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Francisco J. Olmo / Europa Press / ContactoPhoto

Los 75.000 panoplos de Juanma

Se ha asegurado una pensión por el hecho de haber sido presidente de la Junta de Andalucía de 75.000 euros hasta la edad de 75 años prorrogable hasta los ochenta. Así es como el templado Juanma entiende como se gobierna Andalucía


Uno, debe ganarse el pan honradamente. Eso se deduce hasta de las santas escrituras. Uno, puede dedicarse a la política y a cambio obtener una remuneración digna y suficiente. La política, en democracia, es el espacio donde se confrontan ideas y gana la que más apoyo tiene. Pero, uno, debe conseguirlo sin engaño, sin trampas, sin traicionar. Uno, puede presentarse a unas elecciones y ganarlas porque las propuestas que ha realizado han sido las más votadas. Uno, que se presenta ante el electorado y promete algo, puede ocurrirle que no lo consiga, aunque lo intente, pues hay fuerzas centrífugas externas e internas, que a veces se interponen y retrasan el cumplimiento, pero a uno, eso no le hace desistir y lo vuelve a intentar, es lo que hemos visto en los y las dirigentes de Podemos. Es lo que vemos en los millones de personas honradas que cada día se ganan el sustento y avanzan honestamente.

El asunto se empieza a torcer cuando a uno le hace tilín el canto de sirena y se acomoda a la moqueta y empieza a ver la política como un fin para sí mismo, y no como un medio para cambiar las cosas a mejor, en beneficio del conjunto. La honradez, la transparencia, la coherencia y la lealtad en la política, como en la vida, va con la persona, afortunadamente todos los políticos no son iguales. Miremos por ejemplo a Feijóo, Ayuso, Aguirre o Aznar, a los que no les importa compartir yates con narcos, mentir y celebrar bodas con trincones y pillacachos como el emérito, o peor, con quienes no le dan valor a la vida humana, como está ocurriendo con el genocidio del pueblo palestino.

A uno, lo pueden elegir presidente de una nacionalidad histórica como Andalucía y dar las gracias por ello, afirmando que va a cambiar las cosas, esto es reforzando los servicios públicos, para seguidamente provocar un caos en la sanidad pública andaluza y favorecer el negocio privado de las aseguradoras, como ASISA, adjudicándoles contratos millonarios a dedo, consiguiendo así, financiación para la actividad electoral de su partido y, llegado el momento, un empleo que no conseguiría de otra forma. Esto suele ocurrir cuando no se ha tenido más trabajo en la vida que la política, lo que genera una total dependencia.

Es el caso de Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, cuyo currículo profesional no va más allá de estudios  de Graduado en Protocolo y Organización de Eventos y Máster Oficial en Dirección de Protocolo, Producción, Organización y Diseño de Eventos por la Universidad Camilo José Cela, según se ha publicado, un premio privado y un programa de liderazgo de 40 almuerzos con sus tardes de trabajo. Todo ello, según se ha publicado.

Desde luego, con esas mimbres parece evidente el nivel de dependencia del cargo político del presidente andaluz. La consecuencia es que se deja apuntalar por quienes desmantelan la sanidad pública para transferir dinero a la privada y para que forzosamente nos hagamos seguros, aprietan con recortes a la educación pública para entregar recursos y alumnado a las entidades privadas, la mayoría de ellas agentes católicos de adoctrinamiento. Y, además, por si acaso no puede dar el salto a un consejo de administración, se ha asegurado una pensión por el hecho de haber sido presidente de la Junta de Andalucía de 75.000 panoplos hasta la edad de 75 años prorrogable hasta los ochenta. Así es como el templado Juanma entiende como se gobierna Andalucía, esquilmando sus recursos, engañando, trampeando y traicionando la confianza de todos aquellos que creyeron su gran mentira.


Madrid –

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