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Brian Cahn / Zuma Press / ContactoPhoto

El New York Times enaltece a Biden por no enviar bombas a Gaza

El presidente de EEUU parará por una vez un envío de armas, pero solo si Israel invade Rafah


“El mensaje no estaba llegando. Ni a través de las llamadas telefónicas ni de los emisarios ni de las declaraciones públicas ni de las reuniones del comité conjunto. Es por eso que, frustrado porque se le estaba ignorando, el presidente Joe Biden optó por una forma más drástica de ser claro ante los líderes israelíes: dejó de enviar bombas”.

Así empezaba la pieza del New York Times sobre anuncio de Biden en una entrevista a CNN de suspender el envío de bombas a Israel, pero en el caso específico de que invadan Rafah.

Titulada “¿Punto de inflexión o de quiebre en la relación entre Israel y EE. UU.?”, se muestra al presidente de la mayor potencia mundial “frustrado” porque ha sido “ignorado” en su intento de parar el genocidio, el mismo en el que ha reconocido que “han muerto civiles en Gaza como consecuencia de esas bombas” suministradas por su gobierno.

Como ultimátum, el New York Times cuenta como Biden ha tenido que tomar la “drástica” decisión de dejar de enviar bombas con las que ya se han matado a más de 34.000 palestinos en solo siete meses. Una decisión que es bajo la condición de que Israel invada Rafah, sobre la que ya ha atacado y en la que se encuentran 1.4 millones de palestinos refugiados hacinados.

El medio justifica que la suspensión del envío de 3.500 bombas a Israel tiene como objetivo “transmitir una poderosa señal de que si paciencia tiene límites”. Pero al mismo tiempo que la paciencia de Biden se agota según NYT, también se agota la de los estadounidenses. Las manifestaciones universitarias, tildadas por el presidente de “antisemitas” son una muestra de ello, a lo que se suma los datos de las encuestas, que muestran como incluso el 37% de los estadounidenses prefieren a Trump como líder para poner solución a la situación en Gaza, un 8% por encima de Biden.

Con los porcentajes de voto ajustados en beneficio de Trump, Biden podría haber tomado esta decisión en clave electoral a pocos meses de los comicios de noviembre. De hecho, la política del presidente respecto a Palestina se ha mantenido siempre entre acciones que sean vistas en pro de Palestina, como el envío de ayuda humanitaria, pero siempre apoyando a Israel con el envío de armas. Y a su vez esta doble moralidad del presidente es respaldada con el marco del reconocido medio, siendo esta pieza el ejemplo más claro.

Respondiendo a la pregunta de si es un punto de inflexión o de quiebre, el New York Times reconoce que es un punto de inflexión, ya que gobierno de Biden “todavía permite que la mayoría de las demás armas se envíen a Israel y, de hecho, las autoridades enfatizaron que no se ha tomado una decisión final sobre las bombas que actualmente están en suspenso”.

En relación a esto, el propio Biden dice en la entrevista que van a seguir “asegurándose” que “Israel está protegido sobre la ‘Cúpula de Hierro’ y su capacidad para responder a ataques procedentes de Oriente Medio”, pese a que a la vez ha admitido que con las armas de EEUU se ha matado a miles de civiles.

Pero pese a esto, el periódico muestra a un Biden con “temor” a que esas bombas “puedan causar bajas civiles masivas” y que espera que “induzca a Benjamín Netanyahu a cambiar el rumbo de su guerra en Gaza”. Una imagen de preocupación que se complementa con otras noticias en las que se muestra a Estados Unidos como salvadores de un genocidio cometido con sus armas.

La portada de este mismo martes 7 de mayo se ilustraba con una imagen enorme de una niña en el aeropuerto John F. Kennedy, anunciando que cuatro niños heridos de Gaza habían llegado para ser curados en Estados Unidos. Al lado, la noticia en la que escriben que el ejército israelí ordena la “salida” —que no expulsión forzosa— de 110.000 refugiados de Rafah.

El hecho de que sea el New York Times quien lance estas piezas con estos marcos no es baladí. Es uno de los periódicos más influyentes internacionalmente y esta misma semana recibió el premio Pulitzer, el mayor de los premios en el periodismo, por un reportaje sobre Gaza.

Todo esto al mismo tiempo en el que mandaba una circular a sus trabajadores para que no utilizaran términos como genocidio, limpieza étnica o territorio ocupado. Una muestra del poder de grandes medios y que a su vez son un referente para el resto de los medios de comunicación de todo el mundo.


Madrid –

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