La ARMH responde a la Secretaria de Estado de Memoria Democrática: «Fueron asesinados, no fallecidos»

La discrepancia entre la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y la Asociación Recuperación Memoria Histórica genera una profunda reflexión sobre el manejo del lenguaje y la memoria histórica en España


Una disputa semántica ha estallado en las redes sociales después de que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática rindiera homenaje a las víctimas de «La Desbandá» utilizando el término «fallecidos» en un mensaje publicado en su cuenta oficial de X —Twitter—. La conmemoración del trágico éxodo de civiles malagueños hacia Almería durante la Guerra Civil española, que resultó en miles de asesinatos debido a bombardeos y ataques del bando franquista, fue abordada por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, de manera muy neutra y aparentemente despolitizada.

Sin embargo, la reacción no se hizo esperar. La Asociación Recuperación Memoria Histórica (ARMH) respondió rápidamente, criticando el uso del término «fallecidos» y argumentando que las víctimas de «La Desbandá» no murieron de causas naturales o accidentales, sino que fueron «asesinadas» por razones políticas. Esta corrección desata el debate sobre la precisión del lenguaje y la interpretación histórica en un contexto tan delicado como el de la memoria de la Guerra Civil española.

El término «fallecidos» se percibe como un eufemismo que minimiza la brutalidad y el carácter intencional de los actos violentos perpetrados durante «La Desbandá». La diferencia entre «fallecer» y «asesinar» no es meramente semántica, sino que implica una comprensión más profunda de las circunstancias en las que perdieron la vida miles de personas inocentes. Mientras que «fallecer» sugiere un acontecimiento natural o accidental, «asesinar» implica una acción deliberada y maliciosa por parte de un agente externo, en este caso, el bando franquista.

Este debate resalta la importancia de un manejo preciso y respetuoso del lenguaje al hablar sobre eventos históricos tan sensibles como «La Desbandá». La memoria histórica de España es un terreno político y emocionalmente cargado, donde las palabras tienen un peso significativo en la construcción de narrativas y significados.

El incidente también ha suscitado preguntas sobre la postura política y la responsabilidad institucional en el manejo de la memoria histórica en España. Las instituciones públicas, especialmente aquellas encargadas de preservar la memoria democrática, deben ser conscientes de su papel en la promoción de una narrativa histórica precisa y respetuosa con las víctimas de la guerra y la represión.

En última instancia, este debate en las redes sociales no es solo sobre el uso del lenguaje, sino sobre la necesidad de un diálogo continuo y reflexivo sobre el pasado para construir un futuro de justicia y reconciliación en España. Las redes sociales, como X —Twitter, se han convertido en espacios clave para este tipo de discusión, donde diferentes perspectivas pueden ser expresadas y confrontadas en un intento por comprender y aprender de la historia.


Madrid –

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