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Pancarta con la Ministra de Asuntos Exteriores del partido verde retratada como «feminista y jefa» que «mata por dinero», retirada por la policía de una manifestación feminista antiimperialista el 8 de marzo en Berlín

Los verdes alemanes son ya el partido más belicista

Los votantes del otrora partido pacifista son los más fervientes precursores de los envíos de armas a zonas en conflicto, mientras políticos históricos como Joschka Fischer abogan por la vuelta a la mili obligatoria y piden armas nucleares para Europa


Cuando la política alemana Sahra Wagenknecht llamaba en octubre de 2022 al partido verde Die Grünen «el partido más peligroso» con representación en el Bundestag, la indignación de sus todavía camaradas de Die Linke no se hizo esperar. El por entonces jefe del grupo parlamentario, Dietmar Bartsch, le espetó a la prensa: «El partido más peligroso es y sigue siendo la Alternativa por Alemania». Wagenknecht, en su juego de sutilezas cada vez más burdas, con guiños a los votantes ultra que quiere rescatar para un supuesto centro liderado por ella, explicaba que su afirmación se basaba en el hecho de que la AfD no forma parte del gobierno y por, muy peligrosas que sean sus ideas, no las puede poner en práctica… a diferencia del partido verde.

Lo cierto es que los políticos verdes no se afanan mucho por desmentir dicha acusación. Muy al contrario, «el partido que antaño fuera el brazo parlamentario del movimiento por la paz es hoy el defensor de los intereses de la industria armamentística en el Bundestag», según constata el periodista Matthias Rude en su librito «Los verdes: del partido-protesta al partido de la guerra». Y es que las mayores barbaridades que se han dicho en Alemania desde que Rusia comenzó la guerra a la que ha llamado «operación especial», fueron dichas por los verdes, que parecen empujar al gobierno a participar en el conflicto como si de un activismo se tratara. Las frases de la Ministra de Exteriores Annalena Baerbock, al asegurar que «estamos librando una guerra contra Rusia» o que quiere «arruinar a Rusia» con las sanciones, han pasado a la historia reciente como ejemplos peligrosos de infamia bélica. Y es que nunca se sabe qué nos depara el futuro en lo que respecta a la Realpolitik.

El exministro de exteriores del partido verde Joschka Fischer aseguraba el jueves que se sorprendía de sí mismo, de cómo había pasado de ser un joven pacifista en los 60 a lo que es hoy: «No pensé que yo, Joschka Fischer, algún día diría tales cosas en público», aseguró el jueves pasado en un podio en el festival lit.Cologne. Tal vez es que las pensaba en privado. Es posible que Fischer se descubriese a sí mismo en traición a sus propios ideales, al asegurar que «el camino más corto» para conseguir una disuasión militar europea sería la extensión de los arsenales nucleares de Francia y Gran Bretaña a toda Europa. Dicha «sorpresa» también era pose sino mentira, ya que lleva con esta cantinela desde diciembre. Die Grüne se nutrió en buena parte de las protestas contra la guerra de Vietnam y del movimiento contra la energía atómica..

Portada del libro «Los verdes: del partido-protesta al partido de la guerra», del periodista Matthias Rude

Y ¿Qué dicen al respecto los políticos de otros partidos que están a favor de armar a Ucrania en su lucha contra la potencia nuclear rusa? El jefe de la oposición, líder del partido socialdemócrata CDU, Friedrich Merz, se ha mostrado a favor de una discusión al respecto, pero no va tan lejos como Fischer. El experto en defensa de dicho partido, que hace dos semanas llegó a proponer admitir a Ucrania en la OTAN, aunque se encuentre en estado de guerra, Roderich Kiesewetter, cree que las armas nucleares para Europa son una opción «poco realista». La aguerrida jefa de la Comisión de Defensa Marie-Agnes Strack-Zimmermann del partido liberal FDP, que también es miembro del lobby de la industria de defensa «Círculo de Apoyo del Ejército Alemán», está en contra de dicha idea, como explicó en la radio Deutschlandfunk a mediados de febrero. Fischer, co-responsable de llevar al ejército alemán a su primera guerra en suelo europeo tras la Segunda Guerra Mundial, no se anda con mamandurrias. El político y veterano ha explicado a Die Zeit en una entrevista a principios de marzo que su posición en contra del servicio militar obligatorio en el pasado fue «un error», enviando así un mensaje directo a su partido. Los Verdes y el partido liberal FDP rechazan hasta ahora el servicio militar obligatorio y abogan por un servicio militar «voluntario». Sin embargo, no tienen objeciones en reeducar a los jóvenes en escuelas e institutos al respecto con la visita de oficiales, y la Ministra de Educación del partido liberal aseguró esta semana incluso: «Hay que preparar a los jóvenes para situaciones de guerra». Mientras tanto, critican que en Rusia se adoctrine a los jóvenes para ir a la guerra.

