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Cosas que metería en una piñata (de Pedro Sánchez)

A mí siempre me gusta lo de dentro. Del bocata de tortilla… la tortilla. De la empanada… las zamburiñas


Haz que pase Pedro.

Quiero hacer una piñata contigo, con un muñeco a tu imagen y semejanza. Guapete y con ideas de bombero.

He pasado muchas tardes y noches en Ferraz, grabando a gente diciendo: “No nos falles”, “Con Rivera, no” o “No pasarán”.

Nunca escuché a nadie decir: “Ni piñata ni piñato” o “Con piñata, no”.

Con piñata sí. Piñata es bien.

Mi amor por México me hace amar las piñatas. Que pasen las piñatas. Welcome piñatas.

Send in the clowns. Haz que pase.

Apalear a un muñeco (sin más) en forma de Pedro Sánchez es una estupidez como una tanqueta, de Marlaska.

A los fachas (como siempre) les falla el relleno, el quid de la cuestión, el alma de las cosas. Se quedan en la superficie, o en la mentira repetida mil veces.

No tienen ni pies ni cabeza.

Lo que odian de Pedro es precisamente lo único que me gusta de él.

Su amnistía (que no es suya ni se la cree), su puto defender otras lenguas que deberíamos hablar todas.

A mí siempre me gusta lo de dentro. Del bocata de tortilla… la tortilla. De la empanada… las zamburiñas.

El secreto no está en la masa, está en lo que está escondido dentro de la masa.

La maza. ¿Qué cosa fuera la maza sin cantera?

Si no creyera en cada herida…

Lo bonito de apalear a una piñata en forma de muñeco de Perro Sanxe es ver como al cabo de un rato empieza a caer todo salpicando de recuerdos la calle Ferraz, la calle Génova, la calle Bambú o el Palacio de la Zarzuela esquina El Pardo.

Fieles de Andreu Nin, hooligans de Durruti, discípulos de Líster o Dolores Ibárruri.

Dadnos un palo y moveremos el mundo.

Haz que pase, Bolaños.

Hay gente a la que le da palo destrozar una piñata. Esa gente que no entiende que se queme un ninot. Indultarían a todos.

Descongelarían la momia de Lenin, eso sí, para dar de comer a su perro.

Colocarían la piñata intacta en el salón de su casa, junto al gato de escayola.

—Mira qué bonico Pedro, ni un mal gesto ni una buena obra.

—El año que viene nos pillamos la de Margarita Robles.

El relleno de la piñata representa todo lo que quieres sacar de tu vida, y de la de Pedro Sánchez. Es una mezcla entre lo que odia y lo que le hace fuerte.

Todo lo que meterías en un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya para que se saltara por los aires en los Andes.

Todo lo que enterrarías en el túnel en forma de T de la calle Claudio Coello 104.

Todo lo que dejarías encima de la tabla del Titanic que se hunde. No en la de Rose, en la otra.

La piñata del presidente Sánchez lleva dentro todo lo que odiamos de sus años de gobierno. Todo lo que se ha dejado por el camino y nos quita el sueño.

Las que no dormimos bien somos nosotras.

Queremos llenar una balda de la nevera. Queremos luz para la Cañada Real.

Pleno empleo. Que no le cambien los muebles y las razones al Ministerio de Igualdad.

Gaza mon amour.

Dame piñata que quiero morir. Te quiero a morir. Palestina vencerá.

Quiero enumerar las cosas que metería (incluso con calzador) en la piñata en forma de muñeco del nuevo amigo preferido de María Jesús Montero:

1- La anilla de una de las millones de granadas que el gobierno español fabrica en Euskadi y vende a Israel para (entre otras cosas) masacrar a la población de Gaza.

2- El trozo de una braga de una joven que ha sido violada y que gracias a la Ley del “Solo Sí es Sí” puede denunciar sin que le pregunten mil veces si hubo “heridita” o fue contudente cuando dijo “NO”.

3- Los cordones de las deportivas raídas de un migrante sudanés que se dejó media pierna en las concertinas de la valla de Melilla tras caminar miles de kilómetros huyendo de una guerra. Ponte en sus zapatos, Pedro. Haz que pase.

4- Un pedazo del pijama a rayas de Largo Caballero, ese que llevó en el campo de exterminio de Sachsenhausen.

5- El anillo de boda de un miliciano republicano que ha tenido que esperar más de 80 años para ver la luz porque el PSOE abre las fosas comunes a paso de tortuga. Aunque sean sus muertos. Porque se cagan en sus muertos y en los nuestros.

6- Un trozo de la multa de 600 euros que la UIP le colocó a una pensionista (que cobra una mierda de pensión de viudedad) por mover una valla con “fuerza excesiva” durante una protesta junto al Congreso.

7- El rabo de una rata que los fachas lanzaron a casa de Irene Montero y Pablo Iglesias mientras sus hijos e hijas jugaban en el jardín a ser Arya Stark o Samwell Tarly.

8- Una pastilla bloqueadora de hormonas masculinas. De esas usadas por ciertas compañeras trans que lo único que persiguen en la vida es ganar los JJ.OO. o entrar en un baño a observar mujeres. Huelga decir que esto último es ironía.

9- Un trocito de fotograma de la película Novecento.

10- El mechón del cabello de Rodolfo Llopis junto a un pedacito del mapa de Suresnes (edición de 1973). La sonrisa de Billy Brandt y Kissinger también caben en la piñata.

