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Crónica desde Donbass: Elecciones bajo las bombas

Por primera vez se celebraron elecciones presidenciales rusas en los territorios anexionados por Moscú. Según la administración de la República Popular de Donetsk, cerca de 89% de los electores acudieron a los colegios electorales de la región


Se escuchan explosiones por todo el barrio de Kirovsky, en Donetsk. Aún así, la población acude a votar en las primeras elecciones presidenciales rusas desde que esta región de Ucrania, la autoproclamada República Popular de Donetsk, fue anexionada por Moscú. Solo durante la mañana más de 300 personas ya han votado en esta escuela. “La participación es alta”, declara la responsable del colegio electoral número 234, uno de los 22 de este barrio. Irina Lugovaya explica que “hay ciertos temores” por los bombardeos pero que la “fe” de la gente es más fuerte que el miedo.

Al mismo tiempo, siguen las votaciones vecinales, formadas por equipos electorales que han estado toda la semana recogiendo votos casa por casa para evitar concentraciones y aumentar el riesgo de ataques en los espacios habilitados para el sufragio. Hace días, las fuerzas ucranianas dispararon sobre un centro de votación en Brilevka, región de Kherson, provocando varios heridos.

Para la población de Donbass el conflicto lleva casi una década marcando su día a día y estas elecciones marcan un punto de inflexión. Los territorios del este del país —los considerados “prorrusos”— declararon su independencia en febrero de 2014 en varias localidades, como consecuencia del derrocamiento del presidente Yanukovich durante las protestas de Maidán.

Durante el mes de abril de aquel año, las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk se proclamaron independientes, impulsadas por la anexión rusa de Crimea. Kiev respondió con una operación especial, la ATO, una operación antiterrorista que daría inicio a diez cruentos años de conflicto. Aunque se celenbró un referéndum de independencia en mayo de 2014 (donde la opción separatista ganó por abrumadora mayoría) para ambos oblast, estos no fueron reconocidos por Kiev ni sus aliados en la UE e USA, y Rusia tardó 8 años en reconocerlos. Desde entonces, nadie ha podido votar en Donbass.

Oksana Pavlova acaba de hacerlo este domingo y afirma que tenía “muchas ganas de formar parte de la Federación Rusa”. Para esta profesora, es un acontecimiento histórico y valora la participación como necesaria “porque se tiene en cuenta la opinión de cada persona”. Oksana no revela su opción electoral pero dice que cree que ganará la persona por la que he votado. Parece obvio que, como muchos otros que aceptaron ser entrevistados, ha votado por Vladimir Putin. Más que nunca, la victoria del actual presidente ruso parece incuestionable en el Donbass. Al preguntar a Oksana sobre las acusaciones de ilegalidad electoral por parte del occidente, afirma que le gustaría que Europa se diera cuenta de que han hecho su elección. “Deberían respetarla. Ojalá empezaran a escucharnos”.

Cerca de este colegio electoral, una pareja acaba de salir de su boda acompañada de los invitados. El novio dice pese a su boda, no han dejado de participar  las primeras presidenciales rusas en su ciudad. Su principal expectativa es que terminen los bombardeos. La paz parece ser la prioridad absoluta de la mayoría de los electores. El hermano del novio responde que “no le importa lo que piense occidente sobre la validez de las elecciones”. Hace mucho que en Donbass ya nadie mira a Europa.

En otra escuela, en el barrio de Kalininsky, en la otra punta de Donetsk, hay mucha gente votando. Anna Bondarenko está emocionada: su pueblo está demasiado cerca de la línea del frente y por eso vive en Donetsk desde el comienzo de la guerra. También ella desea que acabe el conflicto. Marina, otra electora, afirma que hace mucho que quería formar parte del hasta ahora país vecino. “Llevábamos mucho tiempo deseándolo”.

Cuando Moscú decidió intervenir militarmente en Ucrania en febrero de 2002, la guerra se intensificó todavía más en el Donbass. Muchas de las víctimas de los bombardeos ucranianos sobre la población civil en Donetsk estan ingresadas en el hospital de traumatología de la ciudad. Uno de ellos es Ivan. Estaba cubriendo su coche con una lona delante de su edificio cuando una explosión le dejó inconsciente. “Había un enorme charco de sangre y mis gafas habían desaparecido”. Se sintió perdido. Empezó a gritar pidiendo ayuda y los vecinos llamaron a una ambulancia. “Llevo 52 días en el hospital y los médicos incluso pensaron en amputarme la pierna. Afortunadamente, no tuvieron que hacerlo, pero tardaré mucho en recuperarme”, describe. Fue un dron operado por las fuerzas ucranianas el que lanzó un explosivo sobre este civil que vive en el barrio de Kuibyshevsky.

En Donetsk todavía pueden verse las consecuencias de uno de los ataques recientes más intensos, el del 21 de enero en el barrio de Tekstilshik. Fue contra el mercado local y provocó la muerte de 27 civiles y dejó heridas a otras 25. Una de las que logró sobrevivir fue Ludmila que todavía se recupera de una operación en el mismo hospital. Cuenta que conocía prácticamente todos los que han muerto. Dice que Occidente envia armas a Ucrania para matarles y cree que sí Kiev quiere unirse a Europa debe hacerlo, pero que deje al Donbass en paz. Mientras transcurren las votaciones, se celebra el funeral de dos niños y una adolescente, todos hermanos, víctimas de un bombardeo de las fuerzas ucranianas sobre el barrio de Petrovsky el pasado jueves. Tenían 2, 9 y 14 años. La madre era ya viuda, su marido había muerto en enero del año pasado en el frente. Esta crónica, probablemente, no saldrá en casi ningún telediario, pero son las otras víctimas de este conflicto y viven sobre cicatrices abiertas en una región que lleva demasiados años en guerra.


Madrid –

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Editorial

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