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Biden aprovecha el discurso del estado de la Unión para atacar a Trump

El presidente también ha abordado temas como la inmigración o el genocidio en Gaza, en una comparecencia clave para relanzar su imagen dañada por su falta de acción política en Palestina y el cuestionamiento de sus capacidades mentales


Este jueves 7 de marzo Biden comparecía ante el Congreso el discurso del estado de la Unión. A pocos meses de las elecciones presidenciales del 5 de noviembre, este discurso era una prueba de fuego para el presidente, después de que durante estos últimos meses se cuestionara su capacidad mental y física.

Concretamente, este discurso anual consiste en un informe presentado por parte del presidente ante el Congreso sobre la actual situación de Estados Unidos, además de presentar propuestas legislativas de ese año. Es decir, una buena oportunidad para relanzar su figura en el marco de la campaña electoral.

Y es que la popularidad del actual presidente de los Estados Unidos, de 81 años está muy baja principalmente por su falta de acción y contundencia sobre el genocidio perpetuado en Gaza, pero también sus continuos lapsus y despistes, cada vez más señalados por los medios y la sociedad estadounidense.

En su discurso, Biden ha aprovechado para, sin mencionar explícitamente a Trump, diferenciarse de los republicanos. El actual presidente ha comenzado su intervención asegurando que “la libertad y la democracia están amenazadas” y que frente a su defensa de la “honestidad, decencia, dignidad e igualdad”, está “el odio, la rabia, la venganza y las represalias”.

También, hizo referencia a las palabras del expresidente Trump, quien dijo en un mitin que dejaría que Rusia “hiciera los que quisiera”, diciendo que eso era “someterse al líder ruso” y que es “muy peligroso, ridículo y no es aceptable”.

A su vez, Joe Biden ha abordado algunos de los temas más candentes de la campaña, como la inmigración. Biden, también refiriéndose indirectamente a Trump, defendía “no demonizar a los inmigrantes diciendo que envenenan la sangre de nuestro país” y que no se podía “parar familias ni vetar a gente de EEUU por su fe”. Eso sí, algunos congresistas más progresistas, como Chuy García, ya ha señalado en su red social X que, como “inmigrante orgulloso”, estaba muy decepcionado por escuchar a Biden emplear la palabra “ilegal” en su discurso para referirse a personas inmigrantes.

Sobre el genocidio en Gaza, el presidente ha querido mostrar preocupación sobre la situación de los palestinos, un gesto que viene después de que durante sus mítines grupos de ciudadanos protestaran por el respaldo del presidente a Israel, además de un porcentaje altísimo de ‘votos castigo’ por este mismo motivo.

“Esta guerra ha causado el mayor número de víctimas civiles que todas las guerras previas en Gaza, más de 30.000. La mayoría no son Hamás. Miles y miles de personas inocentes, mujeres y hombres, muchos huérfanos. Muchos han sido desplazados (…) han destruido sus hogares y carecen de alimentos y agua”. También ha aprovechado para hablar sobre la construcción sobre el puerto temporal en Gaza para dar acceso a ayuda humanitaria a la zona e instando a Israel a que permita la entrada de dicha asistencia.

Sin embargo, también ha defendido que “Israel tiene derecho de perseguir a Hamás”, aunque que “también tiene una responsabilidad fundamental de proteger a civiles inocentes en Gaza”.

Por último, no ha querido dejar pasar la oportunidad para defender su capacidad pese a su edad. Los años de Biden, aunque también los de Trump, están en el ojo del huracán mediático ante los últimos fallos y su imagen a veces de aturdido y desorientado, algo que se aleja de la imagen de presidente de una de las grandes potencias mundiales. Sin embargo, Biden ha querido mostrar su edad como una virtud: “Cuando llegas a mi edad ciertas cosas se vuelven más claras que nunca. La cuestión que enfrenta nuestra nación no es lo viejos que somos sino lo viejas que son nuestras ideas”, en referencia de nuevo a Trump, enfatizando en que no se puede “liderar EEUU con ideas viejas que solo nos hacen retroceder”.


Madrid –

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