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Podemos convoca a la militancia

Acto de Podemos con la militancia

Ricardo Rubio / Europa Press

La única fuerza que desea la unión es Podemos, el resto prefieren la promoción de La Sexta

Alguien tendrá que explicarnos qué llevó a Garzón a abandonar a Podemos, con quien compartía 35 escaños y 5 ministerios, para pasarse a Sumar y repartir 4 escaños menos con 15 fuerzas quedándose incluso sin portavocía ni autonomía legislativa en el Congreso


La unidad de la izquierda no ha sido posible porque la única fuerza que lo pretende es Podemos. La prioridad de los demás es que Ferreras los promocione porque de eso dependen sus resultados electorales. Y para conseguirlo saben que la exigencia de la cadena, propiedad de los dueños de La Razón, es que ataquen y se desmarquen de Podemos.

Mónica García es conocida casi exclusivamente por salir en La Sexta. Tiene clarísimo que esa es su principal baza electoral y está dispuesta a lo que sea para mantenerla. El precio es que Más Madrid no puede denunciar, por ejemplo, los abusos de Florentino Pérez, mentor de Ferreras. Recientemente hemos conocido que Almeida va a regalar unos 500 millones de euros al Real Madrid con la cesión de terreno público junto a su estadio para que hagan negocio con él los próximos 40 años y Más Madrid calla. Ayuso va a gastar 68 millones de dinero público en remodelar las proximidades del Bernabeu mientras mantiene aulas en barracones y Mónica García y los suyos miran para otro lado.

Baldoví es un ejemplo similar. Al ser promocionado constantemente por Ferreras y por prensa untada por Juan Roig tampoco puede denunciar, por ejemplo, la especulación brutal de los precios de los alimentos llevada a cabo por Mercadona. Todos vimos como salió en su defensa cuando Podemos lo denunció.

Yolanda Díaz ha adoptado el mismo modelo. Su proyecto no tiene respaldo social ni una base de afiliados. Su único capital real es el apoyo de La Sexta.

La principal condición que les exige Ferreras para seguir contando con la promoción de la cadena es atacar a Podemos. Y todos lo tienen clarísimo. Eso está suponiendo un problema muy serio para los ciudadanos, porque ha provocado regalar a la ultraderecha las mayorías absolutas en Madrid y Valencia.

Pablo Iglesias dejó la vicepresidencia del gobierno para presentarse a la Comunidad de Madrid. Propuso a Más Madrid listas conjuntas para evitar el triunfo de Ayuso. Ofreció a Mónica García ser la líder y cabeza de lista. La respuesta de ésta fue directamente el insulto hacia el líder de Unidas Podemos: “Las mujeres estamos cansadas de hacer el trabajo sucio para que en los momentos históricos nos pidan que nos apartemos. Hemos demostrado con creces que sabemos frenar la ultraderecha sin que nadie nos tutele. Madrid no es una serie de Netflix, no podemos sumarle más frivolidad, ni más espectáculo ni más testosterona”. Resultado: triunfo incontestable de Ayuso.

Este 28M se produjo de nuevo el rechazo de Mónica García a listas conjuntas con Izquierda Unida y Podemos. Los votos de éstos se perdieron porque no llegaron al 5% y Ayuso y Almeida repitieron triunfo. De haberse presentado juntos las fuerzas progresistas Ayuso no habría conseguido mayoría absoluta y Almeida podría haber perdido la alcaldía.

La principal condición que les exige Ferreras para seguir contando con la promoción de la cadena es atacar a Podemos. Y todos lo tienen clarísimo. Eso está suponiendo un problema muy serio para los ciudadanos, porque ha provocado regalar a la ultraderecha las mayorías absolutas en Madrid y Valencia

Y en Valencia, lo mismo. El Compromís de Baldoví también se negó a listas conjuntas con Podemos y el resultado fue perder la comunidad y la alcaldía para regalarle la mayoría absoluta a PP y Vox.

A pesar de la tragedia y la pérdida de derechos que supone para madrileños y valencianos ser gobernados por la ultraderecha, tanto Mónica García como Baldoví se mostraron satisfechos de su estrategia y de sus resultados electorales demostrando que entre sus prioridades nunca ha estado frenar a PP y Vox.

Yolanda Díaz ha seguido un patrón similar. Desde el principio de su proyecto dejó a Podemos fuera del mismo. Ignacio Escolar confirmó que preferían que no se integraran en Sumar, lo que hubiera regalado el gobierno de España a la ultraderecha igual que en Madrid y Valencia. Si no ha sido así es por la responsabilidad de los dirigentes de Podemos, que decidieron entrar en Sumar a pesar de los desprecios, y de sus seguidores, que acudieron en masa a votar a partidos que les desagradaban como PSOE o Sumar para evitarlo.

Izquierda Unida ha sido la clave del desmembramiento del espacio. El hecho de que Garzón decidiera separarse de Podemos para unirse a Yolanda Díaz, Más Madrid y Compromís a un mes del 28M sentenció a Podemos dejándolo en minoría frente a los otros. Y sin margen de maniobra, porque no integrarse en Sumar daba el gobierno a PP y Vox.

En el acto de Magariños resultaba patético ver a los dirigentes del partido de Garzón aplaudir entusiasmados a Mónica García y Rita Maestre, quienes acababan de rechazar listas conjuntas con ellos en Madrid y que por lo tanto, no sólo eran sus rivales electorales, sino que los dejaban fuera de las instituciones porque era muy difícil que llegaran al 5% de representación.

Pablo Iglesias rescató a Izquierda Unida de la irrelevancia en 2016 cuando eran ya una fuerza residual con únicamente 2 diputados y una deuda inmensa y los llevó al gobierno. No es que no se lo hayan agradecido, es que no se lo perdonan.

Alguien tendrá que explicarnos qué llevó a Garzón a abandonar a Podemos, con quien compartía 35 escaños y 5 ministerios, para pasarse a Sumar y repartir 4 escaños menos con 15 fuerzas quedándose incluso sin portavocía ni autonomía legislativa en el Congreso, porque desde fuera resulta incomprensible.


Madrid –

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Editorial

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