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Los promotores mediáticos de la ‘Operación Sumar’ ahora dicen que refuerza al PSOE

Quienes llevan dos años protagonizando desde los medios de comunicación toda esta operación de sustitución en la izquierda también ven que el resultado de dicha operación es que el PSOE retoma el liderazgo total de la izquierda en España


La exclusión de Podemos del próximo gobierno ya es una realidad que se da por hecha en todos los medios de comunicación. Por ejemplo, Infobae: “Sumar negocia por tener un quinto ministerio y tiene ya decidido no contar con Podemos”. “Díaz seguirá siendo vicepresidenta y titular de la cartera de Trabajo (habrá que ver si con alguna competencia más). La clave es que en un principio el PSOE estaba dispuesto dar a Sumar otros tres ministerios más y Díaz quiere un cuarto, para tener en total cinco (los mismos que obtuvo Unidas Podemos en 2019). Podemos, precisamente, no estará en el Ejecutivo. Díaz ha vetado a los morados, a pesar de que el PSOE no veía con malos ojos su inclusión si esto calmaba un poco los ánimos dentro de la compleja plataforma que ha conformado Díaz, con un Podemos muy combativo y exigiendo su presencia en el Ejecutivo”.

“Díaz ha vetado a los morados a pesar de que el PSOE no veía con malos ojos su inclusión” en el Gobierno. Ahí sitúa claramente Infobae la responsabilidad de esa decisión. Y lo mismo dice, por ejemplo, El Periódico de España: “Yolanda Díaz resiste la presión del PSOE y enfría la entrada de Podemos en el Gobierno”. “Podemos pierde las mínimas opciones que tenía para ocupar un puesto en el Consejo de Ministros. Durante varios días, esta posibilidad ha estado encima de la mesa en Sumar, ante las presiones del PSOE y el escenario de mantener los cinco ministerios que tenía Unidas Podemos en la pasada legislatura. Pero Yolanda Díaz ha descartado finalmente esta opción por completo pese a la insistencia de los socialistas, que veían la inclusión de Podemos como una manera de aplacar su ofensiva a la coalición. Los socialistas han movido ficha en las últimas semanas para hacer hueco a los morados en el Gobierno, con el objetivo de intentar neutralizar la guerra abierta con la que han amenazado en caso de no estar en el Consejo de Ministros. En las últimas semanas, según fuentes de la coalición de izquierdas, el PSOE ha «presionado mucho» a Yolanda Díaz, que es la responsable última de elegir a los ministros del ala minoritaria del Gobierno. En Sumar llegó a abrirse un debate interno sobre la conveniencia o no de integrar a Podemos en el nuevo organigrama de Gobierno. Las dudas pivotaban sobre si la inclusión de los morados en el Ejecutivo les neutralizaría como oposición o si, en cambio, amplificaría sus posiciones y daría envergadura a la guerra interna que han declarado a la vicepresidenta del Gobierno en funciones. Pero esta ventana se ha cerrado en las últimas horas, señalan distintas fuentes próximas a las negociaciones”. Insistente El Periódico de España a la hora de responsabilizar en exclusiva a Yolanda Díaz de la exclusión de Podemos.

Es una versión radicalmente opuesta a la que se puede leer en La Vanguardia: “Sumar juega su póquer de nombres para un gobierno progresista sin Belarra ni Montero”. Y dice sobre Belarra y Montero: “Ninguna de las dos volverá a formar parte del Gobierno en caso de que salga adelante la investidura de Pedro Sánchez, una decisión que el presidente maduró en primavera”.

“Una decisión que el presidente maduró en primavera”. La Vanguardia, al contrario que las piezas anteriores, sitúa la decisión de excluir a Podemos en la figura de Pedro Sánchez. ¿Miente La Vanguardia o mienten los demás?

Creo que a estas alturas ya la gente puede sacar sus propias conclusiones. Por aportar un dato: La Vanguardia es el mismo diario que, ya cuando se configuraron las listas electorales de Sumar, en primavera, publicó que el veto a Irene Montero no existía y que si la ministra de Igualdad no estaba en las listas era por decisión de Podemos. Hay muchos tipos de negacionismo en esta época, ¿no?

Ojo: lo más realista es considerar que la exclusión de Podemos es una decisión que ambos comparten (tanto Sumar, que lleva muchos meses siendo coherente con esa estrategia de reducir todo lo posible a Podemos; como el PSOE, que ha expresado incluso en público, abiertamente, que se siente más cómodo con Sumar que con Podemos) y que todo esto es solo un duelo de relato entre los operadores mediáticos de unos y otros para intentar dejar fijada la idea de que los platos rotos son culpa del otro. Pero muy llamativas esas versiones contrapuestas.

