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Gaza, 2020 — Ashraf Amra / Zuma Press / ContactoPhoto

La solución política para Palestina

Da la impresión de que para Israel no hay más plan que el de una limpieza étnica completa. Su ejército “limpiará” Gaza, expulsarán de allí a los palestinos que sobrevivan y los israelíes ocuparán también este territorio


El atentado mediante un dron llevado a cabo por Israel en Beirut que se ha cobrado la vida de varias personas, entre ellas uno de los dirigentes más importantes de Hamás, Saleh al-Arour, supone un paso muy importante en un proceso de internacionalización del conflicto palestino-israelí que no para de escalar. A la coalición internacional organizada por EEUU para defender a Israel en el Mar Rojo de los ataques hutíes desde Yemen (en la que España no ha descartado participar), a los bombardeos en territorio sirio y a la denuncia a Israel por genocidio llevada a cabo por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia, se une ahora la posibilidad cierta de que a Hezbollah no le quede más remedio que rectificar su hostilidad limitada contra Israel e iniciar acciones militares más contundentes, como respuesta ante un ataque israelí en territorio libanés que no se producía desde hace 18 años.

En un contexto así, creo que se hace más pertinente que nunca la pregunta de si hay alguna solución política viable y posible para Palestina o si, por el contrario, como en tantas otras ocasiones en la Historia, la política solo hará acto de presencia después de que los militares hagan la parte principal del trabajo.

Tras más de 30.000 muertos en Gaza (si contamos a los desaparecidos bajo los escombros) y tras las declaraciones del Ministro de Finanzas Bezalel Smotrich que afirmaba el sábado que los israelíes llamados a reemplazar a la población palestina en Gaza harán el desierto florecer, da la impresión de que para Israel no hay más plan que el de una limpieza étnica completa. Su ejército “limpiará” Gaza, expulsarán de allí a los palestinos que sobrevivan y los israelíes ocuparán también este territorio.

Toca preguntarse precisamente en este contexto extremo si hay soluciones políticas viables. ¿Sigue siendo viable —si es que alguna vez lo fue— la solución de los dos Estados? ¿Tiene sentido defender la opción de un solo Estado en el que quepan los palestinos?

El problema es que no parece que los israelíes vayan a acepar jamás que Palestina se desarrolle como un Estado soberano política y económicamente viable

La opción por los dos Estados pretende resolver el problema de la ocupación israelí mediante la creación de un Estado palestino que recupere los derechos civiles y nacionales para los palestinos. El problema es que no parece que los israelíes vayan a acepar jamás que Palestina se desarrolle como un Estado soberano política y económicamente viable. Si algo demostraron los Acuerdos de Oslo es que la apuesta de Israel es la partición de los territorios palestinos, los bantustanes en Cisjordania y la delegación del control de la población en una fuerza subalterna de policía; ese era el rol que los israelíes encomendaron a la Autoridad Palestina en Cisjordania. Y esa es una de las claves para entender el prestigio de Hamás entre la población palestina.

La opción por un solo Estado no plantea una solución al problema de la ocupación, sino, por el contrario, del propio conflicto en general. Trata de resolverlo echando atrás el Plan de Partición de la ONU de 1947 y transformando Israel en un Estado plurinacional en el que todos los ciudadanos disfruten, hasta cierto punto, de una igualdad de derechos. Como afirmó  Yoav Peled, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Tel Aviv, la opción por un solo Estado no pretende resolver el problema de 1967 sino el de 1948 aceptando la ocupación de 1967 y redefiniendo el carácter del Estado sionista para convertirlo en un Estado democrático. En términos teóricos, parecería la mejor solución, la que deberíamos defender desde la izquierda, pero no parece que haya muchos israelíes dispuestos a ella. Sería aceptar, básicamente, que Israel dejara de ser Israel. La solución de un solo Estado contradice los objetivos más esenciales del sionismo y tendría que imponerse a los sionistas por la fuerza.

A partir de ahí solo quedan dos posibilidades. O la propia internacionalización del conflicto reorganiza la correlación de fuerzas, siempre favorable a Israel, o los israelíes culminarán su plan de limpieza étnica.

A pesar de que también la correlación internacional de fuerzas favorece  a Israel que cuenta con el apoyo de EEUU y de la Unión Europea, sospecho que los jefes de Hamás han decidido apostarlo todo a la internacionalización del conflicto. Cualquier observador político serio deberá admitir que no tenían muchas más opciones. 


Madrid –

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