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Enric Juliana en el programa ‘En la Frontera’, presentado por Juan Carlos Monedero

Enric Juliana se burla del PSOE caoba y de la progresía mediática

El periodista catalán asegura que ha existido una «auténtica movilización de recursos y personalidades» para evitar que saliese victoriosa la negociación entre PSOE y Junts


El director adjunto de La Vanguardia, Enric Juliana, ha publicado un artículo, titulado La resistente base socialista, en el que se burla de los viejos líderes del PSOE caoba, tales como Alfonso Guerra o Felipe González, y de escritores como Javier Cercas que han publicado tribunas de opinión en El País y en otros medios de comunicación en contra de la ley de amnistía y de la estrategia de Pedro Sánchez para lograr la investidura.

A cuenta del resultado de la consulta a la militancia del PSOE sobre el acuerdo para la investidura, con un 87% de la afiliación a favor, el periodista catalán insta a responder «por qué los enormes esfuerzos invertidos en los últimos meses para abrir una brecha en el PSOE no han dado resultado».

Juliana asegura que ha existido una «auténtica movilización de recursos y personalidades» para evitar que saliese victoriosa la negociación entre PSOE y Junts. «Si tenemos en cuenta la presión ambiental, la disidencia debería alcanzar, como mínimo, el 25», manifiesta en su artículo.

Sin embargo, el apoyo a los pactos ha ganado en todas las comunidades, incluso en Castilla La Mancha, donde su presidente, el socialista Emiliano García Page, ha ejercido de portavoz interno de la estrategia del PSOE caoba. En la región manchega, el no al acuerdo no ha superado ni el 20% de los votos en la consulta a la militancia socialista.

Sobre García Page, el director adjunto de La Vanguardia afirma que «la noche del 23 de julio soñaba con ser el futuro secretario general del PSOE con el apoyo de Felipe González y Alfonso Guerra». Por lo que se deduce que el presidente castellanomanchego hubiese deseado que a Pedro Sánchez no le hubiesen dado los números para volver a ser investido presidente del Gobierno.

Juliana pone el foco en el sobreesfuerzo que han hecho algunos operadores mediáticos para que no saliese apoyado el apoyo a la investidura. El periodista hace varias preguntas retóricas: «¿Qué ha pasado? ¿Acaso ya no influyen González y Guerra? ¿Nadie lee a Javier Cercas? ¿De nada sirve el esfuerzo de las televisiones privadas? ¿Las portadas de la prensa de Madrid se han vuelto inocuas? ¿Las columnas en las que se anuncia el suicidio de España no sirven para nada? ¿El aluvión de insultos que se publican y difunden a diario acaba siendo contraproducente?».

La respuesta a estas preguntas lleva a Juliana a asegurar que los datos de la consulta indican que la militancia socialista es hoy «una comunidad impermeable al exceso de presión» y recuerda que en las primarias de 2017, donde los medios hicieron un «visible boicot al líder defenestrado» —menos La Vanguardia, que «dio el mismo relieve a los tres candidatos», ocurrió algo similar y ganó Pedro Sánchez frente a Susana Díaz y Patxi López.

«En España no todo se reduce a la dialéctica entre derecha e izquierda. También subsiste, y de qué manera, la vieja dinámica entre arriba y abajo. Cuando desde arriba se produce un exceso de presión, desde abajo surge un fuerte impulso de resistencia», subraya Juliana en su artículo.

El periodista catalán cree que a los militantes socialistas «seguramente no les gusta la amnistía, pero aún les gusta menos que les pongan la bota mediática en la cara». Por último, Juliana lanza un mensaje a navegantes: «No acorralar debería ser hoy un mandamiento de la política española. Por arriba no todos lo entienden».


Madrid –

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