Más allá de esta derivada, es también llamativo comprobar hoy en la prensa hasta qué punto hay una inmensa coincidencia entre voces muy dispares de la izquierda y de la progresía mediática en el análisis de que esta investidura culmina una operación de sustitución en la izquierda —sale Podemos, entra Sumar—, que representaría la irrelevancia de una izquierda que habría entregado al PSOE la hegemonía casi total del espacio progresista y de la izquierda en España, como sucedía antes de 2014.

En realidad, ya había unas cuantas pistas para llegar a esa conclusión en todo lo que ha sucedido en los últimos meses y también muy recientemente, este mismo lunes por ejemplo, cuando se reunió el nuevo grupo parlamentario de Sumar y Díaz proclamó que se abría una etapa marcada por una “nueva relación con el PSOE basada en el respeto”. Un ejemplo de este mensaje en la prensa. Eldiario.es: “Yolanda Díaz pide a los diputados de Sumar una “nueva relación” con el PSOE basada en el respeto”. “Yolanda Díaz da por iniciado el nuevo ciclo político que se consolidará con la investidura de Pedro Sánchez esta semana. La vicepresidenta segunda en funciones ha reunido a los diputados de Sumar en el Congreso para transmitirles su hoja de ruta para una legislatura que espera que sea larga y ambiciosa y en la que quiere cambiar algunas cosas respecto a la anterior. Principalmente, la relación con el PSOE, que en los últimos cuatro años estuvo marcada por el choque con Unidas Podemos. “Necesitamos una nueva relación con el PSOE basada en el respeto entre ambas formaciones”, ha reclamado. La líder de Sumar criticó en numerosas ocasiones durante los dos últimos años el “ruido” dentro de la coalición. Esto es, los choques que en mayor o menor medida forzó Podemos con el socio mayoritario del Gobierno por determinadas políticas o leyes. Díaz quiere que sus diputados establezcan ahora una “nueva relación” con los socialistas”.

Pues bastante claro, ¿no? Fin del “ruido” y de la presión a Pedro Sánchez para que se adoptaran determinadas políticas; inicio de una nueva etapa basada en el respeto y en la cooperación con el PSOE. “Gobierno de cooperación” fue el eufemismo que acuñó el PSOE en 2019 cuando se negaba a gobernar en coalición con Unidas Podemos y concedía como mucho la presencia de “independientes” en un ejecutivo del PSOE. Quizá eso se acerca más a esa “nueva relación de respeto y cooperación” y a este nuevo Gobierno.

Pero veamos expresiones mucho más claras de este análisis que hoy, como decía, es compartido por distintas voces de la izquierda y la progresía, de que con la investidura se culmina la entrega a Sánchez y al PSOE de la hegemonía de todo lo que hay a la izquierda del PP.

En primer lugar algunos fragmentos de la columna de Pablo Elorduy en El Salto. Titular: “El ganador se lo lleva todo”. Y entre otras cosas, dice: “Sánchez lidera a la izquierda”. “El discurso de la líder de Sumar ha puesto en valor el acuerdo presentado el 24 de octubre. Junto con los anuncios de Sánchez de esta mañana, las dos partes del Gobierno, del que está excluido Podemos, se han turnado para desarrollar un plan que incluye salud dental, salud mental, agenda verde y transporte gratis para jóvenes y pensionistas. Ha terminado el momento populista y la izquierda “a la izquierda del PSOE” se encuentra cómoda como socio fiable del PSOE. Sánchez ha dado la vuelta a la situación en los últimos siete años. En 2016 el dispositivo policial era exagerado. En la calle, 20.000 personas se opusieron a la investidura de Mariano Rajoy, para la que se produjo la abstención de la mayoría del grupo socialista. Se gritaba contra PP y PSOE por igual, contra el Régimen del 78 y contra Emilio Botín. Pero ese momento ha pasado. Sánchez, y a su manera el PP, han conseguido encauzar la situación. La izquierda española ha cedido al político madrileño la vara de medir las expectativas. No son muchas. Sánchez ha conquistado la izquierda sociológica, esa que, pese a todo, aparece en la escala de autoubicación del CIS como mayoritaria. Hoy, una gran parte de quienes lo impugnaron todo en 2011 vive un idilio con el dirigente socialista”.

“Sánchez ha dado la vuelta a la situación; la izquierda española ha cedido al político madrileño la vara de medir las expectativas; Sánchez ha conquistado la izquierda sociológica; una gran parte de quienes lo impugnaron todo en 2011 vive un idilio con el dirigente socialista”. Pablo Elorduy en El Salto certificando con rotundidad el retorno de la izquierda, no ya a antes de 2014, sino a antes de 2011, cuando estalló el 15M. O incluso cabría decir a unas coordenadas pre anguitistas. No es en vano que todos los referentes que aparecieron en el discurso parlamentario de Sumar fueran parte de los imaginarios de la Transición y post-Transición, como Marcelino Camacho o Nicolás Sartorius (a la postre, uno de los grandes adversarios que tuvo Julio Anguita, junto con Cristina Almeida y Diego López Garrido, que después acabaron integrando a su partido en el PSOE).

