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Victoria Nuland, subsecretaria de Estado de Estados Unidos para Asuntos Políticos — Pradeep Dambarage / Zuma Press / ContactoPhoto

Victoria Nuland se va, sus guerras se quedan

Sobre la figura de Victoria Nuland y el tratamiento mediático que recibe, hay al menos cuatro ideas o elementos clave, en particular en la prensa europea y española, que cabría comentar


1.- Lo primero que hay que decir, y que es significativo, es que hay muy poquitos contenidos en los medios de comunicación en España y en general en Europa sobre la marcha de esta figura clave en la política exterior estadounidense durante varias décadas.

Por un lado, esto tiene que ver —desde luego, en el caso de la prensa española— con algo que es más general, y es una cierta falta de interés en los medios de comunicación en España sobre la política internacional. De hecho, más allá de esto de Victoria Nuland, es muy revelador que la semana pasada, mientras Von der Leyen básicamente decía que nos quieren meter en una guerra mundial, en las tertulias en España se hablaban de Koldo, de Ábalos, de la amnistía…

Es lógico que se hable de Koldo, es corrupción y es un tema importante. Pero el hecho de que, cuando tienes un tema de la dimensión que tiene la apuesta por llevar a Europa a una guerra, hables solo de temas puramente domésticos, pues dice bastante sobre cuál es la mirada de los medios en España a la política internacional. Y la falta de información sobre la marcha de Nuland se puede interpretar como un síntoma más de eso.

Por otro lado, seguramente, los medios en Europa —más allá de algunos digitales de izquierdas— no estaban muy por la labor de publicar estos días piezas críticas con la figura de Nuland, por aquello de no ofender al gran amo estadounidense.

Entonces, descartada esa opción, se enfrentaban a un dilema con Victoria Nuland: o bien publicaban piezas edulcoradas sobre una figura muy quemada que además se hizo famosa por decir “que se joda la Unión Europea”, lo cual quizá se pasaba de humillante, o bien optaban por el silencio, que es lo que finalmente han hecho.

2.- Segundo elemento que ponen sobre la mesa algunas cosas que se pueden leer en la prensa sobre Victoria Nuland.

Pieza en CTXT publicada en 2022: «Además de embajadora ante la OTAN con Bush, fue secretaria de Estado adjunta de Asuntos Europeos y Euroasiáticos de 2013 a 2017 con Barack Obama, llegando a participar en el derrocamiento del presidente prorruso de Ucrania, Viktor Yanukovych, y actualmente ejerce como subsecretaria de Estado con Biden, cargo desde el que guía la política de Estados Unidos en lo que respecta a la guerra de Ucrania. La Administración Biden está repleta de los mismos neocón que defendieron las guerras de elección de EEUU en Serbia (1999), Afganistán (2001), Irak (2003), Siria (2011) y Libia (2011) «.

Es decir, tanto Bush (republicano), Obama (demócrata y Nobel de la Paz) y Biden han tenido todos ellos en sus respectivos gobiernos a las mismas figuras, como Nuland, a los mandos de la diplomacia y la política exterior… ¿Qué curioso, no? O igual no tanto. Esta circunstancia pone sobre la mesa al menos dos reflexiones.

La primera, es que hay que poner muy en duda todo ese discurso mediático omnipresente en las últimas semanas que viene a decirnos que “si gana Trump, cambiará la política exterior de los Estados Unidos y dejará sola a Europa”. Porque lo cierto es que los demócratas y los republicanos han hecho básicamente la misma política exterior, y eso es lo que significa el papel de figuras como Victoria Nuland en los sucesivos y supuestamente muy diferentes gobiernos estadounidenses. Si al final, votes a quien votes, demócrata o republicano, los que están mandando por detrás son básicamente los mismos… Puede estar Bush, Obama o Biden, que ahí están siempre personajes como Henry Kissinger o como Victoria Nuland. O, como Labrov en Rusia, dicho sea de paso.

Por eso, todo ese discurso de que cuando gane Trump cambiará la política exterior de EEUU y nos dejará solos frente a Putin tiene mucho de propaganda para justificar el aumento del gasto militar en Europa. Es la otra cara de la moneda del “Putin invadirá toda la Unión Europea”. “Putin va a invadir Europa”; “Trump nos dejará solos”: marcos mentales para justificar el rearme y el régimen de guerra en Europa.

Si algo revela el hecho de que Bush, Obama, Biden, hayan tenido todos ellos detrás a Victoria Nuland, es el verdadero carácter de esa falsa democracia bipartidista en la que uno tiene que elegir entre Pepsi y Coca-Cola mientras el régimen de acumulación capitalista sigue operando a pleno rendimiento. Ya lo decía Futurama: Jack Johnson y John Jackson.

3.- Tercera idea que pone sobre la mesa el tratamiento mediático que recibe Victoria Nuland en los medios europeos: la humillante subordinación de la política europea a los Estados Unidos (algo de esto había ya en la escasez de contenidos sobre ella, como comentamos al principio). Hay tres señales de esto.

