Tienda de Galería Kaufhof en Munich — Alexander Pohl / Zuma Press / ContactoPhoto

Aumentan las insolvencias en Alemania

El alto costo de la energía lleva a marcas asentadas a declararse en bancarrota, mientras Estados Unidos anuncia que no cubrirá las necesidades de gas licuado


Este viernes tres marcas líderes alemanas de productores y comerciantes de dulces, café y té se declaraban en insolvencia: Hussel, Arko y Eilles. Las empresas afectadas emplean a unos 1.200 trabajadores y tienen 300 filiales por todo el país. Durante los próximos tres meses los empleados recibirán su salario, más allá de dicho periodo todo está en el aire para ellos. El aumento de los precios de las materias primas y de la energía para la producción desde el comienzo de la guerra en Ucrania han pasado una abultada factura a numerosas empresas alemanas. Noticias como ésta se suceden en el país desde hace meses. Si bien la declaración de impago no significa el cierre, lo cierto es que muchas compañías han decidido cierres parciales o saneamiento de sus negocios. Otras, como por ejemplo el fabricante de ollas de barro Römertopf, que se exportan por todo el mundo desde los 70, han decidido trasladar la producción al extranjero para rebajar el aumento de los costes.

Según datos del instituto Creditreform el número de insolvencias en 2023 aumentó un 23,5% con respecto a 2022, afectó a unas 3.500 empresas más y se espera que continúe en aumento durante 2024. La coyuntura negativa, el aumento de los intereses a los créditos y los precios de la energía son los motivos argumentados por los empresarios que les han llevado a la situación de impagos. Son empresas con larga tradición como la cadena de supermercados Real, las tiendas de ropa de Hallhuber, las de calzado Görtz, las de juguetes Spiele Max o el fabricante de vasos de cristal Weck o de juguetes Haba.

El precio de la energía afecta también a instituciones culturales. Un ejemplo es el teatro berlinés Theater Ost en el barrio de Adlershof. Después de pasar por momentos muy delicados durante la pandemia por el cierre, el teatro se ve confrontado ahora con una factura de 50.000 euros en concepto de calefacción y ha iniciado una recogida de fondos para pagarlo. «Con eso se podría iluminar un pueblo entero durante un año», explica su directora Katrin Schülein en una entrevista que hizo esta autora con ella para el diario junge Welt.

Estados Unidos deja a Alemania en vilo

El anuncio de la administración de Joe Biden de no permitir nuevas perforaciones para extraer gas licuado debido al cambio climático ha pillado al gobierno alemán por sorpresa. Los planes del Ministerio de Economía y Energía liderado por el político del partido verde Robert Habeck de importar más gas licuado están ahora en entredicho. En toda la costa norte alemana el gobierno ha ordenado construir terminales para el gas licuado, en algunos casos incluso aunque la zona ha sido declarada de interés biológico. De hecho, una de las obras ha sido paralizada en la isla de Rügen porque su continuación y el establecimiento del terminal en la misma podría acabar con el ecosistema natural de la isla. Treinta y cuatro alcaldes firmaron una carta en contra de las obras, ya que la región vive del turismo, que no es masivo y está muy ligado a la naturaleza.

Tras el anuncio norteamericano de paralizar proyectos ya planeados para extraer gas natural mediante la técnica de fracking, el precio del mismo ha aumentado, lo que repercutirá en consumidores y empresas, avisan los expertos, como Malte Küper del Instituto para la economía alemana IW explicaba al semanario Focus. Alemania consumió más del 80% del gas licuado en 2023 de procedencia norteamericana, el resto de Qatar y de Algeria, además de un 9% que envió Rusia. Los Estados Unidos son, sin duda alguna, los más beneficiados en la situación energética actual de la hasta ahora mayor economía europea. Alemania se ha quedado sin energía barata para su producción tras la voladura de las tuberías de Nordstream, cuya autoría no está clara ni parece ser uno de los principales temas en el país en estos momentos.

