Reunión del Consejo de Seguridad de la ONU — Loey Felipe / UN Photo / Xinhua News / ContactoPhoto

EEUU avala el genocidio en Gaza

La potencia norteamericana sigue siendo el aliado preferente de la Unión Europea —y, en particular, de España— a la vez que avala y facilita el más brutal exterminio de seres humanos de nuestra época


En dos meses, el ejército de Israel ha asesinado aproximadamente a 17.500 civiles palestinos, la gran mayoría mujeres y niños. En veintidos meses, el ejército de Rusia ha asesinado aproximadamente a 10.000 civiles ucranianos. Por tanto, en términos absolutos, Netanyahu está asesinando civiles a un ritmo alrededor de 20 veces más rápido que Putin. Sin embargo, si tenemos en cuenta que la población de Ucrania es aproximadamente 20 veces mayor que la población de la Franja de Gaza. El asesinato israelí de civiles se está produciendo, en términos relativos a la población, a un ritmo 400 veces más rápido que el perpetrado por el ejército ruso. Si tenemos en cuenta además, que la inmensa mayoría de la población de Gaza se ha visto forzada a desplazarse de sus hogares, que prácticamente la mitad de los edificios de la Franja han sido alcanzados por los bombardeos, que ya muy pocos hospitales quedan en pie y los que aún funcionan lo hacen bajo el fuego constante de francotiradores o que se ha cortado el suministro de electricidad, de agua, de combustible y de alimentos a una población de aproximadamente 2 millones de personas, si añadimos todo esto al ritmo tenebroso y salvaje de la matanza, podemos afirmar de forma objetiva que estamos ante un genocidio; que estamos ante la mayor comisión de crímenes de lesa humanidad del siglo XXI.

Por ello, no es sino normal que el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, invocase el pasado miércoles el artículo 99 de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas por primera vez desde 1989. Dicho artículo, permite al Secretario General llamar la atención del Consejo de Seguridad de la ONU sobre «cualquier asunto que, a su juicio, pueda amenazar el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales». El Consejo de Seguridad es un órgano creado en 1945 como consecuencia de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y es de los pocos órganos de la ONU que tienen la capacidad de emitir resoluciones vinculantes que tienen que ser obedecidas por los países miembro. Sin embargo, cualquier resolución, puede ser vetada por cualquiera de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad: en estos momentos, Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, la Federación Rusa y China. A pesar de los continuos llamamientos a la ampliación de este conjunto de miembros permanentes que, de forma palmaria, no incluye a ningún país del hemisferio sur —ni de África, ni de Sudamérica, ni de Oceanía— y tampoco a ningún representante del mundo islámico, la lista de los cinco países se mantiene inalterada prácticamente desde su creación, y la capacidad de veto de los EEUU siempre ha contribuido a que el gigante norteamericano y sus aliados puedan llevar a cabo cualquier acción militar imperialista de forma unilateral y con total impunidad.

A pesar del golpe encima de la mesa de Antonio Guterres, que le ha valido la acusación por parte del Estado genocida de Israel de ser «un peligro para la paz mundial», el funcionamiento del Consejo de Seguridad no ha sido esta vez diferente a las anteriores

A pesar del golpe encima de la mesa de Antonio Guterres, que le ha valido la acusación por parte del Estado genocida de Israel de ser «un peligro para la paz mundial», el funcionamiento del Consejo de Seguridad no ha sido esta vez diferente a las anteriores y no solamente hemos asistido al veto por parte de Estados Unidos de una resolución que pretendía un alto el fuego en la Franja de Gaza, sino que además el Reino Unido de Rishi Sunak se ha descolgado también con una abstención que no sirve para activar un veto —que de todas maneras ya se había producido, porque solamente hace falta que un miembro permanente se oponga—, pero sí explicita una clara posición política por parte de los británicos.

A estas alturas y después de conocer el conjunto de la humanidad lo que hizo Estados Unidos de forma directa en Vietnam, en Afganistán o en Irak, así como su apoyo indirecto a numerosos golpes de estado militares en innumerables países del mundo, su veto a la resolución de Guterres no sorprende en absoluto. Lo que si sorprende un poco más es que la potencia norteamericana siga siendo el aliado preferente de la Unión Europea —y, en particular, de España— a la vez que avala y facilita el más brutal exterminio de seres humanos de nuestra época.


Madrid –

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