Propaganda electoral del partido Die Grünen para las elecciones de 2021 con el lema ‘No a los envíos de armas o material bélico a zonas en guerra’

Los votantes verdes, los únicos a favor de enviar misiles Taurus

Nadie ni nada obligaba al partido verde Die Grüne en 2021 a elaborar una propaganda electoral para las elecciones de 2021 semejante: «abogamos por la prohibición de la exportación de armas y productos militares a dictaduras, regímenes que desprecian los derechos humanos y zonas de guerra». El partido prometía presentar «una ley de control de exportación de armas». Con dicho reclamo pretendían cazar a los electores menos avezados en historia reciente, pero con sensibilidad pacifista. La invasión de Ucrania dió a dicho discurso un giro de 180 grados y, para sorpresa de nadie, los mismos electores que habían llevado a Die Grüne a ser la tercera fuerza parlamentaria, continuaron con su apoyo a las decisiones tomadas por los líderes de dicha formación. Una de las explicaciones que se han propuesto para este fenómeno es la rusofobia derivada del hecho de que la tradición del marxismo maoísta en los verdes es más acentuada. En la práctica, la guerra de Ucrania se ha convertido para ellos en una cruzada épica, miope con la corrupción y las tendencias neonazis en Ucrania.

La entrega a Ucrania para su defensa contra Rusia de los misiles de crucero tipo Taurus ocupa desde hace semanas los debates e informativos. El canciller Olaf Scholz se niega a entregarlos y ya son dos las veces, la última esta semana pasada, que se votaba en el Bundestag en contra. Como han explicado expertos y como se deduce del audio aparecido con militares alemanes que discuten el escenario de ayudar a Ucrania a atacar suelo ruso con dichas armas, la participación de soldados alemanes sería necesaria si se quiere que su uso tenga lugar en las próximas semanas y no haya que esperar meses hasta que los propios soldados ucranianos sepan utilizarlos. Además, como se filtró el jueves de una reunión del Consejo de Defensa, para su uso son necesarios equipos de procesamiento de datos que Alemania necesita para su propia defensa. Filtración por la cual Strack-Zimmermann ha anunciado que ha interpuesto una denuncia ante la fiscalía.

Y es que esa información afecta a la percepción social de cómo de peligrosa es la participación del país en el conflicto ruso-ucraniano. Según una encuesta del instituto YouGov, encargada por la agencia de noticias alemana DPA, solo el 28% de los encuestados están a favor de entregar los misiles, que tienen un alcance de hasta 500 kilómetros y que pueden ser usados por Ucrania para atacar la capital rusa, Moscú. Un 58% de los alemanes están en contra de dichos envíos de Taurus y el 31% de cualquier colaboración en materia militar. En febrero, el 34% de los encuestados estaba a favor de mandar Taurus, por lo que la tendencia en la sociedad es a la baja. Por partidos, el 49% de los votantes cristianodemócratas está en contra, así como el 54% de los liberales, mientras que los electores del partido verde Die Grüne son los únicos que presentan una mayoría a favor con el 48%. Asimismo, el 72% de los alemanes rechaza la propuesta alocada de Emmanuel Macron de enviar tropas a Ucrania.

‘Feminismo imperialista’ en la política exterior

El pasado 8 de marzo, una manifestación internacionalista y anti-imperialista recorría las calles de Berlín. En ella, un grupo de activistas portaba una pancarta con el lema «Feministas y mujeres en el poder: ¡matamos por dinero!», acompañada de la foto de cuatro políticas alemanas de los partidos socialdemócrata, cristianodemócrata, liberal y también del partido verde, incluida la Ministra de Exteriores Annalena Baerbock. La policía retiró dicha pancarta de la protesta entre el descontento de las activistas que la portaban. Baerbock comenzó su mandato con el propósito manifiesto de llevar a cabo una «política exterior feminista». Es por ello que la protesta se dirigía contra ella también en el lema principal de la misma, que se orientaba contra el «feminismo imperialista», criticando el papel de su Ministerio en especial en el apoyo al genocidio de Israel en Gaza.

La feminista Baerbock fue criticada por gastarse 170.000 euros en estilista, pero se ve que su partido no presta mucha atención a actualizar su imagen digital. En la web todavía se puede leer: «Nosotros, Die Grüne en el Bundestag, defendemos la paz, el desarme, la seguridad cooperativa y una cultura de contención militar, así como el fortalecimiento de los derechos parlamentarios». También dicen que «además, rechazamos el envío de armas a zonas de guerra y crisis». Su gobierno autorizó en 2023 exportaciones de armas de guerra por valor de 20,1 millones de euros a Israel, incluso después de que dicho estado comenzase la mayor masacre de menores en todo el mundo en dicho periodo. Las exportaciones totales de material militar a Israel fueron de 326 millones de euros.

La política del nuevo partido de Wagenkencht y ex-Die Linke, Sevim Dagdelen, pidió en enero que «en lugar de seguir suministrando más armas a Israel, que podrían resultar en la muerte de más civiles palestinos, el gobierno federal debería revocar sus permisos de exportación y apoyar un alto el fuego inmediato en Gaza» en un comunicado. La mayor parte de las exportaciones autorizadas se llevaron a cabo después del asalto de la organización armada Hamas a Israel el 7 de octubre. Los verdes alemanes no solo rompieron su promesa electoral de no enviar armas a zonas en conflicto, sino que es posible que con dichas acciones incluso se hayan convertido en cómplices de genocidio.


Berlín –

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