Imagen de Gaza —Motaz Azaiza / Instagram

Israel contra los palestinos de Israel

La realidad es que desde 2005, Israel ha lanzado 16 grandes operaciones militares contra la población civil de Gaza y ninguna de ellas trajo seguridad a israelíes o palestinos, sino todo lo contrario, mucho más odio, sed de venganza.


Desde que Israel respondió a los ataques de Hamás declarando una guerra en la Franja de Gaza y lanzando ataques aéreos, ha matado a más de 5.000 personas en su mayoría civiles, mujeres, ancianos y 2.000 de ellos niños, según el Ministerio de Salud de Palestina. El ejército de Israel declaró que su prioridad en los ataques aéreos está en los “daños” causados y no en la “precisión”, algo que es obvio por los crímenes de guerra que están cometiendo, evitando además corredores humanitarios. Cientos de miles de personas han sido desplazadas y sus hogares destruidos, después de que el gobierno israelí obligara a 1,1 millones de personas a evacuar sus casas. Israel ha cortado los suministros de atención médica, electricidad, agua y alimentos, lo que representa una amenaza de muerte para miles de civiles en la Franja de Gaza, y se ha impuesto un asedio, cortando servicios esenciales y bloqueando la ayuda humanitaria.

Sin embargo, la represión y el odio del Estado de Israel van más allá del pueblo palestino en Gaza, también tienen como objetivo el 20% de personas procedentes de Palestina que viven en este Estado. Existe una minoría árabe-palestina dentro de Israel que suele ser reprimida por el gobierno israelí, que legitima el racismo y la violencia hacia sus ciudadanos árabes. Aunque bien es sabido que los ciudadanos árabes de Israel no han tenido nada que ver con los ataques de Hamás, desde entonces han sido clasificados como presuntos terroristas, discriminados, arrestados y perseguidos de manera desproporcionada e injustificada. Por otro lado y tal y como señala Alon-Lee Green en The Guardian, algunos trabajadores árabes fueron despedidos simplemente porque cambiaron su foto de perfil de Facebook y pusieron una imagen en la que pedían “¡Alto a la guerra!” en hebreo, árabe e inglés. Un gran atentado terrorista donde lo haya.

Por si fuera poco, a estudiantes universitarios árabes les han aplicado procedimientos disciplinarios tras dar “me gusta” a una publicación de Instagram que denunciaba y mostraba el sufrimiento humano en Gaza tras los ataques del ejército israelí. Es decir, no solo el Estado de Israel ataca y ocupa al pueblo vecino, sino que reprime y persigue a quienes simplemente muestran su preocupación o disconformidad con la situación devastadora de Gaza.

Las protestas de apoyo al pueblo palestino y de petición de la paz y el alto el fuego también han sido prohibidas por parte del Gobierno israelí. Kobi Shabtai, jefe de la policía de Israel, dio órdenes a las fuerzas policiales, y declaró que no toleraría ninguna forma de protesta que apoye a los palestinos de la Franja de Gaza. Es decir, el Gobierno israelí también niega el derecho a la libertad de expresión y manifestación de su ciudadanía, restringiendo así las libertades democráticas básicas. Activistas judíos y palestinos del movimiento Standing Together ya fueron detenidos tras colgar carteles con un mensaje peligrosísimo digno de cualquier comando terrorista: «Judíos y árabes, juntos superaremos esto».

Este grupo de activistas se ha constituido para pedir a su Gobierno que deje de infligir más daño a los civiles en Gaza porque además es algo que no conducirá a una solución, sino a generar más odio y un conflicto perpetuado aún más en el tiempo, con mucho más dolor y horror sembrados por el camino.

La realidad es que desde 2005, Israel ha lanzado 16 grandes operaciones militares contra la población civil de Gaza y ninguna de ellas trajo seguridad a israelíes o palestinos, sino todo lo contrario, mucho más odio, sed de venganza. En contraposición con tanto odio, surge Standing Together, que a pesar de ser perseguido por la policía israelí, cree y apuesta por sanar las heridas y vivir juntos en igualdad y visualizar un horizonte compartido. Especialmente se han mostrado contrarios a las barreras que su gobierno les impone, que pasan precisamente por generar odio entre los mismos habitantes palestinos e israelíes dentro y fuera del Estado.

Estos activistas han puesto en marcha refugios públicos en sus vecindarios y se han organizado para que las personas que viven en áreas sin refugios sean acogidas por otras personas; además han asistido a lo que llaman «servicios de duelo» y consuelan a las familias que han perdido a sus seres queridos.

Ha quedado claro que el Gobierno israelí no va a apostar por la paz, va “aplastar y destruir” a Hamás; tal y como aseguró el propio Benjamín Netanyahu, aunque eso suponga terminar con la vida de los dos millones de habitantes que habitan en la Franja de Gaza

Al mismo tiempo, están mostrando apoyo a la comunidad árabe que está siendo perseguida y discriminada, especialmente desde el ataque de Hamás y han eliminado carteles racistas y violentos de los espacios públicos y colocado en su lugar otros que llaman a la paz y la solidaridad. La idea es evitar una escalada de violencia entre los ciudadanos judíos y árabes de Israel y presionar para que el Gobierno de Israel frene la violencia.

Ha quedado claro que el Gobierno israelí no va a apostar por la paz, va “aplastar y destruir” a Hamás; tal y como aseguró el propio Benjamín Netanyahu, aunque eso suponga terminar con la vida de los dos millones de habitantes que habitan en la Franja de Gaza. Por ello, es momento de pedir sanciones a este gobierno criminal, solicitar a los gobernantes de la Unión Europea y de EE.UU. que Israel pare los ataques y que se negocie la paz de inmediato. Aunque el negocio de la guerra mueva mucho dinero, nuestro deber es apoyar la vida y la paz, como hacen los activistas de Standing Together.


Madrid –

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Editorial

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