Yo para ser feliz quiero un tractor

Matute me preguntó esta semana sobre qué iba a escribir y no supe qué decirle. No he sido capaz de obsesionarme con nada en especial porque se nos acumula el trabajo. La estupidez está empezando a saltar por los aires


Carles (pronunciado Carlas) debería volver a Catalunya montado en un tractor. No en la parte de atrás ni en el maletero sino conduciendo.

Yolanda debería entrar en los despachos de Podemos en un tractor, o con un bulldozer. Si vas a cometer un delito al menos que se note.

A Yolanda no le gustó el dedo que la nombró sucesora pero a su dedo le ha cogido cariño. No sin mi dedo. Manda con manu militari en una coalición en la que dentro de poco no quedará ni el apuntador.

Carles es una piedra en el zapato de los fachas. Eso le pasa por ser facha pero no facha español. Si vas a ser facha tienes que ser facha español o Jordi Pujol.

¿Este hombre cuándo va a tirar de “las brancas”?

Pablo Hasel debería salir de la cárcel en un tractor. Y los compas de Altsasu.

Sumar es lo contrario de Mimar. Si te quieren te harán llorar y si no… te harán un butrón.

Sumar parece estar en manos de la Señora Wilkes, la prota de Misery.

Lo mismo te rompe la falange de un dedo (sí, he dicho falange) que te planta una cabeza de caballo en tu cama en forma de embajada en la Cochinchina. Aunque no cuele.

Esta semana me han soplado que en un chat de Telegram con 300 mujeres (algunas muy conocidas) han salido los nombres de hombres que violan y abusan de manera constante. Los nombres dejarían al #MeToo a la altura del betún. Están entre nosotros, se jactan de ser feministas.

Denunciar no es nada fácil, sacarlo a la luz es arriesgarte a que te pase por encima un tractor de incomprensión general y zozobra grupal, de esos que te parten el alma. Para mearse de miedo: #MeMeoToo. Queda tanto por sembrar, por recoger… o no. Tierra quemada.

Pero ya sabéis, estamos en el país de meterlo todo bajo la alfombra. Como metieron a Franco en el Pardo, enrollado en una alfombra persa, para operarle de urgencia en el quirófano del veterinario. No era su equipo médico habitual. Ni de coña.

Casi muere antes de tiempo. Qué cosas.

Las alfombras es lo que tienen. Ácaros, pelusas, rencores, verdades como puños, silencio.

Luego viene la tía Yolanda con las rebajas, con la vaporetta, y te deja el despacho como los chorros del oro. En Argentina dirían “choros”.

Eternamente Yolanda, que diría Vallín.

Pasar por la esquina de Ferraz y Marqués de Urquijo (Madrid) cualquier día de la semana es volver a los tiempos de La Letra Escarlata, El Pájaro Espino o Crónicas de un pueblo.

Las polillas se pueden contar por miles, hay más polillas que personas rezando no sé qué mierda en latín (supongo que es el dichoso rosario, el de tu madre, que es la mía).

Allí si que metía yo un tractor lleno de constituciones españolas (la del 31 especialmente) y resoluciones de la ONU incumplidas.

Estaría bien llenar esa esquina con los sonidos de los represaliados del franquismo, los últimos gritos antes de ser puto lanzados a la fosa, antes del tiro de gracia.

No dirían “hijos de fruta”, os lo aseguro.

Los cayetaners le han cogido gusto a la calle. Dejan al servicio en casa y cuentan los pasos en un Apple Watch 15 antes de llegar a Ferraz a pasear a la muñeca hinchable.

Antes los contaba el servicio.

—¿Paquita cuántos pasos llevo?

¡Cómo está el servicio!

Resulta que el sábado 17 de este mes hay una mani pro Palestina convocada por el PSOE y a la que se ha sumado IU.

Cualquier día convocan una mani por la autodeterminación del Sáhara Occidental, para salirnos de la OTAN o para escapar de IKEA.

No se les cae la cara de vergüenza. No vale todo por Palestina. Una vela a Netanyahu, otra a Abbas y otra al pueblo que lucha por su dignidad, ¡no!

Habría que entrar con un tractor en el Palacio de la Zarzuela, en el pudridero del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y hasta en Cuelgamuros (antiguo Valle de sus caídos, en fuera de juego).

Faltan tractores para entrar donde realmente hay que entrar. Como Pedro por su casa, que no es la nuestra. Ay Moncloa, qué lejos nos queda.

Úrsula vete ya. Con Von der Leyen no.

El tractor de Aitor. El vertedero de Zaldibar.

A los compañeros africanos que recogen la fresa bajo un mar de plástico no les han regalado un tractor por Reyes. Ni siquiera el rey Baltasar pintado con un rotulador Carioca se ha enrollado.

Algunos fueron incluso a recoger pellets a Galicia, pero en bus.

