Diario Red
Menu
Menu
Diario Red

Macron se queda solo en su propuesta de enviar tropas terrestres a Rusia

El ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo: “No quieran crear las condiciones para que alguien pueda invocar el artículo 5 del Tratado de Washington”


Adaptación del análisis de Sara Serrano de La Base. Redactado por Raquel Jiménez.

«Hoy no hay consenso para enviar de manera oficial tropas sobre el terreno. Pero en términos de dinámica, no se puede descartar nada. Haremos todo lo posible para que Rusia no gane la guerra. Estamos convencidos de que la derrota de Rusia es indispensable para la seguridad y la estabilidad de Europa”.

Estas declaraciones del presidente francés Emmanuel Macron se produjeron en el marco de la Conferencia de París, un encuentro convocado con carácter de urgencia que ha reunido a una veintena de líderes de países de la Unión Europea y de la OTAN para evaluar la situación en Ucrania y demostrar el compromiso con Kiev.

Al encuentro acudieron el canciller de Alemania, Olaf Scholz; el ministro de Asuntos Exteriores de Reino Unido, David Cameron; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte. También estuvieron presentes los líderes de países escandinavos y bálticos. Estados Unidos estuvo representado por el subsecretario de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos y Canadá, por su ministro de Defensa.

Entre las conclusiones de la conferencia, figura la emisión común de deuda para financiar la ayuda militar a Ucrania y la compra de municiones a terceros países para garantizar los suministros a las fuerzas armadas ucranianas. También se decidió crear una coalición para impulsar el suministro de misiles y bombas de medio y largo alcance.

Pero lo que más llama la atención de esta reunión son esas declaraciones de Macron en las que no excluye la posibilidad de mandar soldados de la UE a Ucrania. Es la primera vez que se habla abiertamente del envío de tropas terrestres.

De este modo, la línea roja de la Unión Europea no deja de desplazarse: primero la línea roja era la ayuda humanitaria, luego el envío de equipamiento militar, después llegaron los tanques y los misiles y ahora ya se está hablando de enviar soldados sobre el terreno.

El propio Macron, recordó que si al principio se hablaba de enviar sacos de dormir y cascos al frente, gradualmente se empezó hablar del envío de tanques, misiles y sistemas antiaéreos, algo inconcebible al comienzo de la guerra.

«Las personas que hoy dicen ‘jamás’ son las mismas que dijeron ‘jamás’ a los aviones, jamás a los misiles de largo alcance, jamás a los camiones. Todo eso lo dijeron hace dos años. Todo es posible si es útil para alcanzar nuestro objetivo”, aseguró el presidente francés.

Emmanuel Macron y sus socios europeos han querido mandar un mensaje muy claro a Vladimir Putin: la Unión Europea no está dispuesta a rendirse ni a dejar de ayudar a Ucrania.

Esto sucede días después de que Rusia anunciara la toma de Avdivka, una ciudad estratégica para Ucrania en la región del Donetsk. Prácticamente todo el mundo reconoció que la conquista de Avdivka suponía un punto de inflexión en el curso de la guerra de Ucrania y una prueba de que Rusia se estaba imponiendo en el campo de batalla. De hecho, mientras se desarrollaba la cumbre en el palacio presidencial del Elíseo, Moscú anunciaba la toma de Lastochkine, una localidad cercana a la recién tomada ciudad de Avdiivka, en el este del país.

El ejército ruso no deja de avanzar posiciones sobre el terreno. Según datos del ministerio de Defensa ruso sólo en lo que llevamos de 2024, Rusia ha ocupado más de 300 kilómetros cuadrados de territorio ucraniano. Esto se ha producido, entre otras cosas, debido a la superioridad de Rusia en términos de armas y efectivos militares. Mientras tanto, la situación de Ucrania no deja de complicarse.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha recordado recientemente a sus aliados europeos que Ucrania sólo ha recibido un 30% de la munición y armamento comprometidos por Bruselas. La Unión Europea no está cumpliendo su objetivo de enviar un millón de proyectiles de artillería para marzo y los compromisos a largo plazo, como los 50.000 millones de euros de presupuesto destinados a Ucrania para los próximos cuatro años, no solventan nada en lo inmediato.

Por otra parte, su mayor proveedor de armamento, Estados Unidos, tiene bloqueado en el Congreso un paquete de ayuda de 60.000 millones de dólares para Ucrania. La mayoría republicana de la Cámara se opone a renovar la asistencia a Kiev después de dos años de guerra y el expresidente Donald Trump, ya señaló que está en contra de cualquier ayuda al exterior que no tenga forma de préstamo.

Hace apenas unos días, Donald Trump, preguntado por si Estados Unidos protegería a los miembros de la OTAN que no gastaran al menos el 2% de su PIB en Defensa, respondió: “¿Que no paga? ¿qué es un acreedor? No, no le protegeré. De hecho, animaré a Rusia a que haga lo que diablos le dé la gana”. Es decir, que Estados Unidos sólo garantizaría el apoyo militar a países que contribuyan económicamente.

