Diario Red
Menu
Menu
Diario Red

Minuto de silencio en memoria de los fallecidos

Javier Carrión / Europa Press

Cuando los medios digan que sobran regulaciones e inspecciones, recuerden el incendio de Murcia

Cuatro ideas sobre el tratamiento mediático de este incendio, que tiene responsables y que ha acabado con la vida de 13 personas


La primera idea: el elemento fundamental de la cobertura de las grandes empresas de comunicación sobre estas muertes es el morbo y la búsqueda de clicks. En particular de dos medios: Antena 3 y El Mundo. Antena 3: “El último audio de una de las víctimas del incendio de la discoteca de Murcia: «Mami, la amo, vamos a morir»”. El Mundo: “El mensaje de una de las desaparecidas en el incendio de la discoteca de Murcia: «Mami, la amo, vamos a morir»

Estas noticias, por supuesto, se cuentan entre las más leídas de ambos medios. Puro clickbait.

Nosotros no vamos a difundir este audio, porque nos parece una indecencia y una falta absoluta de rigor periodístico regodearse en el sufrimiento de una familia que ha sido víctima de esta negligencia, máxime cuando ese audio no aporta ningún dato relevante para esclarecer ni las causas del incendio ni sus responsables. Lo único que aporta es el morbo siniestro del dolor ajeno. Eso se lo dejamos a los buitres y demás carroñeros de la información que son capaces de lo que sea para colocar una pieza en la sección de “lo más leído” y, lo que es más grave, para desviar la atención mediática y por tanto la conversación social hacia esos elementos macabros y de morbo en lugar de hacia el esclarecimiento de las causas y los responsables de estas muertes. Que ojo: es verdad que el familiar de una de las víctimas reprodujo él mismo ese audio desde su móvil ante varios medios de comunicación, que después se hicieron eco y lo sacaron; pero el problema no es de ese padre destrozado, claro que no, es de los medios que lo cortan y lo difunden con titulares sensacionalistas; porque ahí es donde debería entrar la labor del periodismo, ¿no?, en lo que toca a su responsabilidad para discernir qué información tiene sentido difundir por su valor informativo y cuál no porque no aporta datos significativos.

Empezaron Antena 3 y El Mundo, pero después han ido detrás muchos otros medios: ABC, 20 minutos, La Vanguardia, Telecinco, Infobae, NIUS, El Español, La Razón, y hasta la prensa deportiva… Ahí es donde entra ya la competición por los clicks: «si ya lo han sacado dos medios, pues por qué no lo vamos a sacar también los demás, ¿verdad? Que, si no, todo dios irá a escucharlo a la web de El Mundo y de Antena 3». Esto es interesante también porque es un ejemplo más de que, al final, un medio que pretenda ser serio tiene muy difícil competir con el tabloide, y de cómo las malas prácticas de algunos acaban contaminando a todos los demás, a todo el periodismo en su conjunto.

Habría que señalar además que los mismos medios que publican ese audio resulta que no publican, qué casualidad, los audios de Florentino Pérez o los audios del Ferrerasgate, que sí que tienen valor informativo, vaya que si lo tienen, porque sirven para entender cómo funciona este país. Pero esos audios no, claro. “Perro no come perro”, que se suele decir. Aunque más que perros, esta gente son hienas, o buitres. En fin.

Segundo elemento de la cobertura mediática de todo este caso: decía que centrar toda la atención en cosas como el famoso audio también tiene el efecto de opacar la que debería ser una información que sí sirva para entender las causas y los sujetos e instituciones a los que cabría pedir responsabilidades por unas muertes que presuntamente, tal y como apunta el juzgado de instrucción nº 3 de Murcia, que ya ha abierto diligencias sobre este caso, son «homicidios imprudentes». Pero ese enfoque está prácticamente ausente, con honrosas excepciones. De hecho, muchas de las piezas que se pueden leer hoy enmarcan lo sucedido con el término “tragedia” (que da lugar a un marco mental en el que se entiende lo sucedido como inevitable y carente de responsables). Y, con respecto a esto último, básicamente reproducen las excusas de todas las partes, que se intentan lavar las manos.

