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Francesca Albanese — Consejo de Derechos Humanos de la ONU / Sérine Meradji

Anatomía de un genocidio

La pregunta es si el hegemón norteamericano y sus perritos falderos europeos van a hacer algo para detener a Israel o si van a pasar a la historia como cómplices de uno de los mayores horrores del siglo XXI. De momento, ya tienen más de 10.000 niños asesinados en su conciencia


El título de este editorial es también el título del informe que presentó el pasado martes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese.

Después de que Israel haya asesinado al menos al 1,6% de la población palestina y herido al menos a otro 3,7% —la mayoría de ellos, mujeres y niños—, después de que el ejército sionista haya lanzado casi 25 millones de kilos de explosivos —el equivalente a dos bombas nucleares— en una zona más pequeña que el municipio de Madrid, después de que hayan destruido casi un 80% de las instalaciones sanitarias, más del 60% de los hogares y todas las universidades de la Franja de Gaza, ni Ursula von der Leyen, ni Josep Borrell, ni Pedro Sánchez, ni ningún jefe de gobierno europeo han pronunciado todavía la palabra «genocidio». Es más, aquí en España, Sumar y el PSOE organizaron específicamente una manifestación al margen de la comunidad palestina para poder eliminar la palabra «genocidio» del lema y que así pudiesen asistir ministros socialistas.

Aunque es evidente a los ojos de todo el mundo que Israel está llevando a cabo el asesinato masivo de seres humanos en clave de limpieza étnica más pavoroso del siglo XXI, aunque la Corte Internacional de Justicia ha dictaminado —como consecuencia de la demanda de Sudáfrica— que existen indicios más que suficientes de que se está produciendo un genocidio en la Franja de Gaza, aunque la Relatora Especial de la ONU haya titulado su último informe nada menos que «Anatomía de un genocidio», los supuestos líderes del mundo libre —o del «jardín europeo», como diría Josep Borrell— no solamente no se atreven a pronunciar la palabra, sino que además siguen financiando la matanza industrial de palestinos como si aquí no pasase nada. En España, acabamos de firmar un contrato para comprar armamento a Israel por más de 207 millones de euros. En Estados Unidos, Biden ha presentado un presupuesto para el año 2025 en el que avanza que cancelará la financiación de la UNRWA y continuará con su compromiso de entregar 3,3 mil millones de dólares anuales a Israel para financiar sus infraestructuras militares.

Ni Sánchez ni Biden se atreven a llamar «genocidio» al genocidio y los dos siguen entregando dinero y armas a los asesinos

En España, Pedro Sánchez dice que va a reconocer el Estado palestino —algo que lleva prometiendo desde 2015 y nunca ha hecho— y, en Estados Unidos, Biden da orden de no bloquear una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo un alto el fuego —aunque rápidamente la Casa Blanca dice a los medios que eso no es vinculante— y la prensa te cuenta que «la relación entre Biden y Netanyahu está muy tensa», pero ni Sánchez ni Biden se atreven a llamar «genocidio» al genocidio y los dos siguen entregando dinero y armas a los asesinos.

Las pruebas que ha presentado Francesca Albanese son concluyentes, la argumentación jurídica de su informe es inexpugnable y las conclusiones son aterradoras: el Estado de Israel está perpetrando uno de los genocidios más atroces de la historia reciente de la humanidad y Estados Unidos y los países europeos no solamente no han hecho absolutamente nada para detenerlo sino que, además, siguen apoyando económica y militarmente a los genocidas.

Por eso, la pregunta no es ya si estamos o no ante un genocidio. Cualquier persona con un mínimo de decencia sabe que eso ha sido contestado ya hace mucho tiempo. La verdadera pregunta que todo el mundo se tiene que hacer es si el hegemón norteamericano y sus perritos falderos europeos van a dar un giro de timón y van a empezar de una vez a hacer algo para detener a Israel o si van a pasar a la historia como cómplices de uno de los mayores horrores del siglo XXI. De momento, ya tienen más de 10.000 niños asesinados en su conciencia.


Aquí puedes leer el informe completo de la Relatora Especial:


Madrid –

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