Si se corta el grifo de Estados Unidos, que es lo que parece que ocurrirá, sobre todo si Donald Trump gana las elecciones presidenciales el próximo mes de noviembre y cumple con sus promesas, Ucrania tendrá muy difícil sostener su operativo militar sin la ayuda de la Unión Europea.

Ahí es donde se inscribe la propuesta de Macron de aumentar cualitativamente la presencia europea en la guerra de Ucrania con el envío de tropas. Pero los otros líderes europeos le han dicho todos que no.

La primera en desmarcarse de las declaraciones de Macron, ha sido la propia OTAN, a través de un comunicado en el que ha insistido en que «no tiene planes» de enviar tropas a Ucrania. Sin embargo, lo ha hecho con cierta ambigüedad, dejando abierta la puerta a que los países europeos puedan mandar soldados al margen de la Alianza. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo que los ucranianos «tienen el derecho a la autodefensa» y los europeos pueden «apoyarlos para que defiendan ese derecho». Es decir, que la OTAN escurriendo el bulto para que los países europeos asuman los costes de una guerra que empieza a percibirse como perdida.

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha sido también de los primeros en rechazar tajantemente el envío de fuerzas europeas a Ucrania: “No habrá tropas terrestres ni soldados en suelo ucraniano enviados allí por países europeos o estados de la OTAN”, decía Scholz. El canciller alemán ha insistido además en que este se trata de un consenso entre todos los estados miembro que seguirá vigente también “en el futuro”.

Alemania es el segundo país, sólo por detrás de Estados Unidos, que más ayuda militar ha destinado a Ucrania: en total Berlín ha comprometido 17.700 millones de euros de presupuesto. Sin embargo, parece que no está dispuesto a pasar ciertas líneas rojas que le llevarían a un enfrentamiento directo con Rusia.

De hecho, Alemania está evitando suministrar los misiles de largo alcance Taurus que Ucrania les ha pedido por dos motivos: uno, porque son suficientemente potentes para alcanzar territorio ruso y dos, porque requerirían la presencia de artilleros alemanes sobre el terreno para poder manejarlos. Algo parecido sucedió con el requerimiento de los tanques Leopard, que inicialmente Alemania se negó a suministrar.

Reino Unido, según declaraciones de su primer ministro Rishi Sunak, tampoco se plantea un «despliegue a gran escala» de tropas en Ucrania.

Suecia, en plenos preparativos para su adhesión a la OTAN, también ha criticado las palabras de Macron, tachándolas de “irrelevantes”: el primer ministro del país, Ulf Kristersson, ha dicho que, aunque respeta “la voluntad de Francia de ayudar a Ucrania”, Suecia seguirá su propio camino.

Y el ministro de exteriores de Austria, Alexander Schallenberg, ha criticado a Macron por abrir un debate que “va en dirección contraria” a los esfuerzos para lograr una solución de paz y una salida negociada de la guerra. Y esto lo dice un político conservador que desde el comienzo de la guerra se ha declarado un firme aliado de Ucrania.

En España, la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ha asegurado que no está a favor de que se envíen tropas de la UE o de la OTAN a Ucrania. Eso sí, la ministra ha asegurado que tienen que concentrarse “en lo urgente, que es la entrega de material militar y armas”.

Los países del este también se han desmarcado totalmente de la posición de Macron. En una reunión celebrada ayer en Praga, el Grupo de Visegrado, integrado por Eslovaquia, República Checa, Polonia y Hungría, se desmarcó de la línea marcada en la Conferencia de París y reclamaron la celebración de negociaciones con Rusia para poner fin a la guerra.

En conclusión, Macron se ha quedado solo en su propuesta de enviar tropas terrestres a Rusia. Ni la OTAN, ni Alemania, ni Reino Unido, ni los países de Europa del Este han salido a respaldarle.

En Rusia las declaraciones de Macron no han gustado mucho. El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha advertido que, si los países europeos envían tropas a luchar contra Rusia en Ucrania, se estaría hablando de un conflicto inevitable con la OTAN. “Esos países tienen que preguntarse si la confrontación con Rusia les conviene, y sobre todo, si le conviene a sus ciudadanos», dijo.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de la Federación, el senador Konstantin Kosachev, añadió que en tal caso se estaría hablando de una «declaración de guerra» a Rusia.

Por último, el ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo: “No quieran crear las condiciones para que alguien pueda invocar el artículo 5 del Tratado de Washington”. Lavrov se refiere al artículo de la OTAN que estipula que un ataque contra uno de los aliados se considerará un ataque contra toda la Alianza y deja caer la posibilidad de una guerra abierta contra la OTAN.


Puedes ver el episodio completo de La Base por Canal Red aquí:

Madrid –

Nada de esto sería posible sin tu ayuda

Y únete a nuestros canales de Telegram y Whatsapp para recibir las últimas noticias

Compartir

Editorial

  • La guerra no es un fenómeno meteorológico

    Aunque la propaganda bélica sea aplastante e incesante, las personas decentes, demócratas y pacifistas tenemos la obligación de alzar la voz y decir alto y claro que por supuesto que el gobierno de España tiene en su mano la posibilidad de reducir el gasto militar