Por ejemplo, noticia de RTVE: “¿Qué sucedió exactamente en el incendio de las discotecas de Murcia? Preguntas y respuestas”. Y dice: “Los dos locales afectados por el fuego, la Fonda Milagros y Teatre, carecían de autorización para la actividad desde enero de 2022, según ha explicado el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Murcia, Antonio Navarro, por lo que el consistorio se va a personar como acusación en la investigación. El colombiano Juan Esteban Ramírez, dueño de La Fonda Milagros [qué importará que sea colombiano, ¿no?], aseguró este lunes, según recoge Efe, que nunca le notificaron el «cese de la actividad» del local, pese a que las autoridades dijeron que tenía una orden de cierre desde enero de 2022. El responsable de la discoteca La Fonda tenía un contrato de arrendamiento con Teatre S.L., propietario de las tres salas siniestradas. El abogado Francisco Adán, que representa a este empresario, ha dicho que su cliente ha perdido en el incendio toda la documentación relativa a La Fonda Milagros, pero que, en cualquier caso, no tenía conocimiento ni documentación alguna sobre la orden de cierre y la suspensión de la licencia. Adán ha negado que el origen del fuego fuera su local porque, de las manifestaciones recabadas de su cliente y de otros supervivientes, las llamas empezaron en los palcos en la parte superior de Teatre. Antes, la portavoz de Teatre afirmaba en La Hora de La 1 que el local tenía «todo en regla» y había pasado sus inspecciones anuales respecto a medidas de seguridad, como extintores, bomba de agua por si hay un incendio y aspersores, y contaba con un aforo de unas 700 personas”.

Ah bueno, pues nada entonces. Si uno lee lo que dice RTVE, nadie tiene la culpa. Es obvio que los posibles responsables intentarán defenderse judicialmente y que construirán para ello sus versiones, pero quizá el papel del periodismo ante un suceso como este no debería ser simplemente el de repetir acríticamente las estrategias de defensa de cada cual.

Si uno lee lo que dice RTVE, nadie tiene la culpa. Es obvio que los posibles responsables intentarán defenderse judicialmente y que construirán para ello sus versiones, pero quizá el papel del periodismo ante un suceso como este no debería ser simplemente el de repetir acríticamente las estrategias de defensa de cada cual

Es llamativo también —tercer elemento— que se obvie que es la corporación municipal, el Ayuntamiento de Murcia, quien debía haber hecho su trabajo para clausurar esas discotecas que no tenían licencia, porque la responsabilidad en materia de inspección y licencias es de la corporación municipal. Lejos de plantear eso, lo que se hace es naturalizar la estrategia del Ayuntamiento de Murcia del PP: “el consistorio se va a personar como acusación en la investigación”, decía RTVE. “El consistorio se va a personar como acusación”. ¡Pero si eran ellos los que debían haber cerrado esos locales! Se presenta al que quizá sea el responsable último de lo sucedido por no hacer cumplir las órdenes administrativas, que es el Ayuntamiento de Murcia, como el que va a acusar, “la acusación popular”, sin ponerle ningún pero a esto, y por lo tanto se le exime de responsabilidad.

Dicho sea de paso: es tremendo y muy representativo de cómo es el mundo en el que vivimos que, cuando se trata de echar a una anciana de su casa para que se la quede el banco, ahí las normas se hacen cumplir rapidito y se manda a 50 antidisturbios a dar palos a quien se ponga por delante si hace falta. O para quitarle la mercancía a un mantero que no tiene para comer: para eso las normas sí que se hacen cumplir, ¿verdad? Pero claro, para cerrarle un jugoso negocio a un empresario sin licencia, eso ya tal.

Quizá habría que preguntarse si esa voluntad mediática de no cargar las tintas contra el Ayuntamiento y el PP de Murcia, evitando señalar la contradicción evidente que supone que ellos quieran ser aquí la acusación en lugar de los acusados, tiene algo que ver con la cantidad de pasta en publicidad institucional que dan a los medios las instituciones murcianas gobernadas por la derecha. 4 millones de euros solo en 2022, según el Plan oficial de Comunicación y Publicidad Institucional de la Región de Murcia. Ahí queda el dato.

El cuarto y último elemento que cabe comentar va más allá de este caso en concreto y tiene que ver con una línea más amplia que caracteriza el discurso mediático general en este país: podemos encontrar decenas de piezas precisamente en medios como Antena 3 o en diarios como El Mundo planteando que las inspecciones están muy mal porque ahogan la economía, que pobrecitos los empresarios del campo, por ejemplo, a los que el malvado gobierno asfixia con sus inspectores de seguridad y de trabajo (3 muertos al día en España por accidentes laborales), que hay que desregular la economía, que hay que dejar a los ricos y a las patronales hacer negocios sin tanta norma y sin tanta tontería… Vamos, que esta gente te publicaría el audio de la madre de un trabajador fallecido en un accidente laboral llorando en el cementerio para ganar clicks y en la noticia siguiente te diría que «fuera las inspecciones de trabajo». Todo ese discurso mediático encaminado a defender siempre los chanchullos de los de arriba también es una cooperación necesaria para que después acaben pasando cosas como esta. Cuando escuchen a las grandes empresas mediáticas decir que están muy mal las regulaciones y las inspecciones, recuerden lo que pasó en Murcia.

Aquí puedes ver el capítulo completo de La Base en el que se trató el tema:


Madrid –

Compartir

Editorial

  • Y volvió ETA a la campaña

    La pregunta de si va a haber un gobierno de izquierdas sin el PNV después del domingo se estaba abriendo paso y había varios partidos interesados en cambiar de tema