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How to have sex: consentimiento y deseo

How to have sex, de la directora Molly Manning Walker, se estrenó el pasado 15 de marzo en nuestro país y ha venido para enseñarnos en la gran pantalla lo que es el consentimiento, su utilidad, también sus límites y a hacernos reflexionar sobre el deseo y el placer de las mujeres


La película de Walker comienza con tres amigas, adolescentes, pero casi adultas, que deciden irse un fin de semana de vacaciones de verano. De las tres protagonistas, sabemos que una de ellas, Tara (Mía McKenna-Bruce), no ha tenido sexo todavía. La presión que ella tiene se siente desde el inicio de la película. El argumento de How to have sex gira en torno a esto: Tara quiere tener sexo por primera vez.

En el hotel en el que están de vacaciones conocen a dos chicos: Badger (Shaun Thomas) y Paddy (Samuel Bottomley). Parece que todo fluye entre Tara y Badger, sin embargo, finalmente, la película nos acaba llevando a una playa en la que están Tara y Paddy. La actitud que vemos en Paddy es la de esos hombres que se sienten impunes, los que nunca se han preocupado por el placer de sus compañeras sexuales. A Tara se la ve visiblemente nerviosa y podríamos decir que hasta un poco asustada. Walker logra captar muy bien esa sensación que la mayoría de mujeres conocemos entre vergüenza y miedo ante el primer encuentro sexual. Miedo y vergüenza sí, porque no hemos recibido educación sexual, porque muchas veces no sabemos cómo comunicarnos para no parecer una estrecha o una guarra.

Os voy a ser sincera, la escena de la playa me tiene pensando en ella desde que la vi. Es evidente que Tara está incomoda y que es Paddy quien lleva la iniciativa. Él le pregunta si quiere hacerlo, pero ya encima de ella y es cuando le está quitando la ropa cuando ella dice sí. Después del sí vemos que ella no quiere pasar más tiempo con él, es evidente que no quiere volver a acostarse con él. ¿Es esto una agresión sexual? Lo cierto es que pienso que no, aunque sin duda, nos señala muy bien los límites del consentimiento. Ha sido una relación sexual consentida por ella, pero para nada ha sido una relación sexual en la que ella ha disfrutado. La comunicación parece que terminó con el sí.

En la siguiente noche, Tara no quiere seguir de fiesta y es el otro chico, Badger, quien la acompaña a casa. Ella se queda dormida en la cama y Badger la deja dormir tranquila, a pesar de que durante toda la película hemos visto que existe feeling entre ellos, Badger no insiste y es bastante respetuoso con Tara. De madrugada, vuelve el resto del grupo y vemos como Paddy se mete en la cama donde esta Tara, le quita el pantalón de pijama, se acerca ella, mientras Tara se aleja y le dice que está durmiendo. Entonces, él espera a que ella se duerma y, cuando se duerme, la penetra sin consentimiento. Ella se despierta asustada y se queda paralizada, alguien toca a la puerta y entonces Paddy se quita de encima y otras amigas se meten a dormir en la cama.

Después de esta escena, vemos a Tara afectada, sin saber muy bien cómo responder a las preguntas de sus amigas sobre su segunda noche con Paddy. No quiere asumir lo que ha pasado. Lo que queda de película la vemos aguantando las lágrimas e incluso llorando a escondidas.

La importancia de How to have sex radica en que nos hace reflexionar sobre muchos temas. Para empezar, nos enseña la validez del consentimiento. Tara le cuenta a una amiga que no fue las dos noches igual, que en la segunda él la penetró mientras dormía. Vemos así la utilidad del consentimiento para delimitar lo que es una agresión sexual de lo que no. Esta es su función, porque el deseo no cabe en el código penal.

El consentimiento es un primer paso para garantizar relaciones sexuales libres de violencia, sin las cuales sería imposible hablar de placer o de deseo. Pero, sin duda, tenemos mucho camino por recorrer aún para que las relaciones sexuales entre hombres y mujeres sean placenteras y deseadas, y para esto es fundamental la educación sexual. También las narrativas feministas, como esta película, que generen un debate social en torno al sexo, en torno a como vivimos el sexo las mujeres en un patriarcado, con las desigualdades que existen. En cuanto a estas narrativas y esta educación sexual, es importante que no sean solo en torno a lo que es el consentimiento, sino que también nos enseñen empatía y comunicación para poder tener otras relaciones sexuales.

Además, es una película que plantea también conversaciones para los hombres. Nos enseña claramente dos modelos de masculinidad: el que respeta a las mujeres y el que no duda en ejercer su poder para agredirlas sexualmente. Porque además, vemos muy bien como Paddy no se siente culpable, no cree que haya hecho nada malo, no se ve como un agresor sexual. Por otro lado, Badger parece saber lo que hace su amigo, pero sigue operando ese pacto entre caballeros que hace que su crítica hacia él quede en que es un poco insoportable. Espero que los hombres jóvenes, y los no tan jóvenes, que vean esta película se pregunten cuál de estos dos modelos de masculinidad encaja más con ellos. Espero que se hagan preguntas como: ¿siempre he tenido sexo consentido? ¿Me he preocupado del disfrute de las mujeres con las que me he acostado? ¿He tenido empatía o he estado centrado únicamente en mi deseo?

Películas como How to have sex son necesarias porque nos muestran perfectamente como funciona el consentimiento, como se entiende, también cuando no es verbal. Pero, además, las mujeres jóvenes, y las no tan jóvenes, necesitamos ver estas historias, porque siempre las hemos vivido, pero nadie las había contado, porque cuando eso pasa, cuando te agreden, tienes que saber que no fue tu culpa y que siempre siempre siempre habrá una amiga que extienda su mano, te abrace y te diga vamos a poder con esto. Esa es la última escena, la del abrazo, y es poderosísima porque volvemos a ver a Tara sonreír. Porque, a veces, lo único que necesita una mujer que ha sufrido violencia sexual es que la crean.


Puedes ver el tráiler de esta película aquí:

Madrid –

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