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Manifestación en solidaridad del pueblo palestino en Puerta del Sol — Diego Radamés / Europa Press

No en nuestro nombre

Ante la pasividad de la mayoría de la comunidad internacional sobre las actuaciones en Gaza, necesitamos garantizar la paz y la seguridad de todas las personas sean de donde sean


En los últimos días me cuesta tremendamente entrar en las redes sociales y observar de lo que es capaz el humano si es que puede llamarse tal cosa. Entro e intento no ver los vídeos que nos llegan de la masacre que Israel está perpetrando sobre Gaza, después de que Hamás hiciera lo propio con personas en Israel. Este último ordenó a más de un millón de personas que abandonaran el norte de Gaza, para prepararse para una inminente ofensiva terrestre. Sus estrategas militares parecen estar planeando la despoblación y reocupación de al menos parte de una zona en la que viven alrededor de 2,3 millones de personas (casi la mitad de ellas niños) y la mayoría de ellas descendientes de personas expulsadas de sus hogares durante la guerra árabe-israelí de 1948. Sus deseos de impedir a la población palestina poder vivir en paz en su propia tierra quedaron plasmados por el general de división reservista, Giora Eiland, quien decía en un periódico israelí que “el Estado de Israel no tiene más remedio que convertir Gaza en un lugar en el que sea temporal o permanentemente imposible vivir”. Sus palabras se están convirtiendo en hechos ante la pasividad de la mayoría de la comunidad internacional, que calla y otorga en una de las opresiones más dolorosas que mi memoria alcanza a recordar. Tan solo Jeremy Corbyn en Reino Unido, Jean-Luc Melénchon en Francia y en España Ione Belarra hacen frente a la equidistancia de otros líderes europeos, como señala Laura Arroyo en este texto. Por suerte también, en grandes ciudades como Londres, Sydney, Roma, Barcelona o Madrid, la ciudadanía ha mostrado su apoyo a Palestina y su rechazo al ataque y genocidio israelí. Muchas hemos dicho que este genocidio no se lleve a cabo, no en nuestro nombre.

La despoblación de Gaza y la expulsión masiva de los palestinos de sus propios hogares es completamente inhumana y está produciendo una violación del derecho internacional. No es una evacuación, como han pretendido que creamos que sea, una evacuación se produce cuando alguien está en peligro y el objetivo es salvarle; es un paso mayor en la ocupación del territorio palestino y su genocidio usando la excusa de terminar con Hamás. Pero a Hamás no parece importarle tampoco las víctimas, sean cuales sean, por lo que el pueblo palestino parece irremediablemente abocado a vivir en un apartheid constante, en medio de la violencia y del caos y olvidado y abandonado por la mayoría de la comunidad internacional. En esta mal llamada evacuación, hay quienes aunque quisieran no podrían abandonar sus hogares por ser personas dependientes o tener discapacidad, así como los heridos que se encuentran en los hospitales, donde los mismos profesionales sanitarios han denunciado la imposibilidad de abandonar estos centros. También hemos podido saber cómo Israel ha bombardeado a palestinos que se dirigían hacia el sur de Gaza, tras esa presunta evacuación y como el ejército israelí ha atacado edificios de defensa civil, ambulancias y han impedido que pasara la ayuda humanitaria.

Debemos recordar que algo similar ocurriría tras la guerra de Irak cuando con la excusa de buscar armas de destrucción masiva se asesinó a más de un millón de personas

Estos ecos de la Nakba o catastrófe ocurrida en 1948 pueden ser sólo el comienzo de un conflicto mucho mayor. Si EE.UU. anima a Israel a seguir este camino genocida, y todo parece indicar que así sea, puede desenvocar un conflicto regional mucho más amplio con consecuencias aún imprevisibles. Debemos recordar que algo similar ocurriría tras la guerra de Irak cuando con la excusa de buscar armas de destrucción masiva se asesinó a más de un millón de personas y como tras esa infame matanza de civiles también tuvieron lugar atentados como los que vivimos en Madrid el 11M. Es fundamental y necesario que la comunidad internacional frene de inmediato esta tragedia, la ocupación de Israel a Gaza y que haya líderes internacionales que medien y paren de una vez este genocidio y limpieza étnica que lleva a cabo Israel. Todo el mundo sabe que si no se frena de inmediato esta guerra de Israel contra Palestina, Hamás y el terrorismo seguirán creciendo también. Parece que el mayor interesado de que exista Hamás, y lo podemos comprobar desde su propia creación, es Israel. Parece que Israel apuesta por que exista violencia y muerte y tener la excusa para atacar. Necesitamos garantizar la paz y la seguridad de todos los civiles, de todas las personas, sean del lugar que sean, tengan la raza o nacionalidad que tengan.

Especialmente ya es hora de que Estados Unidos deje de repetir palabras vacías sobre una solución de dos Estados mientras sigue proporcionando dinero, armas y apoyo diplomático a las acciones israelíes como lleva haciendo durante el último medio siglo. La única solución pasa por poner fin a la opresión de un pueblo sobre otro, al apartheid palestino y a garantizar derechos y seguridad de igual manera para ambos pueblos.


Madrid –

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