios de comunicación y con la colaboración de ciertos jueces que dan pábulo a denuncias falsas de operadores de extrema derecha, precisamente para alimentar la campaña de difamación mediática. Como consecuencia de esta violencia política, que solemos denominar ‘lawfare’ y a la que Pedro Sánchez se refirió en su carta también como la ‘máquina del fango’ —usando el término acuñado por el escritor Umberto Eco—, la persona que está al frente del poder ejecutivo en la cuarta economía de la Zona Euro nos confesó, asimismo, que se tomaba cinco días de reflexión para valorar si seguía en la Moncloa o abandonaba su cargo. Si este movimiento ya causó la estupefacción de la prensa nacional e internacional, su comparecencia de la mañana del lunes y las diversas y extensas entrevistas que ha concedido posteriormente han ido convirtiendo la sensación de asombro en incredulidad e indignación. Desde las escalinatas del palacio de la Moncloa y después de concluir su periodo de meditación, el presidente reveló que había decidido mantenerse en el puesto, pero lo hizo sin proporcionar ninguna explicación coherente y —sobre todo— sin presentar ningún plan, ninguna medida concreta, para hacer frente a lo que él mismo nos había dicho que está ocurriendo: un intento de golpe que ha estado a punto de derrocar a un gobierno democrático en uno de los principales países de la Unión Europea. A la pregunta de qué hacemos con el lawfare, Pedro Sánchez nos ha contestado que él no va a hacer absolutamente nada.

Lo que los poderes públicos podrían hacer y deberían haber hecho hace ya mucho tiempo, lo hemos comentado aquí en repetidas ocasiones: cambiar las mayorías de renovación del CGPJ para arrebatar al PP su minoría de bloqueo, aprobar una ley de medios que aumente la pluralidad del sector mediático y que persiga la difusión de bulos y difamaciones o la derogación de la Ley Mordaza que ayuda a hacer lawfare contra los movimientos sociales, entre otras medidas. Pero todo apunta a que nada de esto va a ser asumido por Sánchez, quien ha convertido su regreso del más allá en una operación mediática inexplicable y francamente endeble. Sin embargo, en su huida a ninguna parte, el líder del PSOE sí puso encima de la mesa una media verdad. Con el objetivo de quitarse de encima cualquier responsabilidad de inscribir en el BOE ninguna reforma valiente, Sánchez nos pasó la pelota a los ciudadanos de a pie. «Yo, como presidente del Gobierno, no voy a hacer nada«, nos vino a decir. «Pero sí os pido al conjunto de la gente que luchéis contra los bulos y el lawfare.» Aunque este planteamiento parte de la desvergüenza, ya que un presidente tiene muchísimo más poder que cualquiera de nosotros, sí es cierto que algunas cosas podemos hacer. Por eso estamos hablando de una media verdad.

«Yo, como presidente del Gobierno, no voy a hacer nada», nos vino a decir. «Pero sí os pido al conjunto de la gente que luchéis contra los bulos y el lawfare.»

Como es bien sabido, la operativa del lawfare sería imposible si no fuera por la actuación de periodistas corruptos que dan difusión y cobertura a las acusaciones falsas vertidas por las cloacas o admitidas a trámite por jueces activistas que bordean la prevaricación. Aunque los ciudadanos corrientes poco podemos hacer contra mandos policiales corruptos y jueces prevaricadores, sí podemos tomar algunas medidas en nuestro ámbito personal en el epígrafe de lo mediático. Si bien es cierto que los medios que participan de la violencia y del lawfare están muy bien financiados por poderosos operadores capitalistas y también por las administraciones públicas en manos de la derecha y la extrema derecha política, no es menos cierto que la unión colaborativa de muchos ciudadanos y ciudadanas anónimos puede permitir poner en pie proyectos mediáticos de tamaño pequeño o mediano que puedan ejercer, en un primer momento, como contrapeso y, si hay suerte, quizás romper el bloque mediático hegemónico al servicio de los poderosos.

La gente corriente no podemos evitar que Isabel Díaz Ayuso financie con cientos de millones de euros a sicarios mediáticos como Eduardo Inda o Javier Negre y tampoco podemos evitar el alcance de los grandes cañones que disparan con violencia contra cualquiera que intente mínimamente tocar los privilegios de sus dueños. Si Antonio García Ferreras decide publicar un bulo sobre Pablo Iglesias a pocas semanas de las elecciones generales «aunque sea demasiado burdo», si la Cadena SER decide dar veracidad al informe falso de las cloacas del PP denominado ‘informe PISA’, si Àngels Barceló decide pedir en directo la dimisión de Mónica Oltra cuando le están haciendo lawfare, poco podemos hacer los ciudadanos rasos en el corto plazo para evitar el dañino y masivo alcance que estas operaciones corruptas conllevan más allá de denunciarlo en nuestras redes sociales y en las conversaciones con nuestra gente más cercana. Pero hay algo, sin embargo, que sí podemos hacer de manera constante para ponérselo cada vez más difícil: construir poder mediático propio.

Hace poco, las emisiones de Canal Red cumplieron un año y Diario Red ya tiene algo más de seis meses de vida. En todo este tiempo, hemos hecho al menos dos cosas: no publicar ni una sola mentira y denunciar de forma incesante a aquellos que corrompen el noble oficio del periodismo. Con nombres y apellidos y sin miedo. Cada vez más, estamos consiguiendo que se construya una cultura mediática crítica y que la impunidad de los mentirosos sea cada vez menor. Pedro Sánchez no ha hecho nada para luchar contra el lawfare —de hecho, ha utilizado en numerosas ocasiones los bulos fabricados por jueces y periodistas corruptos para atacar a Podemos y a otras fuerzas de izquierdas—, pero nosotros llevamos combatiéndolo desde que nacimos. Aunque el presidente, en unas declaraciones indignas de su cargo, te haya pedido que te encargues tú de combatir el lawfare para que él se pueda lavar las manos, lo cierto es que sí hay una cosa que puedes hacer: entrar en este enlace y darte de alta para colaborar con Canal Red (si todavía no lo has hecho). En cierto modo, te lo ha pedido Pedro Sánchez. Pero no lo hagas por eso. Hazlo por todo lo contrario.


Madrid –

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