Una: cuando Victoria Nuland se hizo famosa por decir “Fuck the EU” las reacciones políticas y, en este caso, mediáticas en Europa fueron muy tímidas. Ni siquiera cuando una responsable de la política exterior de Estados Unidos escupe en la cara a los poderes europeos y dice literalmente “Que se joda la Unión Europea, que aquí mandamos nosotros”, los dignos y soberanos medios de comunicación europeos son capaces de decir “esta boca es mía”. Es como: “lo que usted mande, señora Nuland, oh ama; si nos tenemos que joder, pues nos jodemos, no hay ningún problema, no se preocupe, señora Nuland, oh ama”.

Dos: diciembre de 2013, Victoria Nuland viaja a Ucrania a promover un golpe de Estado. Así lo trató, por ejemplo, 20 minutos: “La representante de EE UU en Kiev reparte pasteles a policía y manifestantes. Victoria Nuland transmitió su mensaje: “Las cargas policiales son absolutamente inaceptables en una sociedad y en un Estado democrático moderno”. Antes de reunirse con el jefe de Estado visitó la Plaza de la Independencia, donde fue recibida por los manifestantes con gritos de “¡Que dios la bendiga!”.

“Reparte pasteles”, “defiende los derechos humanos”, “¡Que Dios la bendiga!”. Así se edulcora —nunca mejor dicho— el intento de desestabilizar un país europeo por parte de una potencia extranjera como EEUU.

Tercera señal en todo esto de esa humillante subordinación de Europa a los EEUU:

La Razón, 5 de marzo de 2024: “La «número dos» de Blinken abandonará el cargo «en las próximas semanas»”.

Esta pieza informando sobre la marcha de Victoria Nuland no menciona en ninguna ocasión, en ninguno de sus cuatro sucintos párrafos, el episodio principal de la trayectoria de Nuland con respecto a Europa: aquel “fuck the UE”.

¿Cómo se puede publicar una noticia en un periódico sobre la jubilación de Victoria Nuland y no hacer ninguna mención a lo más relevante; en un periódico europeo, además? Periodísticamente, desde luego, no tiene justificación…

Nada, se les ha olvidado. Lo que sí recoge esta pieza de La Razón son unas declaraciones de Anthony Blinken: “El secretario de Estado ha alabado el papel de su ‘número dos’ en «crisis complejas» como la de Oriente Próximo o el Sahel, pero cree que si algo «se estudiará durante años» es su labor en Ucrania”.

El caso es que efectivamente Victoria Nuland va a tener la oportunidad de tener alumnos que “estudien su labor en Ucrania” porque resulta que la Universidad de Columbia, una de las más importantes del Estado de Nueva York, anunció ayer mismo que fichará a Nuland para que forme parte de su equipo. Así que allí podrá educar a futuros golpistas.

4.- Cuarto y último elemento que ponen sobre la mesa algunas cosas que se pueden leer en la prensa sobre Victoria Nuland. Un párrafo de una pieza de Atilio Borón en Página 12:

“Victoria Nuland, un personaje sombrío en la crisis de Ucrania”, este era el titular, y dice el texto: «Es una diplomática de carrera pero más que nada una lobista de las principales empresas productoras de armamentos de su país, entre las que se General Dynamics, Northrop Grumman y otras corporaciones cuyas ganancias crecen en proporción al belicismo de la política exterior de Estados Unidos y que en parte retornan a sus mentores en los pasillos de Washington, entre ellos Nuland».

“¿Quién está ganando la guerra de Ucrania?”, se preguntaban el otro día en Zona Comanche aquí en Canal Red, y alguien respondía: “la industria armamentística”. Claro. Ese papel de Victoria Nuland como lobista de la industria militar es algo que nos debe hacer reflexionar, por una parte, sobre los intereses económicos que hay detrás de la apuesta por la guerra; pero, por otra parte, a mí este párrafo de Atilio Borón sobre Nuland me ha recordado otro pequeño detalle muy interesante que ayuda a entender lo que hay detrás del extremo belicismo de medios como El País en España.

Si recordáis, el domingo pasado El País publicó esta portada: “Europa se prepara ya para la guerra” —la comentamos largamente en La Base—. En su editorial pedía que se hiciera “una intensa labor pedagógica” para que las poblaciones en Europa aceptemos la guerra.

Hace unos días, el 6 de marzo, El País publicó esta otra pieza, también en portada: “Bruselas impulsa la industria de defensa ante la amenaza rusa. Reclama a los Estados que compren en la UE un 50% de las armas”. Hay que prepararse para la guerra; hay que comprar armas, muuuuuchas armas. Ok.

Ahora, las dos piezas que completan el puzle:

El Mundo, 23 de mayo de 2023: “El fondo del presidente de PRISA duplica su inversión en Indra y se convierte en el segundo socio del Gobierno”.

La Vanguardia, 28 de febrero de 2024: “Indra gana un 20% más gracias al tirón del área de defensa”.

¿Pues solo falta unir los puntos, no? Queda todo mucho más claro: Victoria Nuland, que lleva décadas promoviendo la guerra en cualquier rincón del mundo, tiene jugosos intereses en la industria armamentística. Los dueños de El País, que hoy promueven la guerra en Europa, también tienen jugosos intereses en la industria armamentística.

Al final, queridos amigos, la estructura de propiedad de los grandes poderes mediáticos es lo que define su línea editorial; en este caso, a favor de meternos en una guerra. Siempre, siempre, siempre, hay que seguir el rastro del dinero.


Este texto es una adaptación del análisis de Manu Levin en La Base, puedes ver el episodio completo aquí:

Madrid –

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Editorial

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