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Encuentro entre Von der Leyen y Pedro Sánchez, octubre 2023 — Nicolas Landemard / Zuma Press / ContactoPhoto

Sánchez quiere apoyar a la ex-ministra de Merkel envuelta en corrupción que pide recortes sociales para financiar más guerra

La actual Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, se vuelve a presentar a dicha posición, a pesar de que los tribunales la investigan por un dudoso contrato millonario para la compra de vacunas y de que su mandato ha dejado en evidencia la sumisión europea a Washington


El respaldo anunciado por el presidente del gobierno Pedro Sánchez a la política alemana Úrsula Von der Leyen podría entenderse como un episodio de sumisión ante su socio alemán, el partido socialdemócrata SPD, de Olaf Scholz. Este último anunció asimismo que apoyará la reelección de dicha conservadora por motivos de patriotismo, por ser alemana. Al fin y al cabo, el SPD ya ha gobernado en el país junto con los cristianos conservadores, con Scholz y Von der Leyen como Ministros del gobierno de la ex canciller Angela Merkel. Von der Leyen fue Ministra de Familia, de Trabajo y de Defensa, así como vicepresidenta de su partido, la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU). Pero también responde a la Realpolitik de fuerzas en la Unión Europea y a la idea de que una candidata conservadora siempre será mejor que uno de extrema derecha.

Von der Leyen es valorada por los conservadores por su formación y constancia. Estudió Economía en la Universidad de Gotinga y Medicina en la Universidad de Hannover. Otro aspecto que se suele resaltar como algo positivo es que además de sus responsabilidades tiene siete hijos con su esposo, Heiko von der Leyen. Von der Leyen es miembro, igual que Merkel, de la CDU, una formación conservadora de derechas y cristiana creada tras la Segunda Guerra Mundial. La fundación de dicho partido lleva el nombre del político Konrad Adenauer, que fue el primer canciller alemán y en uno de sus últimos viajes en febrero de 1967 fue a visitar a Franco y dio un discurso antisoviético en el que afirmaba que «todo el que se encuentre en una posición política de responsabilidad, debe abrir los ojos, para que la libertad permanezca en el mundo». Tenía ante sus propios ojos a un dictador brutal, que mantuvo campos de concentración, que perseguía a la oposición, etc., pero para él, la España de Franco formaba parte del «mundo libre» en contraposición a la Unión Soviética.

Contra el comunismo y contra el progreso

Desde 1952, ha habido contactos estrechos entre políticos de alto rango de la CDU y el aparato franquista en su cruzada por lo que consideraban la «liberación cristiana de Occidente» a través del llamado Centro Europeo de Documentación e Información (CEDI). Franco jugaba un papel especial en este papel, dado que había ganado la guerra contra los comunistas. Este es un capítulo oscuro en la historia del partido que aún necesita aclararse. La formación, actualmente dirigida por el político Friedrich Merz, quien además es conocido como político y lobista, ha hecho declaraciones polémicas contra el feminismo y la inmigración. Al igual que muchos otros miembros de la CDU, Merz es político de profesión y, como ejemplo del retraso social que las posiciones de esta formación suponen, en 1997 votó en contra de penalizar la violación en el matrimonio. Respecto a la legalización del matrimonio homosexual, que no se llevó a cabo hasta 2017, la CDU, incluyendo a Merkel, votó en su gran mayoría en contra, mientras que Von der Leyen apostó por el sí. En Alemania las cuestiones consideradas éticas como éstas no están sometidas a la disciplina de partido, sino a la conciencia personal.

Sin embargo, en muchas ocasiones, Von der Leyen votó en contra de ampliar los derechos ciudadanos, en cuestiones que ahora en teoría defiende en Europa, como cuando en 2019 rechazó reconocer el estado de emergencia climática y despenalizar la información sobre el aborto. También ese mismo año votó en contra de adaptar el sistema electoral alemán a los requisitos de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, una propuesta de Die Linke. En 2013 votó, como era de esperar, en contra de un impuesto a las fortunas. Su voto, junto con el de los diputados de su partido y del partido liberal FDP, contribuyó a derribar una norma que buscaba aumentar la transparencia en los ingresos que reciben los diputados fuera del parlamento. Sin embargo, Von der Leyen sí votó a favor de aumentar el gasto militar hasta el 2% del presupuesto, como pedía la OTAN, y a favor de casi todas las misiones del ejército en el extranjero.

Úrsula von der Leyen junto a su familia en el disco que grabaron con el título «La familia Albrecht»

Hija de político y empresario a la vez

Con sus 65 años, Von der Leyen ha dedicado toda su vida, al igual que su padre, quien tuvo otros seis hijos, al ámbito de la política. Su padre, Ernst Albrecht, fue Ministro-Presidente del estado de Baja Sajonia por la CDU durante catorce años. Conocido por sus opositores políticos como el «monstruo de las galletas» debido a su combinación de actividades políticas con la dirección de la empresa de galletas Bahlsen, durante su mandato, los servicios secretos llevaron a cabo una operación de falsa bandera con explosivos en una cárcel, atribuyéndola al grupo armado Fracción del Ejército Rojo. Ernst Albrecht se presentaba como un político afable y grabó un disco con su familia, en el que también canta Von der Leyen. Fue en este estado y con influencia familiar en el partido que Úrsula comenzó su carrera política, siendo nombrada ministra de familia en dicho estado.

Después de su paso por la política, el padre de Von der Leyen quiso probar suerte en el «boom» del desguace de la República Federal Alemana y adquirió una empresa, de la cual era miembro del Consejo Asesor, por un marco simbólico. Posteriormente, intentó revender al estado el centro de ocio infantil de dicha empresa por más de cinco millones de marcos. Al parecer, las condiciones finales de la venta no se hicieron públicas. Lo que sí se sabe es que el estado financió en gran parte la modernización de la empresa para hacerla competitiva ante las nuevas condiciones económicas.