11- Un minúsculo desecho del “periodismo” del que tanto alardea Antonio García Ferreras. Todavía no lo hemos encontrado ni aquí ni en Granadinas. Morirás en Granadinas (¿o era Chafarinas?). También vale alguna prenda de Errejón, el eterno ministro.

12-Una alga que en algún momento estuvo adosada a la quilla del barco de Pedro Vallín. Esa que ahora decora el salón de la casa de Marta Lois y que llevará en la solapa durante la campaña electoral. Como una ola…

Oliñas veñen e van.

¿Será vicepresidente?

Marcho que teño que marchar.

13- Una pegatina con el precio del aceite de oliva de cuando estaba a un precio razonable. Cuando reinaba Carolo o Touriño & Beiras. Agencia de colocación S.A.

Pocas piñatas se hacen.

14- La etiqueta que te ponen en el dedo gordo del pie cuando te mueres. En este caso es la de alguien que murió esperando a que dejen de puto privatizar la Sanidad Pública. La jodida ley 15/97. Marca PSOE.

15- Una tarjeta Black

16- Un trocito de un alvéolo de Mikel Zabalza. Ese muchacho que casualmente murió haciendo largos en un día de verano en el río Bidasoa. Sí, también es ironía. No está ya Ion Arretxe para contar lo que sabía.

17- Una esquina de un ladrillo del cuartel de Intxaurrondo.

18- Una foto de las “felaciones” que el partido de Pedro Sánchez le ha hecho a la corona (española) de manera ininterrumpida desde 1975. Igual hay que descartar alguna foto para no reventar la piñata antes de darle con el palo. Salud y Repúblicas.

19- El tapón de la válvula del neumático de uno de los Porches de Patricia Botín o de uno de los Rolls de Amancio Ortega. No va a ser del viejo escarabajo de Pepe Mújica o del destartalado Golf de Marcelo Bielsa.

20- Un gayumbo de Florentino Pérez. De los que se pone cuando queda con algún personaje siniestro para acabar con la vida profesional de algún periodista.

21- Una pestaña (ensangrentada) del general Enrique Rodríguez Galindo.

22- La faja del último libro de Sonsoles Ónega.

23- Una foto dedicada del General Armada, fechada el 24 de febrero de 1981. Junto con una de las decenas de medallas que no le quitaron a Antonio González Pacheco (Billy el Niño).

24- Un trozo de un cassette de Javier Krahe, destrozado con saña.

Lo que antes ser muy mal, permanecer todo igual.

25- Un plumero de una Kely, esas camareras de piso que gracias a Yolanda Díaz se quedaron fuera de la reforma laboral. Van por la vida como zombis, sin derechos, sin futuro, sin nada.

26- Una foto de Irene Montero que un día Carmen Calvo y Nadia Calviño machacaron con un abrecartas con la efigie de Garamendi. De la foto no queda nada. Como el cassette de Krahe.

Tú tirar muchos millones en comprar tontos aviones. En lugar de recortar loco gasto militar.

Hombre sionista hablar con lengua de serpiente. En Gaza no hay pipa de la paz.

Seguimos…

27- Un fideo de una fideuá que Pablo Iglesias le hizo a Pedro Sánchez en la Moncloa para sellar el gobierno de coalición.

—Joder cómo pica, cabronazo, se oyó que dijo el presidente mientras le ardía la boca por los pimientos de Padrón con los que el entonces vicepresidente regó la paella (recipiente) a discreción.

27(2)- Un rizo de Meritxel Batet junto a un pelo lleno de Farmatint de Javier Negre.

Quiero llegar a 30, a ver si lo consigo.

28- Una foto del negro o negra que le escribió la tesis a Pedro Sánchez. Si no fue el mismo que el de Ana Rosa… se le parecía.

29- Las cenizas de Sumar

30- Un trozo de piel de uno de los miles de migrantes a los que la policía para en el Metro de Madrid para pedirles los papeles. Les paran por su color de piel. Antes era la policía de Rubalcaba, ahora es la de Marlaska. El rey de las devoluciones en caliente.

31- Las gafas de leer en prisión de Oriol Junqueras y un bolígrafo Lamy azul del reportero vasco Pablo González, que lleva preso casi dos años en una cárcel de Polonia sin que Pedro Sánchez y su lacayo Albares hagan absolutamente nada.

32- Una falange del dedo de Federico García Lorca. Hasta el PSOE sabe que no está en el barranco de Víznar. 

33- La demanda de divorcio de Begoña Gómez con un post-it que reza: “Nunca pensé que estaría casada con alguien de la extinta UCD”.

Al final han sido 33. Diga 33.

Bueno me sale una más:

34- El detonador de una de las millones de minas anti-persona que separan el Sáhara Occidental ocupado de los inhóspitos campamentos de refugiados saharauis. También podría ser una gota de agua de una playa de Dajla (la antigua Villa Cisneros). Tienen que volver a sus tierras, como los palestinos. Inshala.

Y ahora vamos con los posibles voluntarios para destrozar con saña y tesón la piñata/moñeco de Pedro Sánchez.

Os pido que pongáis un pulgar hacia arriba en los comentarios de la red social X cuando subamos este texto.

Queremos un mundo sin armas, con más piñatas. Piñatas rellenas de todo lo que nos quita el sueño.

Si no nos dejan soñar… les haremos una piñata. Y, por supuesto, no les dejaremos dormir.

No nos da palo. Porque han hecho que pase. Por Manitú.


Madrid –

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Editorial

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