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La preocupante violencia sexual entre los más jóvenes

Los datos son escalofriantes, ya que la violencia sexual hacia la infancia y la adolescencia ha aumentado un 71,1 por ciento en la última década, según datos del Ministerio del Interior que comparte Save the Children


Siempre he pensado que la sociedad evolucionaría, que los valores serían cada vez mejores y que las personas, gracias a la cantidad de conocimiento e información de que disponemos, seríamos mejores versiones de nosotros mismos. Sin embargo, parece que los datos me llevan la contraria y estamos viviendo un retroceso en muchos sentidos, especialmente en materia de género.

El otro día hablando con unos amigos salió el tema de las agresiones sexuales de los más pequeños hacia sus compañeras de colegio. Se habló de que la responsabilidad era de los padres por no controlar los contenidos digitales que consumen sus hijos, se habló de cómo las redes están plagadas de discursos misóginos y la Machosfera cada vez tiene más tentáculos con los que dañar a los más pequeños y captarles ideológicamente. Desde estas redes de hombres machistas polinizan con discursos de odio hacia las mujeres, hacia las chicas. Estos discursos de odio se aprovechan del malestar de la juventud para llenarles la cabeza de mensajes machistas y misóginos.

El caso es que entre los que nos encontrábamos hablando del tema no supimos dar solución a un problema que cada vez preocupa más socialmente y genera más dolor y sufrimiento. Las instituciones deberían hacerse eco de este gran problema e implementar recursos en ese sentido para que los más pequeños reciban una educación en igualdad y respeto a las compañeras.

Las familias deberían involucrarse más en los contenidos que consumen sus hijos o tener las herramientas para ello, y los poderes públicos deberían tomarse muy en serio esta deriva que cada vez está causando más víctimas y cada vez más jóvenes

Los datos son escalofriantes, ya que la violencia sexual hacia la infancia y la adolescencia ha aumentado un 71,1 por ciento en la última década, según datos del Ministerio del Interior que comparte Save the Children.

De entre todas las violencias, es la de género la que ha sufrido un aumento del 40% y tras ella, la violencia sexual es la segunda más preocupante, con un aumento del número de agresiones sexuales grupales. Es necesario destacar y poner sobre la mesa que el 14% de las víctimas son menores con discapacidad, que sufren sobre todo acoso escolar. Es importante recordar también que las mujeres con discapacidad padecen en mayor medida estas violencias, siendo el 40% de las mujeres con diversidad funcional quienes sufren violencia de género, según Inserta Empleo. Los datos bailan según la organización o institución consultada, pero en general son aterradores.

Y suma y sigue. Hoy, mientras desayunaba me encontraba con el escalofriante dato que aporta el hospital Clinic de Barcelona que hablan de una media de dos agresiones sexuales por día. Estos y otros datos de aumento de violencia machista entre los más jóvenes plantea la urgencia de analizar los motivos de la evolución hacia agresiones sexuales cada vez más violentas.

Lo que sí parece claro es que el acceso a la pornografía hegemónica machista y de contenidos violentos tiene lugar a edades cada vez más tempranas. Son datos preocupantes, ya que el consumo de estos contenidos por parte de personas jóvenes que no se han desarrollado madurativamente contribuye a construir prejuicios y estereotipos machistas.

Lo que consumen en redes dista mucho de comportamientos sexuales en los que el consentimiento esté en el centro, sino más bien imágenes de dominación y agresiones constantes a la mujer. Las familias deberían involucrarse más en los contenidos que consumen sus hijos o tener las herramientas para ello, y los poderes públicos deberían tomarse muy en serio esta deriva que cada vez está causando más víctimas y cada vez más jóvenes. Quizá no se trate tanto de prohibir el acceso a contenidos —aunque debería existir un control— sino de enseñar a discriminar la realidad de la ficción y eso es algo que se puede trabajar desde la educación sexual a edades tempranas. Estas enseñanzas desde pequeños ayudaría a reducir a la mitad los casos, pero también habría que extrapolarla a otras esferas, como el familiar y sanitario, según valoran desde Save The Children.


Madrid –

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