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La niña Lina: memoria de un exilio en Argentina

La historia de Lina es una historia anónima, como la de miles de niñas y niños obligados a embarcarse en un proyecto familiar sin retorno, a causa de la dictadura franquista


El 24 de marzo de 1938 comenzaba un largo e interminable exilio para la niña Lina y su hermana Victoria. Tenían cuatro y siete años cuando ese día sus padres lograron iniciar los trámites para abandonar Barcelona, porque los bombardeos sobre la ciudad hacían imposible la permanencia en España. Lina y Victoria son solo dos de las miles de historias de niñas anónimas que fueron víctimas de la Guerra Civil y la dictadura franquista, y que siendo muy pequeñas se vieron forzadas a salir de España.

Los bombardeos aéreos —perpetrados por aviones de la Italia fascista enviados en ayuda de Franco— que asolaron Barcelona durante marzo de 1938 dieron motivo a muchas familias de tomar la decisión de huir. Quienes pudieron escapar, se trasladaron a Francia con rumbo hacia otros países de Europa y de América.

Cuando empezaban los bombardeos, sonaban las sirenas de la ciudad y la población se refugiaba en las bocas del metro a la espera de que finalizaran los ataques. Por ello, Lina y su familia lograron que la entonces Delegación General de Orden Público en Cataluña los autorizara a dirigirse a Francia, en tránsito hacia Argentina. El visado de tránsito indicaba que debían salir de España antes del 16 de mayo con destino final en Buenos Aires. Se dirigieron a Portbou, Cataluña, cerca de la frontera con Francia, y el 20 de mayo se embarcaron en Marsella en viaje a la Argentina.

Llegaron al país el 8 de junio de 1938 en el paquebot Florida junto a otros pasajeros que eran refugiados de guerra. Para Lina y su familia, esto significaba comenzar una nueva vida, dejando atrás sus proyectos, sus trabajos y su vivienda. No habían decidido emigrar, sino que se vieron obligados a abandonar España.

Su padre, Nissin Bonfil, era sastre y republicano. Había nacido en Constantinopla y con su mujer, Raquel, llegaron a España desde Turquía, buscando asilo ante la Primera Guerra Mundial. En Barcelona, integraba la junta directiva del Centro Israelita “Unión Fraternal Agudad Aḥim”, ubicado sobre la Ronda de Sant Pau, próximo al mercado de Sant Antoni. Durante la guerra, sus miembros defendieron la causa republicana. Tras la caída de Barcelona, su local fue clausurado.

Para el Estado Español, Lina fue una de las tantas “niñas de guerra”, por haber sido desplazada en el período comprendido entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1939, como consecuencia de la Guerra Civil española. Sin embargo, nunca obtuvo la reparación porque no pudo acceder a la nacionalidad hasta poco después de su fallecimiento en 2015.

Lina era mi abuela y su historia es una historia anónima, como la de miles de niñas y niños que se vieron obligados a embarcarse en un proyecto familiar sin retorno, a causa de la dictadura franquista. Contar su historia ayuda a recomponer la amnesia del pasado, un 24 de marzo, casualmente el Día de la Memoria en Argentina, el país de acogida de una gran cantidad de republicanas y republicanos.


Madrid –

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