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Gustavo Petro, presidente de Colombia

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, interviene durante un desayuno-coloquio organizado por la CEOE en Madrid

Alberto Ortega / Europa Press

La NO-noticia del falso Asperger de Gustavo Petro

Hablemos de las NO-noticias y de cómo llenan el espacio informativo, desvían la atención de las informaciones relevantes y, en ocasiones, hasta causan daños políticos o sociales.


A principios de septiembre, los grandes medios de información se pasaron días dando la turra con un supuesto Asperger de Gustavo Petro… Todo salió del programa del canal Caracol Televisión, ‘Los informantes’, que sacó una entrevista exclusiva al hermano de Gustavo Petro, Juan Fernando Petro. La presentadora del programa resumía que las revelaciones de Juan Fernando Petro “excusarían el comportamiento del presidente” del país.

¿Qué dijo el hermano de Petro? Pues que en la adolescencia su padre los llevó al psicólogo y él les dijo que tenían “el síndrome ese de autismo: Asperger (…) “Hay  un momento que podemos estar con mucha gente, pero de pronto no estamos, aunque estemos físicamente, en el caso de Gustavo, es más intenso que el mío”.  “Él habita su propio universo, a veces el mundo no existe allí fuera”, siguió.

Más allá de que el ‘diagnóstico’ no parecía demasiado preciso, alcanzó y sobró para que fuera multiplicado en medios. Noticias Caracol, Revista Semana, Blu Radio y demás medios de información se aferraron a la entrevista como a un clavo ardiendo: se hicieron reportajes especiales y se celebraron mesas redondas, hubo todo un despliegue periodístico para analizar “el comportamiento del presidente”.

La directora de la revista Semana, nuestra nunca suficientemente ponderada Vicky Davila, protagonista ilustre de muchas ediciones de La Base dedicadas a Colombia, se refirió en su cuenta de twitter a ese supuesto diagnóstico como “una enfermedad que se padece” y de la que los colombianos deberían estar informados antes de votar. 

Más allá de que “el síndrome de Asperger” ni siquiera está definido como una enfermedad, sino como un trastorno del espectro autista, por lo tanto no “se padece”, lo que hicieron los medios colombianos en general, y Vicky Dávila en particular, fue instrumentalizar el autismo para su batalla política contra Petro en la que están varados desde antes de que asumiera el poder.

La reacción del presidente no se hizo esperar: “Hay cosas que ya no entiendo en la relación entre la prensa y mi familia. Pero esto me dejó boquiabierto. Jamás he recibido un diagnóstico sobre el síndrome de Asperger. Es imposible que nos hayan diagnosticado ese síndrome cuando éramos niños porque esa enfermedad solo empezó a diagnosticarse en 1994, tenía 34 años de edad, y dejó de estar en los tratados de diagnósticos en el 2013, porque la ciencia la rechazó como una enfermedad específica”, escribió en su cuenta de Twitter. Una vez más, un presidente de la nación, obligado a perder su tiempo en dar explicaciones sobre las “no-noticias” que se van multiplicando sobre él. Recuerden a Gabriel Boric haciéndose un test de drogas para parar la oleada mediática de la extrema derecha que le acusaba de drogarse.

No solo Petro tuvo que dar explicaciones. Imaginen el nivel de cobertura que alcanzaron, si hasta la Liga Colombiana de Autismo tuvo que sacar un comunicado, aclarando que no se trata de una enfermedad y pidiendo que se actúe frente a la estigmatización. La Universidad de los Andes sacó otro comunicado sobre la cobertura mediática exigiéndoles a las personas que informan al público alguito de responsabilidad: “evitar recurrir a estigmatizaciones sobre condiciones de discapacidad como herramienta para los ataques políticos.”

¿Sirvieron de algo los comunicados? Según Vicky Dávila, fue la propia familia el que “salió con eso”, por lo tanto no les quedó otra cosa a los periodistas que reproducirlo. Sin informarse del síndrome, sin evaluar si la información tenía relevancia o interés público. Reproducir sin más, porque “lo sacó el hermano” y a nosotros nos sirve para nuestra agenda antipetrista.

Y en España, ya saben: Canal Red, Contexto, Público, el Salto, La Marea… y ahora el diario Red. Juntos, contra las NO-noticias.

El hermano de Petro, por cierto, se desdijo de sus propias palabras poco después, lamentandose que los medios de información habían convertido manipulado la entrevista, sacado del contexto “una anécdota sin importancia” para convertirla en un escándalo nacional.

Toda esta historia sirve para ilustrar un problema que venimos observando en los grandes medios desde hace años. La reproducción de las NO-noticias, por no llamarlas mentiras, hasta el punto de llenar todo el espacio informativo con ellas.

La supuesta drogadicción de Boric, el supuesto Asperger de Petro, la supuesta enfermedad de AMLO, el contador de los violadores que salieron a las calles durante días y días en uno de los informativos más seguidos del país, las supuestas bóvedas llenas de dólares de las que se habló durante años en Argentina y cuyo rastro no se encontró, incluso aunque se llegaron a hacer hasta excavaciones buscándolas… la permanente distracción, el humo desinformativo de los medios que supuestamente están para informar.

La importancia de meter las ‘NO-noticias’ en la agenda del día (y muchas veces de la semana o del mes) no es solo que se instale en la sociedad y en los medios un tema que por lo general ensucia o empaña la imagen de ciertos políticos. Es que, sin existir una noticia real, nos pasamos hablando de ella días y ya de paso no hablamos de otras cosas. 

Mientras se habla del supuesto Asperger de Petro, no se presta atención a las políticas reales que pueda poner en práctica su gobierno (como la de la paz total) aunque sea para debatir democráticamente sobre su propia conveniencia. Mientras hablamos de la supuesta drogadicción de Boric, no hablamos de pensiones, de la constitución pinochetista o de la privatización del agua. 

Y así se consigue un doble efecto: centrar la atención en temas irrelevantes y por lo general negativos y sobre todo desviarla de otros mucho más importantes. Se mueve el debate al lugar donde más interesa y se desplaza del que menos interesa.

¿Qué alternativas tenemos? Las alternativas son pocas y muy humildes. Página 12 en Argentina y los medios del grupo Octubre, o la revista Crisis de Argentina, que por cierto está en plena campaña de recaudación para seguir trabajando y no les vendría mal una ayuda. La Jornada o Sin Embargo en México. Y en España, ya saben: Canal Red, Contexto, Público, el Salto, La Marea… y ahora el diario Red. Juntos, contra las NO-noticias.


Madrid –

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