Javier Milei en su discurso de toma de posesión — Matias Chiofalo / Europa Press / ContactoPhoto

Una primera reflexión sobre la victoria de Milei en Argentina

Ese llamado al respeto, además, nos tiene que dar un tiempo para preguntarnos qué mal debemos haber hecho las cosas para que haya una multitud vivando un ajuste sobre el estado ¿no? Porque Mauricio Macri subió al poder mintiendo (pobreza cero, revolución de la alegría, etc.), pero Javier Milei fue muy claro


Planteo mesiánico y fundacional, análisis histórico gorila, diagnóstico con elementos reales —como la gravedad de la crisis social y educativa— pero totalmente sesgado para justificar shock, ajuste al Estado, privatizaciones y despidos; preanuncia duplicación de precios y más pobreza; en ese contexto, amenaza al que protesta y sus organizaciones, pero tiene palabras amistosas con «la casta», es decir los partidos políticos, la invita a traicionar sus convicciones y pasarse a sus filas.

Nosotros no, Javier Mieli. Sabemos de dónde venimos, sabemos a dónde vamos. No venimos de la vieja casta ni vamos a ir con la nueva.

De nosotros esperá una oposición política e ideológica frontal, intelectualmente honesta pero implacable en sus principios, desde este mismo instante. Nosotros vamos por una Argentina Humana, Justa y Soberana. La de San Martin y Bolívar, no la de Roca y los genocidas. La de los planes quinquenales, el voto femenino, los derechos del trabajo y el estatuto del Peón; la de YPF Nacional, Latinoamérica unida, las cooperativas, la integración urbana y la seguridad social. Planificación estratégica, autoridad política, comunidad organizada… y sí, el mercado, pero el mercado regulado, que sirve en lugar de mandar.

La estrategia reivindicativa-social le corresponderá a la nueva conducción de UTEP, las organizaciones barriales y los gremios, que siempre ha estado abierta al diálogo. Todo el movimiento organizado de los trabajadores argentinos ha actuado dentro de la ley y ha sufrido la violencia ilegal del estado y grupos parapoliciales… y aún así, demonizado y atacado, nunca le han torcido el brazo con amenazas y represión. Mal camino. En fin, cuando ellos y ellas me necesiten, ahí me van a ver, como uno más.

Esta etapa de profundas diferencias conceptuales, para que podamos convivir, tiene que estar signado por el respeto. Respetar al otro sí, pero también hacerse respetar.

Primero al valor superior de la paz y la diversidad democrática. Nunca la guerra entre nosotros y que el que viole esa ley de paz por odio político… sea de un palo o el otro, que las pague. Fratelli tutti. Esta es responsabilidad de todos, pero principalmente del presidente.

Luego, respetar la voluntad mayoritaria del pueblo que votó a Milei, pero también a la voluntad de otra enorme cantidad de argentinos que nos eligieron, a las representaciones sectoriales y sindicales electas por sus trabajadores y miembros, a los municipios, pueblos originarios y comunidades con sus representantes. A los dirigentes, comunicadores, artistas, referentes, militantes, personas de cualquier campo político, clase, etnia. Un mínimo de civilización.

En tercer lugar, respetar las ideologías que ganaron esta elección, pero hacer respetar los derechos económicos, sociales, culturales y humanos de todos, que tienen rango constitucional e incluso supraconstitucional por tratados internacionales, porque trascienden los deseos del poder ejecutivo circunstancial que dura cuatro breves años.

Ese llamado al respeto, además, nos tiene que dar un tiempo para preguntarnos qué mal debemos haber hecho las cosas para que haya una multitud vivando un ajuste sobre el estado ¿no? Porque Mauricio Macri subió al poder mintiendo (pobreza cero, revolución de la alegría, etc.), pero Javier Milei fue muy claro.


Madrid –

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