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Sahra Wagenknecht, la política de moda en Alemania: comunista en lo económico, de ultraderecha en lo social

Un sondeo publicado en julio le otorgaba una estimación del 15% de los votos, a sólo dos puntos del Partido Socialdemócrata y por encima de Los Verdes


Sahra Wagenknecht (Jena, 1969) es la mujer de moda en Alemania. La nueva estrella pop de la política nacional. Una marxista pop. La que fuera dirigente del Partido del Socialismo Democrático (PDS), la adaptación a la democracia burguesa del Partido Socialista Unificado de Alemania que gobernó la RDA hasta el año 1989, ha roto con la familia postcomunista con el objetivo de emprender nuevos vuelos, impulsada por unas encuestas que le otorgan hasta el 20% de los votos con un discurso que le compran no pocos votantes ultraderechistas que simpatizan con Alternativa para Alemania (AfD), formación que está en el ojo del huracán de la justicia alemana por su defensa de nazismo.

Licenciada en Literatura y Economía, nacida en la Alemania comunista, la que fuera presidenta de La Izquierda (Die Linke), que actualmente cuenta con 38 diputados en el Bundestag, se ha marchado con nueve compañeros más para construir un proyecto que mezcla una política económica de izquierda obrerista con un discurso moral ultraconservador y un ideario nacionalista que la convierten en una rara avis en la Unión Europea.

En materia de derechos laborales, pensiones, fiscalidad o salarios aboga por la agenda económica clásica de la izquierda marxista, pero combinado con las mismas críticas de la ultraderecha a la ideología de género, al lenguaje inclusivo, a las leyes ambientales contra el cambio climático, posiciones contrarias a la inmigración y posturas abiertamente transfóbicas que rechazan la autodeterminación del género y las políticas LGTBI. Su defensa de un obrerismo místico la lleva a oponerse la guerra de Ucrania y a tejer alianzas con el Kremlin porque la actual posición de Alemania, asegura, es perjudicial para el sector industrial alemán en un país que tiene fábricas, pero no materias primas. La inflación que el bloqueo al gas ruso ha generado en Alemania le ayuda en su discurso favorable a acercar posturas con Putin.

“Hay que alejarse de un ecoactivismo ciego y desordenado que encarece aún más la vida de las personas, pero que en realidad no beneficia en absoluto al clima”, sostiene, en línea con los discursos negacionistas del cambio climático de la ultraderecha. Aboga también por la disolución de la OTAN y fue una de las más firme opositoras de la excanciller Angela Merkel por su política de puertas abiertas a los refugiados sirios en 2016, lo que la convirtió en diana de los movimientos sociales pro-derechos humanos y oenegés en plena crisis de los refugiados en Europa.

CRÍTICAS A LA IZQUIERDA LIBERAL

Este pastiche ideológico se adereza con fuertes críticas al Partido Socialdemócrata Alemán, Los Verdes y La Izquierda, más incluso que a la derecha y ultraderecha, por haber tomado un estilo de vida que se aleja de las zonas rurales y de los intereses de la clase obrera. Todo combinado con una estética cuidada, elegante, refinada y de señora bien de la alta sociedad berlinesa.

Este fenómeno, impensable de momento en España, tiene visos de tener éxito.

Un sondeo publicado en julio le otorgaba, sin ni siquiera estar confirmada su escisión de Die Linke, una estimación del 15% de los votos, a sólo dos puntos del Partido Socialdemócrata, que se dejaría casi 9 puntos, por encima de Los Verdes y dejando como fuerza extraparlamentaria a su antiguo partido, Die Linke.

Preguntada por los periodistas, durante la puesta de largo de su nuevo proyecto, la política comunista negó que vaya a hacer causa común con la ultraderecha

“Cuando hablamos de izquierda liberal, no estamos hablando de la lucha para que reine la igualdad de las mayorías, sino de privilegiar las minorías. No hablamos de la lucha por la igualdad, sino de la santificación de la desigualdad”, escribió en su libro ‘Die Selbstgerechten’, publicado en 2021 y que se convirtió en éxito de ventas y aplausos de la derecha y ultraderecha por las críticas al estilo de vida progresista.

Wagenknecht critica en su libro que la izquierda se ha convertido en mainstream y liberal, alejada de la política económica y social en beneficio de estilos de vida, hábitos de consumo y posiciones morales, lo que la ultraderecha global llama “izquierda woke” para caricaturizar el progresismo.

SU NOCHE MÁS TRISTE

A pesar de la dureza de su discurso, la mujer que confesó que la noche más triste de su vida fue en la que cayó el Muro de Berlín, es carismática y mediática, se mueve muy bien en redes sociales y en Youtube, donde suma más de 667.000 seguidores y tiene vídeos que superan el millón y medio de visionados. La política de moda en Alemania se marca como objetivo las elecciones europeas de 2024. De tener éxito, no se pone límites. 

Preguntada por los periodistas, durante la puesta de largo de su nuevo proyecto, negó que vaya a hacer causa común con la ultraderecha. “Estamos lanzando un nuevo partido para que todas las personas que ahora están pensando en votar por Alternativa para Alemania (AfD) o que ya lo han hecho, por ira o por desesperación, pero no porque sean de derechas, tengan ahora a su disposición un discurso serio”.

El proyecto político de momento es una asociación, llamada Alianza Sahra Wagenknecht (Por la Razón y la Justicia), donde preparará el nacimiento de la nueva formación política que pone nerviosa a la ultraderecha y que puede ser el golpe final para un Die Linke que en las elecciones federales de 2021 ya estuvo a punto de quedarse fuera del Bundestag. 


Madrid –

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Editorial

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