“El principal reto de un medio de comunicación es salir del yugo financiero”

Entrevista al Coordinador del Diario El Salto, Pablo Elorduy.


R: ¡Enhorabuena por el lanzamiento Diario Red!

P: Tú eres uno de esos periodistas que trabaja en un medio llamado alternativo y que siempre te muestras partidario con la cooperación en lugar de la competición, ¿dirías que llega la competencia con nosotros?

R: Bueno, siempre al final son habas contadas en la cuestión de las suscripciones, sobre todo porque nosotros estamos siempre atendiendo, en primer lugar, pero también pidiendo y exigiendo -ahora que se está usando este verbo- a nuestras comunidades que sean las que nos financien y no son comunidades ricas ni mucho menos. Es gente que tiene, en muchos casos, problemas para llegar a fin de mes o problemas para ahorrar. Entonces, obviamente cuantos más seamos más tendremos que repartir la manta y ya sabemos que la manta de la financiación de los medios alternativos no da siempre para cubrir pies y cabeza. Pero no debería ser un problema siempre que, como decías, cooperemos y no entendamos esto como una competición entre pobres que es como se suelen tomar estas cuestiones. Yo creo que hay espacio para todos y todas, pero sabiendo que tenemos esos problemas de financiación, en parte porque no está desarrollada una Ley de Medios competente que garantice acceso a lo público, a los recursos públicos, a la publicidad institucional, por ejemplo, que nos permitiría sacar la cabecita un poco más de lo que sacamos.

P: Como alguien que está mucho tiempo militando y trabajando en medios alternativos, ¿hasta qué punto crees que estos medios logran equilibrar de alguna manera la balanza del ecosistema mediático?

R: Es muy difícil. Vosotras lo estáis comprobando. Llevamos mucho tiempo. Yo creo que el poder de la televisión sigue siendo muy importante. La capacidad de penetración de las grandes cadenas de televisión -decís que un 80% de lo que vemos y oímos es parte de 4 grupos- dice mucho. Pero además, la publicidad comercial es  también un signo de distinción, en el sentido de que quien no es tocado por esa varita llega menos. Para nosotros ha sido un proceso muy largo durante bastante tiempo de travesía en el desierto que también tiene que ver con los momentos políticos. Yo creo que en los momentos de eclosión de la progresía era muy difícil que un medio como ‘Diagonal’ o como ahora ‘El Salto’ funcione a pleno rendimiento porque hay muchas contradicciones y porque hay desmovilización. Y, sin embargo, en los momentos que ha sido necesario yo creo que ha funcionado a tope. Hablo de el momento 15M, o de la situación en Catalunya en 2017 al aportar otras miradas. Al final creo que eso la audiencia, el público, lo acaba premiando. Y espero que ocurra también en vuestro caso, que lleváis un año y que vais a seguir creciendo, y que cuando lleguen esos momentos necesarios seamos todos complementarios y se dé otro pequeño salto de escala que es necesario para nuestros medios. O sea, seguir creciendo pero sobre todo aprovechar impulsos y aprovechar las oleadas para consolidarnos.

El País se debe a su pasado como puntal del Régimen del 78 con estos dos artículos que mencionaba y que, de alguna manera, marcan la senda por la que puede transitar Pedro Sanchez.

P: En un hilo de tuiter señalabas una diferencia sustancial entre la línea de La Vanguardia y la línea de El País respecto de la investidura y la cuestión de la amnistía y la autodeterminación, explícanos un poco mejor esto…

R: La cuestión que estamos viendo los últimos años es cómo el periódico oficial de la progresía, como lo llamáis vosotros, ese periódico progresista por excelencia, ese  intelectual orgánico del que se burlaba de Gregorio Morán, El País, está cediendo terreno. Ha cedido terreno en lo digital a El Diario, pero también ha cedido terreno en la cabecera digital y de papel a La Vanguardia y estamos viendo una reconfiguración que, por desgracia, también porque es una cuestión de pluralidad, llega a las televisiones que es fundamental. Y con esta investidura, o posible investidura, de Pedro Sánchez se está viendo. La semana pasada, El País tuvo una especie de retorno de los muertos vivientes con un artículo editorializante de Juan Luis Cebrián y con un artículo más fino, vamos a decir, de Javier Cercas, en donde se marcaba claramente que la amnistía era una línea roja. Y, sin embargo, en La Vanguardia estamos viendo cómo se cuenta con que tiene que haber una amnistía para llegar a la investidura de Sánchez. Ahí creo que, en efecto, hay una pugna de línea editorial. Creo que La Vanguardia le da mucho peso a esta cuestión en los últimos años, también por el trabajo de Juliana, o de Lola García que ha escrito estos días sobre la cuestión de la amnistía, o también el fichaje de Iván Redondo. Y, El País se debe a su pasado como puntal del Régimen del 78 con estos dos artículos que mencionaba y que, de alguna manera, marcan la senda por la que puede transitar Pedro Sanchez. Y sólo un apunte más. Si os fijáis, hoy El Confidencial ha sacado un artículo que ya lo mencionaba antes Rafa Mayoral en El tablero esta mañana, que para mí es muy importante porque es Zarzalejos, que es el hombre que dio la exclusiva de la abdicación de Juan Carlos I, hablando del malestar que puede generar en Casa Real esa amnistía y citando a Cercas como uno de los sensatos. Como de la izquierda con la que se puede hablar. Bueno, estamos viendo este tipo de triangulaciones en las que Zarzalejos pondera a Javier Cercas como el intelectual de referencia contra la amnistía y, en realidad, estamos viendo ahí cómo el sector pro-amnistía en las gestoras mediáticas, si me permitís la broma, tiene también cierta dificultad para seguir conquistando espacios. Yo creo que va a llegar una investidura de Pedro Sánchez, pero vamos a ver si estas líneas editoriales contra la amnistía al final consiguen su objetivo y, en consecuencia, cómo actúa Puigdemont después de eso. 

P: En tu opinión, ¿cuál es el principal reto de un medio de comunicación que quiere democratizar el espectro mediático?

R: Salir del yugo del poder financiero. Yo creo que ese es un reto muy importante. Hablaba de los anuncios, pero también conviene hablar de la deuda con las entidades de crédito. Y, en el caso del Grupo Prisa ha sido fundamental. En otros casos sabemos muy poco por estas políticas de que “perro no come carne de perro” y, por tanto, no conocemos la deuda de los grandes medios, pero creo que es fundamental. La democratización pasa por la transparencia. Por asumir también los errores y las cuestiones puras de la comunicación, pero al final pasa por no estar supeditados a los poderes financieros de los que poco sabemos, excepto que son capaces de cambiar titulares y de eliminar noticias. Nosotros podemos cometer muchos errores, pero al final lo que queda es que no hemos vendido nuestra cabecera a esas grandes empresas y a esas grandes marcas y bancos que te mediatizan completamente el contenido, y que al final te acaban haciendo un medio dependiente. Siempre los medios decimos ser independientes, pero cuando debes 800 millones de euros obviamente no lo eres tanto como pensabas.


Madrid –

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