Alemania es la rodaja de mortadela del sándwich. La guerra en Ucrania se enquista, y con ella la rivalidad entre Rusia y la Unión  Europea. El congreso de Estados Unidos, además, quiere deshacerse del problema y dejar a los europeos hacer la guerra ellos mismos y tampoco puede ofrecer una alternativa energética a Alemania que, recordemos, debería ser una energia de transición a las renovables. La negativa de Ucrania a transportar gas ruso a partir de 2025 afectará también a países como Austria que depende en buena medida de esta fuente de energía.

El paso de los Estados Unidos de reducir la extracción de gas es formalmente correcto, encaja con los planes medioambientales para evitar el avance del cambio climático y debería alegrar al Ministro de Energía verde alemán Habeck. El partido verde alemán, por otro lado, no tiene planes realistas para un decrecimiento ordenado de la economía. El país se encuentra más bien inmerso en la retórica militar y de confrontación, con su máximo exponente en la Ministra de Exteriores verde Annalena Baerbock, y no se habla de negociaciones de paz ni de reparar las tuberías rusas.

Quiebra en «el corte inglés alemán»

Por supuesto, el aumento de las facturas de la luz no es ni mucho menos el único factor que influye en las insolvencias de empresas alemanas. En el caso de la cadena de centros comerciales Galeria Karsdtadt Kaufhof, que sería la versión alemana de El Corte Inglés en España, la declaración de insolvencia y el cierre se debe a una serie de factores adicionales. El concepto de gran superficie se encuentra en entredicho debido al aumento del comercio on-line, que le ha ocasionado pérdidas. Sin embargo, en el caso de Galeria Karstadt Kaufhof la especulación inmobiliaria juega un papel fundamental. La cadena ya se había declarado en insolvencia tras el cierre debido a la pandemia del coronavirus, pero fue salvada por una inyección de subvenciones públicas.

El millonario austríaco René Benko compró el grupo empresarial y, con la empresa, la mayor parte de los edificios en que se encuentran dichos centros comerciales, que son grandes espacios en el centro urbano de las principales ciudades alemanas y, por ello, objetos inmobiliarios codiciados Los edificios pasaron a manos de una empresa del mismo Benko, que alquilaba su uso a otra empresa que poseía el negocio de la venta de productos en su interior. De ese modo, el aumento de alquiler iba a parar a las arcas de otra empresa del mismo magnate. Dicho aumento motivó en parte la decisión de cerrar 52 filiales de la cadena, casi la mitad de las existentes, y el despido de más de 4.000 trabajadoras, ya que son más las dependientas mujeres.

A finales de 2023, el grupo empresarial Sigma al que pertenecen estos centros comerciales y sus inmuebles se declaraba en bancarrota. Aún no está claro qué sucederá con la empresa, al igual que con el rascacielos Elbtower, que Benko tenía en construcción en la ciudad de Hamburgo y cuyas obras están paralizadas desde octubre. Iba a ser el edificio más alto de la ciudad, el nuevo emblema y en estos momentos es el mayor problema del ayuntamiento: la empresa no paga a los acreedores, el edificio está a medio andar y el senado a la búsqueda de nuevos inversores.

El partido de izquierdas Die Linke ha propuesto repensar el uso de los hasta ahora centros comerciales de Galeria y reconvertirlos en centros de consumo parecidos a los almacenes existentes en la Alemania comunista, en los que los productores vendían directamente al consumidor. La co-presidenta Janine Wissler aseguraba esta semana en un comunicado que «mientras René Benko se llena los bolsillos con sus lucrativos solares e Inmobiliarias, lleva a la cadena Galeria Kardstadt Kaufhof a la ruina» y que «las perjudicadas son las empleadas y los consumidores». Los ayuntamientos deberían tomar el control de los centros comerciales cerrados y convertirlos en centros sociales y culturales que funcionen en forma de cooperativa.


Berlín –

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