Militantes de Hamás reunidos en Gaza, 2016 — Youtube

Gaza: VOX contra VOX

Hamás es también una organización ultranacionalista. Poco se puede decir del ultranacionalismo de los de Abascal, que agitan con fervor banderas rojigualdas mientras vociferan discursos xenófobos y ven conspiraciones antiespañolas


Las derechas españolas están siguiendo fielmente el discurso marcado por Israel y repiten sin cesar que criticar los brutales bombardeos sobre Gaza es apoyar a Hamás. Lo dicen una y otra vez a través de sus portavoces, de sus medios de comunicación y de sus trols en redes sociales a pesar de las reiteradas condenas de los crímenes de Hamás desde todos los ámbitos de la izquierda. Cabe preguntarse, más allá de las barbaridades cometidas recientemente por Hamás, ¿por qué iba la izquierda a apoyar a Vox?

Imaginad durante unos minutos Israel y Gaza sin violencia, pensando solo en las posturas políticas de los principales actores del conflicto.

Hamás decía ya en su carta fundacional que “Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya” mientras Santiago Abascal dice cosas como “España se ha construido contra el Islam, en Reconquista, y por lo tanto la cosmovisión islámica del mundo es lo contrario de la cosmovisión cristiana del mundo, del mundo judeocristiano, occidental, del que España ha sido parte importantísima”. En su férrea defensa de las “raíces cristianas de Europa” cabalga Abascal junto a Hazte Oír, El Yunque y otras organizaciones similares que bien le valen a Vox la etiqueta de ultra religioso. Igual que Hamás, aunque con otra religión.

Hamás es también una organización ultranacionalista. Poco se puede decir del ultranacionalismo de los de Abascal, que agitan con fervor banderas rojigualdas mientras vociferan discursos xenófobos y ven conspiraciones antiespañolas —antaño decían “judeo-masónicas”— en cada rincón.

La expresión práctica de la misoginia de Hamás ha llegado más lejos que la de Vox, sin duda alguna, pero habrá quien diga que es por una cuestión de contexto y no de falta de ganas por parte de los ultras hispánicos. En España resulta complicado un machismo demasiado explícito, por eso deben conformarse con cosas como ese “quiero libertad contra ese feminismo que nos quiere oprimir” que soltó Abascal. Hay incluso en Vox “muchas mujeres de gran valía, CASI tanto como la de los hombres», como dijo el portavoz de Vox en Móstoles.

La homofobia de Hamás es bien conocida, como lo es la oposición de Vox a muchos de los derechos conquistados por las personas LGTBI, su rechazo a cualquier forma de educación afectivo-sexual que combata la discriminación o sus reiterados ataques a las organizaciones y la bandera LGTBI. La persecución de Hamás es más taxativa, sin duda, pero el cínico “cada uno su orientación sexual en su casa y en su cama” (Irene Herrero, concejala de Vox) con el que los ultras tratan de devolver a las personas LGTBI al armario también es homofobia.

Ultrareligiosos. Ultranacionalistas. Machistas. Homófobos. Estilo Vox. Nada de izquierdas.

¿Estoy diciendo que Israel es mejor? La estrecha relación entre ultrareligiosos y Gobierno de Israel, con todas sus implicaciones, no es ningún secreto en un país que llama “antisemita” a cualquier crítica a sus bombardeos. El ultranacionalismo de Israel tampoco se le escapa a nadie. La promoción del Orgullo y los shows de Eurovision han dado una imagen de modernidad que esconde muchas agresiones homófobas en el país, incluso ataques ultraortodoxos con cuchillo a la propia movilización del Orgullo que tanto se promociona internacionalmente. Tampoco las mujeres de Israel se libran de la influencia religiosa sobre sus libertades, aunque luego el país se jacte de la “modernidad” de tener un servicio militar obligatorio para ambos sexos. El evidente desprecio del Estado de Israel por sus vecinos, sus políticas de apartheid, sus robos de tierras y, por supuesto, sus bombardeos a quienes no se someten a su voluntad abandonándolo todo para que sus tropas puedan anexionarse Gaza, son cosas que a todas luces están más cerca de Hermann Tertsch que de la izquierda. 

Es del lado de la población que sufre a Vox y a Vox en Gaza e Israel donde debemos colocarnos todas las personas de izquierdas, defendiendo los derechos humanos y una paz justa para todos los pueblos. 

¿Y la población de Gaza e Israel? Tanto palestinos como israelíes viven bajo un poder que —por decirlo de una forma suave— lleva mal la diversidad. Tanto palestinos como israelíes viven en una sociedad militarizada. Tanto palestinos como israelíes viven la violencia de una forma más o menos cercana, aunque los primeros desde luego se llevan la peor parte. Hay una gran diferencia, eso sí, en lo que se refiere a representación política porque en Israel pueden votar mientras que en Gaza llevan sin hacerlo desde 2006, por lo que difícilmente puede Hamás decir que representa a la población.  

Es del lado de la población que sufre a Vox y a Vox en Gaza e Israel donde debemos colocarnos todas las personas de izquierdas, defendiendo los derechos humanos y una paz justa para todos los pueblos. 

¿Y cómo se ha posicionado el Vox español en todo esto? En el Vox de Abascal saben que tono de piel les gusta más y que religión les gusta menos pero, sobre todo, son unos lacayos que saben de que lado están el dinero y el poder.


Madrid –

Compartir

Editorial

  • El Poder Judicial y el poema de Niemöller

    Tan seguro estaba el PSOE de su posición sistémica central que pensó que estaba a resguardo y que nunca iban a ir a por ellos. Pero alimentar al monstruo contra los adversarios del régimen bipartidista del 78 no ha hecho si no dotarle de mayor legitimidad y aumentar su voracidad