Pero vamos lo más impactante: la columna de Antonio Maestre en el muro de La Sexta. Maestre representa algo muy diferente a lo que representan El Salto y Pablo Elorduy, evidentemente. Y además es una figura que se ha caracterizado claramente en los últimos tiempos por su beligerancia contra Podemos y su simpatía con Sumar. Bueno, pues resulta que, aunque desde coordenadas muy diferentes, Maestre comparte en esencia el análisis de Elorduy.

¿Cómo, cómo, cómo? ¿Que quienes llevan dos años protagonizando desde los medios de comunicación toda esta operación de sustitución en la izquierda también ven que el resultado de dicha operación es que el PSOE retoma el liderazgo total de la izquierda en España? Como lo oyen.

Pedro Sánchez se erige en antagonista de los ultras”, titula Maestre. “La hegemonía de Pedro Sánchez como referente pragmático para todo el espacio progresista de la izquierda es la derrota sin paliativos del espacio poscomunista que surgió en 2014 como alternativa al PSOE. Hay Pedro Sánchez para rato por incomparecencia de socios y adversarios”.

Resulta bastante surrealista leer a los mismos que decían que Sumar iba a servir para ampliar, desbordar y fortalecer la izquierda en España escribiendo ahora lo contrario: que el resultado de todo este proceso es el refuerzo del PSOE. Literalmente, “la hegemonía de Pedro Sánchez como referente pragmático para todo el espacio progresista de la izquierda” y la “derrota sin paliativos del espacio poscomunista que surgió en 2014 como alternativa al PSOE”.

Esta columna dice unas cuantas cosas más y algunas tienen mucho que ver, en su significado político profundo, con esta cultura política que ha vuelto a ser mayoritaria en la izquierda parlamentaria. Maestre alaba la “audacia” del líder del PSOE y dice: “Pedro Sánchez capta como nadie el momento de época. Es lo contrario de la enfermedad del infantilismo en la izquierda, que intenta encajar la realidad en sus preceptos y marcos. Pedro Sánchez diagnostica por dónde respira la sociedad y se adapta sin dejarse llevar por la melancolía del país que pudo ser y no es. No es coherente y no le importa cambiar su opinión, tiene un objetivo y utiliza las herramientas que le sean necesarias para alcanzarlo. Es un animal político inmenso. Dúctil, maleable, adaptativo. Asume la realidad y el humor social y monta la ola sin importarle la hemeroteca”.

Estas líneas esconden toda una concepción muy concreta de la política y del liderazgo. Liderazgo, según este razonamiento, es “captar el momento de época y adaptarse, montar una ola”, independientemente de adónde vaya, estando dispuesto a cambiar de rumbo. Y el buen político, el “animal político inmenso”, por lo tanto, es aquel que es capaz de mantenerse en el poder siguiendo la corriente. No alguien que tiene un proyecto político, unos principios y valores, y que trata de transformar la sociedad en esa dirección. Eso es calificado como “la enfermedad del infantilismo en la izquierda” y como “intentar encajar la realidad en unos preceptos y marcos”.

Vamos, que da igual ocho que ochenta y que lo “adulto”, en contraposición a lo “infantil”, pues es básicamente ser un oportunista, “adaptarse”, en una política vista como un mercado de demanda. Política marxista, pero de la de Groucho Marx: “estos son mis principios y si no le gustan, tengo otros”.

“Se adapta, no es coherente y no le importa cambiar su opinión, tiene un objetivo y utiliza las herramientas que le sean necesarias para alcanzarlo”, alaba el texto. ¿Pero entonces ese “objetivo” cuál es? Pues simplemente el poder, ¿no? El poder como fin y no como medio, el poder por el poder para que no lo tenga el otro, indepentientemente del proyecto político. Es un razonamiento y una visión de la política que además para lo que sirve en último término es para mantener el statu quo. Porque es como: “a ver, ¿cómo estan las cosas? Saquemos un dedo al aire. ¿Están así? Pues digo así. ¿Están asá? Pues digo asá”. Es decir: representar y reforzar lo existente, no un proyecto de cambio. Puro PSOE.

Por otro lado, en el lenguaje de esta columna de La Sexta subyacen también, de forma más o menos consciente, ingredientes clave de la política mediatizada de esta época: “Sánchez asume la realidad y el humor social y monta la ola sin importarle la hemeroteca”, dice el texto. Es decir: el proyecto político, los principios y los valores son sustituidos por otro concepto: la “hemeroteca”. Y ser incoherente y oportunista, adaptarse para lograr el poder por el poder, no es incoherencia con unas ideas o un proyecto: es que no te importe “la hemeroteca”. Pues ya sabéis: el PSOE de Suresnes no renunció al marxismo, renunció a la hemeroteca.


Puedes ver el episodio completo de La Base por Canal Red aquí:

Madrid –

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