Investigan contratos millonarios de compra de vacunas

Úrsula von der Leyen ha liderado una Unión Europea que parece estar influenciada por la opinión del socio transatlántico y que defiende los derechos humanos solo cuando conviene a ciertos intereses, que no siempre coinciden con los de los ciudadanos de los países de la propia Unión. Durante su mandato, la UE ha observado con indiferencia la detención ilegal y la brutal tortura del periodista australiano Julian Assange en una cárcel de Londres. Ha permitido que en la Unión se encarcele a periodistas sin presentar pruebas ni iniciar un juicio, como es el caso de Pablo González en Polonia desde hace dos años. Tampoco se ha esforzado demasiado por cambiar el sistema según el cual eurodiputados pueden recibir fondos de gobiernos o empresas de los que más tarde tendrán que legislar.

La trayectoria de Von der Leyen no se limita a una serie de decisiones políticas erróneas, sino que incluso podría haberse involucrado en negocios ilegales. La fiscalía europea investiga a la política von der Leyen, quien cerró en persona un acuerdo multimillonario de vacunas con la empresa estadounidense Pfizer a través de mensajes de texto, asegurando así un casi monopolio para dicha empresa farmacéutica en la Unión. Estas vacunas siguen siendo pagadas a pesar de que ya no son necesarias debido a las clausulas de dicho contrato. Se trata de alrededor de 35.000 millones de euros en lo que constituye uno de los mayores contratos de compra por volumen en la historia de la Comisión.

[Tweet: «La visión y los ideales de las almas valientes que sacrificaron sus vidas en el Maidan han triunfado.» – Von der Leyen]

Nuevos recortes sociales para financiar el rearme

El estado de la Unión bajo la dirección de Von der Leyen recuerda al famoso montaje de John Heartfield titulado «¿Quieren volver a caer para que suban las acciones?», en el que se pregunta a un soldado que aparece en primer plano de la imagen. Más soldados fallecidos, más beneficios para las empresas de armamento. Esto es lo que está ocurriendo en la Unión Europea y es lo que el presidente alemán, que respalda a Úrsula, quiere fomentar en todo el territorio de la Unión. Después de poner la primera piedra hace dos semanas, orgulloso, de una nueva fábrica de municiones que producirá alrededor de 200.000 balas para tanques, Scholz recomendó a los demás países de la Unión que se armen igualmente hasta los dientes. Von der Leyen desea aplicar la experiencia obtenida durante la pandemia, de adquisición conjunta de vacunas, al ámbito de la defensa. Al menos así lo prometió al diario Financial Times a mediados de febrero, indicando que Bruselas, bajo su liderazgo, incentivará a la industria de defensa europea para aumentar la producción de armamento. Según dicha información, se planea también utilizar parte del presupuesto de la Unión para complementar la financiación de los contratos de armamento firmados por los estados miembros.

La Unión Europea ha impuesto sanciones a Rusia por su invasión y guerra ilegales en Ucrania. Sin embargo, en el caso de Azerbaiyán, que hizo lo mismo en Armenia en 2023, no se plantean este tipo de medidas. Por no hablar del elefante en la habitación que es Israel y su guerra sin cuartel contra la población civil de Gaza. Mientras institutos de economía y diarios como el Wall Street Journal constatan que las sanciones no han afectado a la economía rusa como se esperaba, y es posible que estas mismas medidas perjudiquen en estos momentos a la economía europea, Von der Leyen aseguraba que «tenemos que continuar degradando la máquina de guerra de Putin» y reducir el acceso a la compra de drones. La política, al igual que buena parte de la casta política, diplomática y periodística, parece vivir en un mundo paralelo en el que ven la situación actual de Ucrania como un gran logro. Con motivo del décimo aniversario del golpe de estado de las protestas sociales en torno a la plaza del Maidán, escribía Von der Leyen en la red social X: «Una década después sus visiones e ideales se han impuesto» en referencia a los que perdieron la vida en dichas movilizaciones por un acercamiento a Europa. La expresión ultranacionalista, el lema del colaborador de Hitler responsable de la muerte de miles de personas en Ucrania, Stephan Bandera, «Slava Ukraini», forma parte del vocabulario habitual de Úrsula desde que comenzase la invasión de Ucrania.

Úrsula von der Leyen era Ministra mientras Alemania pedía en Europa que se pagasen antes las deudas en los países en problemas, entre ellos España, antes que todo lo demás. Antes que la educación, la sanidad, el estado del bienestar. La austeridad que por aquel entonces se dejó anclada en las constituciones es, de nuevo, la que Alemania quiere abanderar. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, Scholz habló del día después de haber gastado el fondo especial de 100.000 millones para armamento, es decir, las deudas extraordinarias que su gobierno se ha inventado con motivo de la invasión de Putin en Ucrania para armamento. Scholz ha prometido cumplir con el objetivo del 2% del presupuesto del país en gasto militar de la OTAN y eso significará recortes nunca vistos en Alemania del gasto social. Por si fuera poco, el experto en defensa del partido de Von der Leyen, Roderich Kiesewetter, ha pedido enviar armas a Ucrania con las que ésta pueda atacar directamente a Rusia. Es menester preguntarse si apoyar este tipo de personalidades políticas como Úrsula von der Leyen, a quien todo esto le parece de lo más normal, por considerarlas un mal menor para frenar a la extrema derecha, no es precisamente lo que da alas a los partidos ultra.


Berlín –

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