Pedro Sánchez con Benjamín Netanyahu en Jerusalén — Moncloa / Pool

El gobierno de Sánchez compra 1.680 misiles a Israel

Según El Salto, el mismo día en el que Sánchez se mostraba verbalmente contundente con Netanyahu trascendía que Defensa ultima la compra de 1.680 misiles Spike LR2 por casi 290 millones de euros a una filial de la empresa israelí de armamento Rafael Advanced Defense Systems


El ejército de Israel ya ha asesinado a alrededor de 15.000 civiles palestinos, más de 6.000 de ellos niños. Teniendo en cuenta el tamaño poblacional relativo de la Franja de Gaza y Ucrania, esto supone que Netanyahu está asesinando civiles a un ritmo 400 veces superior que Putin. Si a esto añadimos el bombardeo de hospitales, de escuelas, de campos de refugiados y de convoyes humanitarios, así como el corte de los suministros de agua, energía, combustible y alimentos, es obvio para cualquier observador imparcial que estamos ante la comisión de delitos de lesa humanidad en la forma de un genocidio sistemático y planificado.

En este contexto, el pasado jueves, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, llegaba a Jerusalén para estrechar la mano del principal responsable de estas acciones. En la reunión que mantuvieron ambos, Sánchez le dijo a su homólogo israelí con los micrófonos abiertos y las cámaras encendidas las siguientes palabras: «El mundo entero está impresionado por las imágenes que vemos a diario de Gaza. El número de palestinos muertos es realmente insoportable.» Palabras que repetiría, junto al primer ministro belga, al día siguiente, en el paso fronterizo de Rafah entre Egipto y Gaza. Previamente a su reunión con Netanyahu el jueves, Sánchez había visitado uno de los kibutz donde Hamás asesinó y secuestró a civiles israelíes el 7 de octubre y había llevado a cabo la preceptiva condena al terrorismo in situ, también con luz y taquígrafos y rodeado de periodistas.

Con posterioridad a estos hechos, el ministerio de Exteriores de Israel convocaba de forma urgente a la embajadora española en el país y acusaba a Sánchez de «apoyar el terrorismo»; a lo que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, respondió que se trataba de acusaciones «falsas» e «impresentables». Por su parte, Hamás emitía un comunicado el pasado sábado agradeciendo la «postura clara y audaz» del presidente español.

Las reacciones políticas en España ante estos hechos fueron inmediatas, vehementes y muy distintas según el partido. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, fue de las primeras en hacer referencia al viaje y se mostró muy crítica con el hecho de que Sánchez acudiese a Israel para «equiparar a su Estado, potencia ocupante que perpetra un genocidio, con las víctimas del pueblo palestino», rechazó que el presidente español se quedase en las palabras en vez de promover acciones concretas contra Netanyahu —como llevarlo a la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, romper las relaciones diplomáticas con Israel, establecer sanciones económicas contra su cúpula o implementar de forma inmediata un embargo de armas— y señaló que el efecto final del viaje pudiera ser su blanqueamiento. Por su parte, Yolanda Díaz y el resto de ministros de Sumar guardaron completo silencio sobre el tema, el PSOE —por supuesto— sacó pecho de la «valentía» demostrada, a su juicio, por su secretario general, el PP lo acusó de «crear una crisis diplomática» y VOX censuró que trate de dar «lecciones» a Israel, habiendo conseguido el poder, en opinión del partido ultraderechista, «comprando el voto de los amigos de Hamás».

La progresía mediática tampoco sorprendió a nadie, elogiando de forma unánime al presidente del Gobierno

También fueron elocuentes y reveladoras las reacciones de los diferentes actores mediáticos. La derecha mediática, como siempre ocurre, fue un paso más allá que sus brazos políticos, con OKdiario acusando a Sánchez de «hacer mimos a Hamás», Pedro J afirmando desde su digital El Español que ha «ofendido» a Netanyahu o el periódico del Grupo Planeta, La Razón, acusándole de abrir una crisis «insólita y gratuita», proferir «palabras hostiles contra el estado hebreo» y «alentar las posiciones de Hamás». La progresía mediática tampoco sorprendió a nadie, elogiando de forma unánime al presidente del Gobierno. «Muestra ante Netanyahu una contundencia poco usual pero totalmente justificada» afirmaba el mismo viernes un editorial de El País. «La [declaración] más osada y valiente de cuantos se han pronunciado ante Bibi Netanyahu en visita oficial a Israel» o «Pedro Sánchez se convierte en vanguardia internacional de derechos humanos» escribía ayer domingo el tertuliano habitual de Antonio García Ferreras, Antonio Maestre, en el digital de Ignacio Escolar, eldiario.es, aprovechando para llamar a Podemos «tontos útiles de Netanyahu». Que sepamos, solamente Diario Red en todo el panorama mediático se atrevió a publicar un editorial titulado «Sánchez lava la imagen de Netanyahu».

Ayer conocíamos, a través de un excelente artículo de investigación de Pablo Elorduy en El Salto, un nuevo dato que puede servir al lector o lectora para decidir cuál de las anteriores posiciones políticas es más ajustada a la realidad; para decidir, en definitiva, cuál es el nivel de «valentía» de Pedro Sánchez frente al Estado responsable del peor exterminio de civiles en lo que llevamos de siglo XXI. Como recoge Elorduy, el mismo día en el que Sánchez se mostraba verbalmente contundente en el paso fronterizo de Rafah, «trascendía que el Ministerio de Defensa ultima el contrato de 1.680 misiles Spike LR2 por casi 290 millones de euros con la empresa Pap Tecnos», una compañía que es filial de la empresa israelí de armamento Rafael Advanced Defense Systems, fabricante original de los Spike LR2. Los misiles que el gobierno de Sánchez estaba comprando a Israel el mismo día que la progresía mediática lo elogiaba por su «valentía» ante Netanyahu y la «nueva izquierda» callaba son los mismos —señala Elorduy— que son «utilizados por las unidades de élite en la campaña de exterminio iniciada por las Fuerzas de Defensa de Israel desde el pasado 7 de octubre» y «son puestos en el escaparate para los principales ejércitos del mundo con el reclamo de que han sido ‘testados en combate’», siendo esta una ‘ventaja competitiva’ de muchas de las armas que Israel vende a diferentes países del mundo: que han sido ‘probadas sobre el terreno’. Es decir, que se ha demostrado su eficacia en situaciones reales; situaciones reales de asesinato de palestinos, en este caso.

«No me he mojado en la última polémica porque tenía dudas sobre hasta qué punto Sánchez ha plantado cara a Israel. Ayer, escribiendo este artículo, supe que, el mismo viernes, España ha cerrado un acuerdo millonario para comprar misiles a una filial israelí. Business as usual», escribía ayer domingo Pablo Elorduy en X. Aunque sean muy pocas, es de agradecer y es vital que todavía haya algunas voces valientes en el periodismo que no caigan en la hipocresía y se atrevan a decir la verdad. No es exagerado afirmar que, junto con las pocas voces valientes que todavía quedan en la política, son las únicas pequeñas luces que nos alejan de la barbarie.


Madrid –

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