Hay tractores que corren más que mi destartalado utilitario. El tractor es el nuevo Dogde Dart.

Carrero Blanco iría a misa en tractor. Un John Deere de la serie 9.

Pon un tractor en tu vida.

Esta mañana un señor con sombrero y bigote (por ese orden) ha entrado en la frutería de mi barrio y ha pedido “unas judías que no sean de Marruecos”.

Yo he entendido “judíos”, imaginaos dónde tengo la cabeza.

La dueña del local ha explicado que ella solo tiene producto nacional.

Habían pasado ya los nacionales.

Yo he pensado en las judías de Toledo, de la diáspora. Judías que se llevaron las llaves de casa a Salónica. Habas sefardíes. Fabada del Mar Egeo.

¿Cómo es una judía de Marruecos?

¿Lleva Chilaba? ¿Invade países que no son suyos y planta millones de minas antipersona y construye un muro para aislar a los que echó?

¿La judía de Marruecos curra de sol a sol para que un cayetaner en un tractor le diga “vuélvete a tu país mora de mierda”?

Ay las Leyes de Mendel. Cuánto imbécil por metro cuadrado, con sombrero o sin sombrero, con bigote o sin bigote. Y hasta con labio leporino. Estamos trabajando en ello.

A mi me gustaría ir a la frutería y pedir judías anarquistas, judías republicanas, judías referéndum de autodeterminación, judías Andreu Nin, judías de Gaza, de la Gaza liberada. Judías anti-sionistas. Garrofó del bueno.

Judías reunidas Geyper. No sé. Que baje el dios de los tractores y lo vea.

En la fábrica Ferraz de Caballos de Troya se están planteando devolver el dinero del último modelo. No saben si es el catalizador, la junta de la trócola o que la yegua de Troya les ha salido más papista que el Papa.

No puedes ser más facha que los que te fabricaron. Con Rivera no, contigo tampoco. A este paso Pedro Sánchez va a terminar llamando a Monedero para que sea su nuevo socio.

San Juan Carlos del Frente Amplio y la Mira Estrecha.

Le pone una vela a Maduro y otra a Hernández Mancha.

Oskar Matute me preguntó esta semana sobre qué iba a escribir y no supe qué decirle.

No he sido capaz de obsesionarme con nada en especial porque se nos acumula el trabajo. La estupidez está empezando a saltar por los aires. Giras la esquina y hay un idiota diciendo que Ayuso mola porque está buena, que lo del precio del aceite de oliva es culpa de Ascaso, Durruti y García Oliver.

Hay una historia dentro de una caja de Podemos con la que se ha tropezado un diputado de UPN en un pasillo del Congreso y que contiene el brazo incorrupto de Carolina Bescansa. Hay una historia dentro del almidonado de la camisa que cubre el pecho palomo de Abascal (me salía poner José Abascal, pero es una calle, que se calle).

Hay una historia dentro del bigote fumanchú del diputado Txema Guijarro. ¿Alguien sabe que ha hecho este hombre por los ciudadanos, además del alcantarillado, los acueductos, el vidrio soplado y las traiciones?

Hay una historia dentro de la sonrisa de Pablo Bustinduy. Dan ganas de mandar a un comando del GRAPO (aunque tengan 80 años) y lo saquen de ahí. Se merece una vida mejor.

Para los que me preguntan cada día si Urtasun sigue durmiendo con su traje… les diré que sí.

El traje nuestro de cada día dánosle hoy.

Para mis amigas trans que no entienden lo de Duval (con uve) y quieren que le pase un tractor por encima les diré que esa no es la actitud.

Que bastante tiene la pobre con trabajar en la cloaca y saber (que lo sabe) que cuando Ferri la haya amortizado le pegará la patada de Charlot, a ella y al otro.

Ferri es así. Lleva toda la vida subido a un tractor, en primera (marcha), siempre a punto de gripar el motor. La voz de su amo. Arrasando que es gerundio.

Me le imagino con su tractor en las Islas Granadinas.

Pero los que sirven cabezas de caballo a domicilio todavía no lo han amortizado. Es uno más en una cadena de transmisión marca AYBA (Atado y bien atado).

Ahora juega al baloncesto con MAR.

Régimen del 78 que estás en los cielos por asaltar.

No tengo más que decir. Ya está Oskar, ya lo tienes.

No he hablado de Euskal Herria ni de sus trabajadores y trabajadoras yendo a pie (sin tractor) a Mercadona, a poner las peras al cuarto, como en Novecento.

Ese es mi oasis vasco. Que es el tuyo.

Yo para ser feliz quiero un tractor.

Y en el GPS buscar: El Pardo, Mingorrubio, Pazo de Meirás, Suiza, Panamá, Casa de Albares, Casa de Marlaska, Valla de Melilla, Invernaderos de Huelva, Cuartel de Intxaurrondo…

Aunque yo me iría a Macondo, a pie.


Madrid –

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