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Emmanuel Macron, Olaf Scholz y Donald Tusk, Berlín, marzo 2024 —  Bernd Elmenthaler / Zuma Press / ContactoPhoto

La reunión de emergencia en Berlín termina en consenso sobre la compra de armas entre Francia, Alemania y Polonia

Scholz, Macron y Tusk anuncian tras su encuentro del viernes un aumento de la compra de armas en el mercado mundial para ayudar a Ucrania


Era previsible, pero debía escenificarse: el canciller alemán, el presidente de Francia y el Primer Ministro de Polonia han anunciado tras su reunión tripartita en Berlín que aumentarán la compra de armas internacional para respaldar a Kiev.

Scholz, Macron y Tusk celebraban la reunión tras otra semana donde los tambores de guerra han sonado de fondo en la Unión Europea. Por un lado, Macron, en plena campaña electoral, insistía en la televisión gala sobre la importancia de estar preparados para una guerra con Rusia. Por su parte, la ministra alemana de educación hacía lo propio con unas declaraciones sobre educar a la infancia germana en formación militar. Stark-Watzinger declaró que «la sociedad al completo debe estar prepara para las crisis, desde una pandemia o un desastre natural, hasta una guerra». La ministra también demandó la necesidad de una relación «relajada» entre los y las escolares alemanes y las Fuerzas Armadas y sugirió que los mandos militares visitaran las escuelas del país para explicar lo que el Bundeswher hace por la seguridad nacional.

Donald Tusk —cuya «democracia» mantiene secuestrado al periodista español Pablo González, otra víctima colateral de esta guerra— ha resaltado que Alemania, Polonia y Francia —que forman parte del llamado Triángulo de Weimar, creado en 1991— hablan «con una sola voz», insistiendo en el mismo relato que Macron sobre el riesgo que corre la seguridad del continente europeo.

La nueva coalición tripartita para suministrar misiles de largo alcance a Kiev lo hará bajo el formato ‘Ramstein’, ampliando la producción de equipo militar en cooperación con los socios. «Haremos todo lo posible para garantizar que Rusia no pueda ganar esta guerra», ha subrayado Macron, que continúa coqueteando con la idea de que los aliados envíen tropas a Ucrania pese a que fuera algo descartado hace pocas semanas en el seno de la OTAN.

Mientras tanto, Kiev insiste en sus exigencias habituales a Europa, molestos por que el canciller alemán reiterase su negativa a enviar misiles de largo alcance Taurus. El envío de este sistema de misiles implicarían un entrenamiento intensivo de las fuerzas ucranianas por parte de Alemania dada la letalidad y el alcance de éstos, lo que se podría interpretar como una entrada más directa de Berlín en la guerra. Sin embargo, ya existen precedentes de sobra sobre entrenamientos y capacitación al ejército ucraniano —incluidas sus divisiones más violentas y provenientes de escuadrones paramilitares de extrema derecha— para el uso de tecnologías militares en suelo europeo, también en España.

La ministra alemana de educación hacía lo propio con unas declaraciones sobre educar a la infancia germana en formación militar. Stark-Watzinger declaró que «la sociedad al completo debe estar prepara para las crisis, desde una pandemia o un desastre natural, hasta una guerra».

La cuestión de la munición se presenta como clave en este escenario de guerra: tal y como afirma la experta en el conflicto Nahia Sanzo «la importancia de la artillería y el fracaso occidental en su intento de destruir la capacidad de producción rusa, especialmente centrada en el aspecto artillero, han provocado el actual nerviosismo europeo y norteamericano por la supuesta escasez de proyectiles que sufre Ucrania, una situación que puede cronificarse en caso de que Washington y Bruselas no logren movilizar su industria militar.»


Madrid –

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Editorial

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